La voz de la autoestima

¡Hola! ¿Cómo estás? Me llamo autoestima, quería pasar por aquí a llamar un poco la atención porque siento que muchos de ustedes a veces se les olvida que yo existo (sobre todo las mujeres), parece que la pena, la moral y las expectativas de la sociedad son mucho más importante que yo. ¡Ashh!

 

¡Por ejemplo! El otro día estaba con mi amiga Beca, ella estaba comenzando a salir con un chico, en una de esas el chico la invita al cine, ella se arregla muy bonita para ir y cuándo llega el chico le dice que ¡qué se había hecho!, que parecía un payaso -¿Un payaso?- le dije yo -tú estás loco, si Beca se ve hermosa- pero Beca se sintió avergonzada, fue al baño a lavarse la cara, y como si eso no fuera suficiente, se quedó en el cine con el chico que estuvo haciendole burla toda la tarde. ¡¿Se imaginan?!

 

Y es que si bien no soy idéntica a mi amiga Seguridad, tenemos mucho en común, yo diría que la seguridad aparece después de que me encuentran a mi, también aparecen mis compañeras Merecimiento, Valentía, Alegría y Paz. Se preguntarán entonces ¿Y quién eres tú? A mi me gusta definirme como la encargada de recordarte quién eres, cuánto vales, y qué es lo que mereces (y no mereces). Primero, me gusta mostrarte y recordarte todo lo que hay dentro de ti (lo bueno y lo malo) y recordarte que no eres solo uno de esos polos, eres una conjunción magnífica de ambos que te hacen ser quién eres.

 

¡Pero, ¿Cómo?! Yo pensaba que la autoestima eran solo cosas buenas. Pues no, pensar que eres un ser perfecto hecho solamente de cualidades postivas sería endiosarte, el truco está en saber que tienes ambas y no apegarte a ninguna de ellas. Es como una batería, tiene una polaridad positiva y una negativa que funciona y da energía gracias a la presencia de ambas. Por lo general, las personas se ven solo lo malo y olvidan por completo lo bueno (y están aquellas que creen que son puras cosas buenas y no tienen ningún defecto)

 

También quiero hacer un paréntesis aquí, cuándo hablo de “bueno” y “malo” lo hago solo para explicarme de una manera más sencilla, pero no hay nada bueno ni malo, simplemente son aspectos que nos ayudan o que no nos ayudan. Por ejemplo, si ser comunicativo/a te ayuda a hacer buenos amigos, entonces es “buena” para ti, pero, por el contrario, si ser muy comunicativo/a ha hecho que otras personas se aprovechen de eso para conocer tus puntos débiles y usarlos a su favor, entonces es “malo” para ti. A veces, para que una cualidad negativa se vuelva positiva solo hay que modificarla un poco (pero de eso ya hablaremos en otra ocasión)

 

Lo segundo que hago, es que valores todas esas cosas que descubriste que hay en ti, darles un lugar a todas, aceptarlas y respetarlas, porque si tu no te aceptas, te valores o te respetas, nadie más lo hará. Es por esto, que cuándo las personas me encuentran, muchos de sus problemas se solucionan, porque se dieron cuenta que tenían que empezar por ellos mismos.

 

Ya una vez que te muestro quién eres, te explico que no eres bueno ni malo, te hago aceptar, valorar y respetar todo eso que eres, te enseño a darte todo aquello que mereces, así como a aprender a aceptarlo cuándo viene de tu entorno, con esto también viene la tarea de decirle que NO a muchas cosas que no mereces.

 

Estar conmigo es un camino, un proceso, un trabajo del que hay que estar atento toda la vida. A veces se olvidan de mi y vuelven a recaer en relaciones dañinas, en falsas creencias, en malos trabajos, en malos tratos, pero afortunadamente, tarde o temprano siempre me vuelven a encontrar, y eso me pone muy feliz.

 

Si tú que me estás leyendo sientes que estás muy lejos de mi, ¡Por favor, encuentrame!, pero buscame dentro, no afuera. Siempre estoy adentro de ti.

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