El mito de “la mujer perfecta”: las exigencias implícitas

En la actualidad, y a pesar de la dura lucha por conseguir el camino a la total integración de la mujer, aún no se ha conseguido la plena igualdad con el hombre.

Existen múltiples exigencias sociales hacia la mujer que dificultan su completa realización en el triple ámbito: familiar, personal y profesional. Se presupone que cada una debe conseguir un equilibrio entre ellas y eso no es fácil. Se les exige que como mujer, sean capaces de gestionar los tres ámbitos y que, además, no les afecte directamente.

Son muchas las mujeres y madres trabajadoras que intentan cargar sobre sus espaldas con todo el peso de: las tareas propias del puesto de trabajo, la atención de sus hijos, la realización de las tareas de la casa, la gestión de una vida social y familiar satisfactoria y cuidarse ellas mismas.

El gran desafío para la mujer del SXXI es la conciliación de todos los ámbitos de su vida, sin dejar de ser ella misma. La desigualdad a la hora de acceder a los puestos de trabajo (puestos de responsabilidad, salario y tasa de paro más elevada para las mujeres), es evidente. Todo esto se sume al hecho de que cuando llegue a casa, “debe” ser capaz de realizar correctamente las tareas domésticas y cuidar de sus hijos, sin quejarse,  y todo esto no debe afectar ni a su vida social ni a ella misma.

Es una carga enorme y, cuanto menos, difícil de conseguir y mantener, teniendo en cuenta que, además, son imposibles de evitar cosas como las contrariedades, fastidios de la vida cotidiana y los cambios vitales de ella misma o de las personas de su alrededor.

El estrés y la ansiedad que pueden llegar a generar este tipo de exigencias es muy alto. Llegados a este punto, hay que intentar poner solución ¿Cómo podemos evitarlo? Aquí te planteamos cinco propuestas a tener en cuenta:

1.Exígete menos: No hay que ser perfecta.

2.No pasa nada si no puedes estar con tus hijos en todo momento: Quizás algún día te tomen como un ejemplo a seguir de esfuerzo y superación.

3.No te compares con otras madres: tú, eres tú. Y solo tú sabes tus circunstancias.

4.Prioriza: Céntrate en lo importante, lo demás, lo harás cuando puedas, el día solo tiene 24horas.

5.Busca momentos especiales que compartir con tus hijos, en familia y amig@s, y disfrútalos al 100%, sin remordimientos.

Ten presente que eres madre, pero antes que nada, eres MUJER. Deja atrás las culpas y empieza a pensar también en ti. Cuídate y mímate, también te lo mereces. NO te olvides de la mujer que eres, debemos aceptar que no podemos ser las mejores en todo y dejar de exigirnos tanto, solo así podremos vivir mejor y ser felices.

 

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