Técnica de escritura para reprocesar trauma

Hola, me llamo Susana y soy una psicóloga especializada en trauma y abuso sexual en la infancia. En este artículo os quiero hablar de una técnica terapéutica muy útil para las personas que sufren trauma. Es la técnica que yo llamo la técnica de la escritura. La técnica no es mía original, la conocí por un libro que escribió una persona superviviente de un programa de control mental que incluía experiencias de trauma. Esta persona consiguió reprocesar todo el trauma generado a lo largo de una vida entera de abusos solamente utilizando esta técnica. Personalmente, yo la he probado y afirmó que funciona.

Ya hemos oído hablar mucho sobre escribir para sentirnos mejor. Muchas veces los psicólogos recomiendan escribir tus emociones para sentirte mejor, de hecho, muchas personas llevan diarios y escriben porque eso les hace sentir mejor. Pero quiero aclarar aquí que esta técnica no trata sobre escribir las emociones para sentirse mejor momentáneamente, aquí hablamos de una técnica con un fundamento biológico que te ayudará no solo a sentirte mejor sino a reprocesar el trauma. No se trata de hacerte sentir mejor y aliviar el dolor que acompaña a las secuelas momentáneamente; es la explicación de una técnica terapéutica que, de realizarse correctamente, puede ayudarte a reprocesar todo tu trauma, es decir, puede ayudarte a integrar un cerebro disociado.

Vamos a explicar primero lo que significan todas estas palabras, porque para quien llega aquí por primera vez, esto puede ser algo difícil de comprender.

Cuando una persona sufre trauma su cerebro queda disociado. No ocurre siempre, pero ocurre muy a menudo. Un cerebro disociado es un cerebro que no realizar sus funciones correctamente; las partes están desconectadas unas de otras y, por lo tanto, esta persona quedará muy limitada en todo lo que tiene que ver con sus habilidades cognitivas. Cognitivo es todo aquello que tiene que ver con el pensamiento, la memoria, la toma de decisiones, la lógica, la racionalidad etc. Podemos saber si tenemos en cerebro disociado si nos distraemos con mucha facilidad, si estamos todo el día en las nubes y nos cuesta concentrarnos, si no somos capaces de recordar lo que acabamos de hacer, si no tenemos sensación táctil en los dedos al tocar superficies u objetos, o si no somos capaces a reconocer nuestra propia cara en el espejo.

La disociación ocurre porque el cerebro se desborda. Cuando la experiencia vivida es demasiado traumática para nosotros, el cerebro no puede integrarlo. Así, esta experiencia queda desconectada, sin asimilar, y por eso vuelve una y otra vez en forma de flashbacks, o bien queda enterrada en el subconsciente sin que la persona pueda recordarlo.

Así, reprocesar un trauma significa volver a integrar todas las partes del cerebro que quedaron separadas. A pesar de lo que creen algunos psicólogos, la verdad es que hay pocas terapias que puedan ayudar a reprocesar trauma. Una de ellas es EMDR, otra puede ser Sensoriomotriz. La tercera sería la técnica de la escritura.

Mientras que para las dos primeras necesitamos a un terapeuta formado, la técnica de la escritura la puedes realizar en tu casa solo, de forma íntima y sin dar explicaciones a nadie. Siempre es recomendable que una persona que está traumatizada y está realizando esta técnica en su casa tenga a mano a un psicólogo experto en trauma y hacer alguna sesión con el de vez en cuando. Aun así, es algo que puedes realizar solo en casa y funciona si lo haces bien.

Paso a explicar cómo funciona la técnica paso por paso. Se trata de escribir aquellas experiencias que te han traumatizado, pero siguiendo unas normas. Primero, hay que escribir a mano, con un lápiz o un bolígrafo, sobre papel. Como ya he explicado, no se trata de escribir las emociones, si no que se trata de describir los hechos tal y cómo ocurrieron. Por ejemplo:

«Estoy en mi dormitorio, entra mi padre, me agarra la mano, me dice: ven conmigo. Yo no quiero ir, pero voy. Me lleva a la cocina, en la cocina está mi madre, me sienta a la mesa, mi madre pone en la merienda delante de mí. No me gusta, pero me la como.»

Como veis, es una simple descripción de los hechos. Una forma incorrecta de hacerlo sería lo siguiente:

«Estoy en mi dormitorio, entra mi padre, me agarra la mano, me dice: ven conmigo. Yo no quiero ir, desearía estar en el parque jugando con mis amigas. Me gusta jugar en los columpios y ensuciarme las manos de arena. A veces sueño que soy un pájaro y vuelo lejos y me siento libre, etc.…» (Distracción)

O bien:

«Estoy en mi dormitorio, entra mi padre, me agarra la mano, me dice: ven conmigo. Yo no quiero ir. Imagino que estoy en un paraíso ideal donde todos los adultos se comportan bien con los niños. Todos me quieren y me dicen todo el rato que lo hago todo bien, etc.…» (Fantasía)

No se trata de escribir lo que nos hubiera gustado que fuera, ni se trata de escribir todo lo que nos evoque ese recuerdo. Puedes escribir tus emociones en un momento dado, pero sin salirte de la mera descripción de los hechos. Si te sientes aterrorizado puedes escribirlo, puedes escribir lo que necesitas expresar, pero sin distraerte, sin divagar y sin fantasear. En este ejercicio no queremos sustituir la experiencia real por otra experiencia falsa; no se trata de eso. Se trata de reprocesar la experiencia traumática que quedó sin integrar cuando ocurrió.

