Obesidad infantil. Una enfermedad crónica que requiere de un cuidado a largo plazo

Caso clínico: Leonel

Edad: 7 años

Profesional interviniente: Lic. Lorena Martin

Institución: OSUTHGRA

Observaciones: Informe psico-educativo dirigido a los padres

Si bien Leo inicia tratamiento a causa de episodios de agresión con sus compañeros, el problema fundamental que tenemos que enfrentar tanto el niño como sus padres y los profesionales tratantes es la obesidad que padece casi desde su nacimiento. El control de peso requiere adoptar nuevos hábitos que fomenten un estilo de vida saludable, pero no cambios radicales en la dieta o actividad física forzada, porque nos arriesgaríamos no sólo a agravar lo que ya es una situación de salud precaria sino también a pasar por alto las actitudes y problemas emocionales principales que causaron la obesidad en Leo.

En principio, la obesidad es la consecuencia de un desequilibrio energético entre la cantidad de calorías que se ingieren  y la cantidad de calorías que se gastan. Generalmente, este desequilibrio energético es producto del consumo de alimentos de alto valor calórico y de una insuficiente actividad física. La obesidad, lejos de ser un problema estético, es un problema de salud importante por su papel como uno de los factores de riesgo para el padecimiento de enfermedades médicas como la diabetes no insulinodependiente, las dislipidemias (alteración del metabolismo de los lípidos), enfermedades cerebrovasculares, hiper-tensión arterial, insomnio, insuficiencia renal entre otras; y problemas de naturaleza psicológica como depresión, ansiedad, hostilidad, aislamiento, etc. Estos problemas pueden, a su vez, derivar en la adolescencia hacia otros trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia y la bulimia.

El autocontrol  es importante;  es necesario que Leonel se implique de forma activa en su tratamiento. Es importante conseguir que Leo incremente el autocontrol sobre las conductas de ingesta. Para ello vamos a utilizar las siguientes técnicas:

Registro de consumo de alimentos y situaciones en las que se consume. El objetivo principal es tomar conciencia de lo que come en cada momento y de las variables que controlan la ingesta

Registro de actividad física. Es importante que junto a la reducción de la ingesta de calorías se establezca un aumento paulatino de la actividad física. – Establecimiento de metas y submetas adecuadas. Es importante que Leo  establezca una meta final realista y adecuada a sus características.

Mantener un buen grado de motivación y de adhesión al tratamiento. Para esto es imprescindible marcar submetas u objetivos parciales en la consecución del objetivo final (obtención del peso deseado). Puedemos realizar un registro semanal del peso para observar los avances.

El tratamiento es responsabilidad total de Leo y de su familia y los cambios en la alimentación y en la actividad física son la clave del éxito.

Los padres pueden influir en las conductas alimentarias de Leo particularmente a través de actitudes y conductas con respecto a la comida y al peso. Es importante saber que el ambiente familiar puede contribuir al desarrollo de la obesidad. Los estilos de vida de los padres influyen en el desarrollo de las preferencias alimentarias, en la exposición a estímulos de comida y en la habilidad de Leo para regular su selección e ingesta, logrando establecer el ambiente emocional, nutricional y de actividad física en el que puede o no desarrollarse la obesidad.

Por esto, se recomienda una propuesta de dieta para todos. Los alimentos que son ingeridos fuera de casa deben ser planeados y negociados con Leo, como son los que se consumen a media mañana o en la merienda (en la escuela). Resulta inadecuado para el tratamiento que sus familiares compren y lleven a casa alimentos saturados en grasas y azúcares para el seguimiento de la propuesta de dieta. En la medida que exista congruencia entre los objetivos del tratamiento y de su familia, será más fácil el cambio y por consiguiente, el mantenimiento de este nuevo estilo de vida

El tratamiento del niño obeso tiene gran trascendencia y compromete tanto al médico como a la familia. Tiene como objetivo liberar al niño de gran cantidad de problemas y evitar las complicaciones que como consecuencia de su enfermedad pudieran aparecer en la edad adulta. El tratamiento debe incluir estrategias de prevención que involucran la educación nutricional y programas de actividad física. No debemos centrarnos sólo en indicaciones de dieta y ejercicio, sino también de convencer al niño, para lograr cambios en el área afectiva, lo más difícil de lograr en el ámbito educativo. La baja autoestima de los niños con obesidad, les afecta en sus relaciones sociales y en el rendimiento escolar. Su apariencia física los deprime y se exponen a maltrato intencionado o discriminación por parte de sus compañeros del colegio o escuela, que los aísla de los grupos sociales.

Entonces, una vez que el niño se diagnostica como obeso, el tratamiento debe ir encaminado a:

  • Modificaciones dietéticas. Para consumir un alimento saludable todos los días, se debe comprar alimentos bajos en grasas y azucares. Establecer los horarios de desayuno, comida, cena, y evitar ayunos prolongados. Evitar comer alimentos chatarra entre comidas, pero permitir al niño autorregular sus alimentos y evitar conductas restrictivas de alimentación. Servir los alimentos y evitar colocar los guisados en el centro de la mesa. Propiciar en los hijos el desayunar antes de irse a la escuela. Mandarles un lunch saludable con fruta y verduras. Evitar tener en casa dulces, pasteles, chocolates, refrescos. Preparar los alimentos al vapor, asados, al horno y evitar los capeados, empanizados o fritos. Evitar la carne con grasa y la piel del pollo. No utilizar aceite recalentado. Comer sentado y no viendo la televisión. Disminuir el tiempo dedicado a ver televisión a igual o menos de dos horas al día; para lograr mejor esto, se deberá retirar la televisión del cuarto del niño.
  • Ejercicio físico.
  • Modificación de la conducta. Se cambiarán los hábitos de alimentación y para ello será necesario comer en platos pequeños y despacio, en el horario establecido, evitar segundas porciones. Un cambio importante es comer y masticar lentamente para permitir que las señales de saciedad se produzcan y lleven su mensaje al cerebro. Toma poco más de 15 minutos que el cerebro obtenga esta información. Otra medida consiste en comer anticipadamente bastantes vegetales  para que exista sensación de saciedad o utilizar platos más pequeños para que las porciones moderadas no luzcan insignificantes

En conclusión, los niños con problemas de peso se sienten culpables, avergonzados, inadecuados y criticados. De allí que sea tan importante intervenir prontamente para evitar futuros problemas de salud mental como la depresión, la angustia y hasta trastornos alimentarios como la bulimia o la anorexia. Los invito entonces a comprometernos en el tratamiento de Leo, acompañándolo en el proceso y fomentando un cambio de estilo de vida que tienda a la salud del niño.