¡Vamos a la escuela!

¡Que alegre, llegó la hora de ir a la escuela! Sin embargo, para los padres de familia, es de vital importancia que los niños reciban una buena educación y, sobre todo, que el niño y la familia se adapten al sistema de la escuela. Así que de aquí surge la duda, ¿cuál será la escuela más adecuada para mi hijo con discapacidad, deberá asistir a una escuela de niños especiales o a una escuela regular?

Todos los niños tienen derecho a la educación y a ser respetados por su singularidad. En América Latina, en lo que respecta a la educación, se han adoptado ciertos principios como la individualización, la gratuidad, la obligatoriedad, la normalización y la integración. Cuando hablamos de niños y jóvenes con discapacidad, la normalización e integración apuntan a la inclusión de estos niños a una escolaridad «regular», para que de esta manera y fortalezcan su desarrollo al máximo, mejoren su interacción con el medio social, laboral o recreativo.

En Guatemala, la integración de niños, jóvenes y adultos con discapacidad está tomando auge. Ya vemos a niños con Autismo y Síndrome de Down en clases del sistema educativo regular, jóvenes y adultos con retraso mental o discapacidades físicas realizando alguna actividad o trabajando en diferentes áreas laborales. Entre ellas les puedo mencionar: panaderías, restaurantes, estacionamientos, supermercados, etc. Sin embargo, la integración es un proceso que va a depender muchas veces de la patología del niño y las dificultades que presente. También va a depender mucho de la familia, sus recursos y la manera en que se le ha enseñado a relacionarse con la sociedad desde pequeño.

Es importante recordar que la integración no solo corresponde a modificaciones curriculares o la aceptación de los niños y jóvenes con discapacidad al aula regular. La integración conlleva una serie de cambios y adaptaciones a la infraestructura, material educativo, entrenamiento del personal docente y una adecuada orientación para los compañeros de clase y padres de familia.

Es preciso que los compañeros de clase conozcan la discapacidad del niño para evitar burlas y rechazo, motivándolos e incitándolos al apoyo de su compañero, enseñarles a:

Respetar las diferencias
Aceptar sin prejuicios
Considerar los derechos humanos como básicos para la comunidad
Enriquecerse a través de las diferencias
Crearles una buena conciencia social

Como mencionaba con anterioridad, los padres de familia tienen un papel muy importante en el desarrollo de la personalidad del niño. Hay que recordar que en casa los pequeños aprenden patrones de conducta, valores sociales y morales. Es aquí donde el rol de los padres es de suma importancia para lograr una buena integración, no solo en las escuelas sino en la sociedad en general.

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