3 pasos hacia la autodependencia

Tanto en la vida cotidiana como en el ámbito del trabajo podemos darnos cuenta de qué manera y cuándo estamos teniendo conductas de dependencia.

Es frecuente que si se nos remarca un error, en principio, no nos hagamos cargo de él sino que responsabilicemos a otra persona, a un evento externo o circunstancias de la vida.

También podemos excusarnos por nuestra historia personal al entendernos como esclavos de nuestros condicionamientos, como si estuviésemos determinados por nuestro pasado.

Esto a veces nos lleva a depender de la opinión externa o buscar el apoyo de otro que nos desvincule de tener la absoluta responsabilidad sobre una tarea.

En otras ocasiones buscamos con ansiedad la validación de otra persona que nos habilite para hacer aquello que no nos sentimos capaces sin su mirada positiva.

Lo que propone este psicólogo argentino es hacernos cargo de nuestras elecciones y poder detectar cuando necesito de alguien, cuando prescindo de él, en qué ocasiones yo me basto y en qué oportunidades voy a precisar de varias personas.

En esto también se despliega nuestra capacidad (o incapacidad) para delegar. Porque ser independiente no es ser autosuficiente.

Debemos poder reconocer nuestros puntos débiles y cuando no podemos con todo. Entonces es acertada la decisión de detectar según las habilidades y preferencias de otros en quienes delegar aquello que no puedo o no deseo hacer.

Se pone en juego algo que, más humanos, o más persona, todos sentimos en algún momento y es poder decir que NO y reconciliarnos con nuestras limitaciones.

Cuando establecemos un vínculo de dependencia con un superior o compañeros que nos delegan (u ordenan) todo tipo de tareas, sentimos que no nos podemos negar, y nos vemos haciendo horas extra sin que éste sea nuestro deseo.

En esto vamos construyendo un camino donde nos sentimos necesitados y, aunque nos pese y duela, literalmente, nos apegamos a la ilusión de que no pueden prescindir de nosotros y esto aseguraría nuestra estabilidad laboral. Vana ilusión, todos somos prescindibles.

Quienes deberíamos estar eligiendo en una constante renovación de votos con nosotros mismos. Todos los caminos tienen sus consecuencias y, como seres libres, ejercemos nuestra capacidad eligiendo y asumiendo las ganancias y pérdidas. O deberíamos.

Para seguir alineados con nuestro Ser Persona, en cualquier ámbito que nos encontremos, es que comparto lo que cita Jorge Bucay: los Permisos inherentes a ser persona, de Virginia Satir, para el ejercicio de la libertad y responsabilidad personal:

“1- Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.

2– Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.

3– Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.

4– Me concedo a mí mismo el permiso de correr los riesgos que yo decida correr, con la única condición de aceptar pagar yo mismo los precios de esos riesgos.

5– Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar que alguien más me dé el permiso para obtenerlo».

En un breve ejercicio podemos ir incorporando como hábito esta forma de entender y posicionarnos en la vida:

1 – Elige 5 días seguidos donde puedas destinar tu atención y concentración al presente ejercicio. Puedes comenzar un lunes, a mediados de semana o en el fin de semana. La idea es que una vez que lo inicies lo continúes durante 5 días continuos.

2- Cada uno de esos 5 días se corresponderá con uno de los 5 principios de Ser Persona. La idea es que te tomes un momento a solas (10 minutos es suficiente), ya sea al comienzo de la jornada o al final de la misma, previo a dormir. Mientras cierras los ojos y tomas contacto con tu respiración, profunda y completa, irás repitiendo el concepto en tu mente. Presta atención a las imágenes que surjan en el devenir de este ejercicio (pueden ser recuerdos o situaciones novedosas) así como las emociones asociadas.

3 – Anota en una hoja una síntesis de lo que vino a ti en este recorrido: idea central, principales imágenes y emociones. De igual manera deja registrado frases e impresiones que hayan quedado resonando en tu interior.

Todo ello forma parte de una meditación para ir incorporando una nueva manera de percibir el mundo y cómo movernos en él.

Te dejo un cuestionario online, a modo de orientación y guía, sobre dependencia emocional, siempre haciendo énfasis en que esto, bajo ningún concepto, sustituye la consulta con un profesional: Test Dependencia Emocional – Psicoactiva

“Puede ser que no nos demos cuenta, pero la vida que construimos todos los días es la casa donde vivimos. Y la hemos estado haciendo nosotros.” Jorge Bucay

Autora: Lic. Ps. Ana Claudia Martínez

FB:@licanaclaudiamartinez

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