Cuando comiences el proceso de escritura, puedes notar que comienzan a llegar más y más recuerdos en los siguientes días, incluso cosas que no recordabas, y esto puede durar muchos días o semanas. Es un proceso normal, estamos activando partes de nuestro cerebro que estaban desactivadas, y ahora conectan con otras partes que vinculan con otros recuerdos. Pueden sentirte muy cansado durante todo el proceso, porque tú cerebro está trabajando más de lo normal.

Si tienes flashbacks en tu día a día, es una buena idea es que lleves un cuadernillo y un bolígrafo para poder anotar lo que has visto en el flashback y que deje de molestarte momentáneamente. Un flashback es como una alarma que salta ante determinados estímulos. Si no le haces caso, volverá a saltar. No siempre podemos sentarnos a escribir cuando tenemos flashbacks, podemos estar trabajando o haciendo algo que no podemos dejar, por eso, un buen truco es escribir unas pequeñas palabras en nuestro cuadernillo y de esta forma el flashback se calmará. Después, cuando llegues a casa, puedes sentarte a escribir todo el recuerdo.

Otros detalles importantes son, por ejemplo, que es preferible que no comas nada mientras estás escribiendo. A veces notarás que necesitas azúcar mientras escribes. Es normal, porque tú cerebro está trabajando más de lo normal, pero es mejor que aguantes y esperes hasta terminar de escribir. Esto se recomienda así porque la comida, como ya sabes, provoca cambios químicos cerebrales, que pueden interferir con el trabajo de la terapia. A veces tendrás que escribir durante una hora, dos horas o más, porque los recuerdos siguen llegando. Puede ser agotador, pero es mejor que esperes a terminar de escribir para comer algo. Puedes también dejar un recuerdo a medias y volver al día siguiente, no pasa nada, depende de lo que te perturbe y de tu resistencia.

Después tienes que guardar silencio sobre lo que has escrito durante por lo menos 21 días. Este es el tiempo que tarda el cerebro, más o menos, en procesar y colocar toda esa información. Si hablas de ello interfieres en ese proceso. Más adelante hablaremos de por qué hablar no ayuda. Es posible que al recordar algo te vengan muchas ganas de contárselo a alguien, pero es mejor que esperes a que tu cerebro haga su trabajo.

Otra cuestión es, ¿qué hago después con todo eso? Lo que tú quieras. Puedes destruir lo que has escrito, o puedes conservarlo. No es muy recomendable que vuelvas a leerlo, porque te puede remover.

¿Cómo sé que un recuerdo ha quedado reprocesado? Porque deja de molestar. Seguirás recordándolo, pero sin molestia. Si el recuerdo vuelve y sigue molestando es que hay alguna parte que no ha quedado reprocesada. Quizás el recuerdo no terminaba donde tú pensabas, y hay más cosas que tienen que salir. Si sigue molestando, siéntate y escribe.

Te estarás preguntando cómo funciona esta técnica, cómo es posible que sólo escribiendo se consigan esos resultados. Fácil. Al escribir movemos la mano. El sistema musculoesquelético de nuestro cuerpo está conectado con el sistema nervioso, con los nervios que suben hasta el cerebro. Este movimiento de la mano conecta con la parte izquierda del cerebro que es la parte lógica. La parte lógica de nuestro cerebro está recibiendo una información de la que no era consciente, a través de la escritura. De esta forma, esta experiencia pasa a esta parte lógica y esa parte lógica se encarga de organizar esa experiencia en el lugar del cerebro que le corresponde.

Este funcionamiento es completamente opuesto a cómo funciona el habla. Cuando hablamos, la información va y viene desde otras partes del cerebro. Las estructuras encargadas del habla no son las mismas que se encargan de la lógica, por eso las terapias en las que hay que hablar no reprocesan trauma, solo remueven y aquello sigue molestando, por eso hay que volver a contarlo una y otra vez, con la molestia que eso supone. Por otro lado, hay experiencias que nunca le contarías a nadie, por lo que no podrás integrarlas y quedarán ahí.

Y esa es una de las grandes ventajas de esta técnica: no se lo tienes que contar a nadie. Al escribir, estás en la intimidad de tu espacio, y puedes escribir todas aquellas cosas que no le contarías a nadie. Las peores vejaciones, las cosas más incomprensibles, y todas aquellas cosas que no puedes compartir con nadie.

Bueno, espero que pruebes la técnica y me cuentes cómo te ha ido. Si tuvieras dudas, puedes contactarme a través de psico.org.

Estaré encantada de ayudarte.

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