To critico, tú criticas…

A pesar de que las críticas han existido desde siempre, en nuestra sociedad actual cada vez hay más personas centradas en criticar la vida de los demás. Esto les hace apuntar con el dedo las carencias o los defectos de los demás, sin importarles cómo ésto pueda afectar al otro.

En nuestra sociedad actual, donde prima la competitividad y la ambición, criticar sin buenas intenciones se ha convertido en una práctica muy común.

Esto sucede y afecta a muchas áreas de nuestra vida. Puede darse tanto a nivel laboral, en los estudios,  como entre familiares y amigos… etc.

Lo que ocurre es que solemos fijarnos en defectos ajenos, que dicho sea de paso, no tienen por qué ser grandes defectos, y con ellos elaboramos un juicio. Este juicio puede ser más o menos minucioso, más o menos virulento y con mayor o menor utilidad para quien lo recibe.

El problema lo encontramos cuando no sabemos o no estamos dispuestos a realizar una crítica constructiva y únicamente utilizamos esta herramienta para cargar contra otros.