¿Cómo puedo hacer terapia si no puedo ni hablar de lo que me pasó?

Muchas personas tienen miedo de hacer terapia porque tienen miedo de tener que explicar cosas que son muy dolorosas para ellos. A veces las experiencias traumáticas nos dejan en un estado de gran vulnerabilidad en la vida. Podemos haber sufrido violencias terribles, o experiencias humillantes o vejatorias, que no nos atrevemos a contarle a nadie. En el área de los abusos sexuales vemos siempre una gran preocupación en lo que concierne a tener que contar sus experiencias a un terapeuta. Muchas víctimas de abuso sexual en la infancia han experimentado cosas que no podrían contarle jamás a nadie, porque son demasiado humillantes.

A esto hay que añadirle el hecho de que hablar de la experiencia traumática puede volver a traumatizarte; la vieja premisa psicológica según la cual “hablar cura” no aplica a la hora de reprocesar el trauma en las personas. Mientras que compartir nuestros problemas del día a día con otras personas que nos escuchen puede ayudarnos a sobrellevarlos, contarle a alguien una experiencia humillante o traumática, puede volver a retraumatizarnos.

No solamente el paciente no puede hablar de ciertas cosas porque se siente humillado, es que, además, el trauma inhibe el área de broca en nuestros cerebros, que es el área que se encarga del habla. Hay veces en las que las personas quieren hablar, quieren contar lo que les ha pasado, pero no pueden, porque están físicamente, neurológicamente incapacitados para explicar qué es lo que les ha ocurrido.

Lamentablemente, hasta hace relativamente poco tiempo no existían terapias que pudieran ayudar a estas personas a liberarse del trauma. Pero por suerte hoy día tenemos a nuestra disposición una serie de terapias que pueden ayudar a las víctimas a reprocesar estas experiencias, y cualquier otra experiencia traumatizante, sin necesidad de verbalizarlo. Las técnicas reprocesadoras del trauma como EMDR, Brainspotting, o Sensoriomotriz son todas ellas terapias que reprocesan trauma de manera rápida y eficaz, y sin necesidad de que el paciente tenga que revelarle los detalles a nadie.

En una sesión tipo, yo personalmente, hago preguntas iniciales para conocer el histórico de mi nuevo paciente. Aquí sólo me tiene que contar aquello con lo que se sienta cómodo. Es verdad que necesito tener una base sobre la que trabajar, pero, por ejemplo, podrías empezar explicando: “sufrí abusos sexuales interfamiliares, en mi casa, a manos de una persona querida por mí”, y a mí eso ya me serviría para comenzar a trabajar. Lógicamente cuantos más detalles conozca el terapeuta, más precisa será la ayuda y más acertada la asistencia, pero no es necesario deshilvanar toda la historia de tu vida al detalle en las primeras sesiones como se hace de forma clásica, para poder empezar a trabajar con trauma. A medida que se vaya desarrollando la relación de confianza, el paciente -o cliente- podrá ir abriéndose y contar más cosas si puede.

Una vez iniciada la sesión reprocesadora con cualquiera de estas técnicas, yo voy guiando a mi paciente con unas breves indicaciones, diciéndole lo que tiene que hacer en cada momento. Con la técnica EMDR, por ejemplo, hacemos unos movimientos oculares por tandas de un minuto, aproximadamente, y después paro y pregunto qué tal se encuentra.  En ese momento mi paciente es libre de contarme lo que quiera, puede contarme en detalle lo que está recordando o percibiendo, o puede sencillamente decir “estoy bien”, o “me encuentro muy mal”, o “estoy recordando cosas feas” o sencillamente, “siento angustia”, “siento asco”, “siento miedo”, etc. Cuantos más detalles me de mi paciente, mejor vamos a poder reprocesar ese trauma, pero igualmente, no me hace falta una descripción completa de lo que está ocurriendo para que yo pueda seguir con esa sesión, y que esa persona termine reprocesando ese recuerdo o recuerdos. Con Brainspotting sería algo similar porque también se basa en el movimiento de los ojos. Sensoriomotriz es un poco diferente, vamos a trauma que ha quedado retenido en el cuerpo. Aquí voy guiando a mi cliente y le voy haciendo una serie de preguntas, que me van indicando en qué partes del cuerpo está ubicado ese trauma. Vamos buscando una liberación del trauma a través del movimiento físico, y ahí, aunque vengan recuerdos de la experiencia traumática, el paciente es libre de contármelo si quiere o de guardárselo para él.

Estos tratamientos, que también se pueden realizar online, son altamente eficaces para trauma, y como ves, tienen muchas ventajas para aquellas personas que no se atreven a hablar de lo que les ha ocurrido. Si ese es tu caso, te animo a que pruebes alguna de estas terapias y a que compruebes por ti mismo cómo te pueden ayudar.

No dudes en contactarme para cualquier duda puedas tener. Estaré encantada de ayudarte.

www.psicologiadeltrauma.com

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