Síndrome de Peter Pan

Pues bien, hace algunos años, el psicólogo norteamericano Dan Kiley denominó como Síndrome de Peter Pan al conjunto de rasgos que tiene aquel hombre que no sabe o no puede renunciar a ser hijo para empezar a ser un adulto total, capaz de asumir responsabilidades a todo nivel, incluyendo la de ser padres.

Es el típico hombre/niño que se resiste a crecer es incapaz de cuidar y proteger a nadie así como de intercambiar papeles igualitariamente en el contexto de una relación de pareja.

Quienes presentan este síndrome muestran un desfase patológico entre su edad cronológica y su madurez afectiva, son hombres que presumen de joviales, simpáticos, alma de las fiestas, deportistas, seductores, y que con frecuencia no son más que el reflejo de un «Peter Pan», afectivamente inmaduros y promotores de mucha desdicha en las relaciones de pareja.

Se trata de hombres que no han aprendido la diferencia entre haber crecido y ser adultos.

Estas personas se esconden detrás de excusas o mentiras en aras de disimular su incapacidad para crecer; suelen hablar de fantásticos proyectos, negocios increíbles, grandes aventuras amorosas… Estas fantasías (mayormente imposibles de cumplir) les permiten eludir sus responsabilidades y poder culpabilizar a los otros de las cosas negativas que les ocurren.

Además, podemos enlistar otra serie de “síntomas”:– Se siente altamente seducido por la juventud, etapa que suele tener idealizada intentando negar su madurez.- Miedo a la soledad.- Altamente inseguro y con baja autoestima.- Su actitud se centra en recibir, pedir y criticar pero no se molesta en dar o hacer. Esto hace que viva centrado en sí mismo y en sus problemáticas sin preocuparse demasiado por lo que le sucede a las personas a su alrededor.- Considera que el compromiso es un obstáculo para su libertad.- No adopta la responsabilidad por sus actos mientras que los otros deben hacerlo por él.- Se siente permanentemente insatisfecho con lo que tiene pero no toma iniciativas para intentar solucionar su situación. En palabras sencillas diríamos que es una persona que lo quiere todo pero no desea esforzarse para lograrlo.Generalmente estas dificultades tienen su origen en la niñez, cuando el pequeño experimentó una carencia afectiva (objetiva o subjetiva). Al crecer, estas personas continúan sintiéndose desprotegidas y angustiadas frente a lo desconocido. Por supuesto, todo esto hace el afectado por el Síndrome de Peter Pan, necesite a su lado a otra persona que satisfaga sus necesidades; muchas veces este rol es encarnado por los progenitores, un hermano mayor o la pareja. Vale aclarar que este Síndrome es más frecuente entre los hombres y generalmente las personas desconocen que lo padecen hasta que alguna situación crítica les hace revalorar su forma de comportarse y enfrentar el mundo. Estas personas se sienten incomprendidas y, como culpan a los demás de todo lo que les sucede, resulta particularmente difícil que concienticen su problemática. La vía más certera para ayudarlos a crecer es permitirles que enfrenten su realidad y asuman las consecuencias de sus comportamientos y decisiones. Ante sus quejas y lamentos debe motivárseles a que tomen iniciativas proactivas para cambiar la situación y no asumir en su lugar la responsabilidad por el cambio.

Sin lugar a dudas, todos tenemos un pequeño Peter Pan dentro y pretender erradicarlo totalmente sería algo bastante demencial; pero éste lado infantil no puede impedirnos crecer, asumir la responsabilidad por nuestras decisiones y continuar el camino hacia la adultez.

Si reconoces que tienes estas características, aún estás a tiempo de cambiar algunos comportamientos que podrían dificultar la formación de vínculos afectivos maduros.

 

Gaby Correa

TuCounselor@yahoo.com

/TuCounselor  @GabryCorrea

1 comment for “Síndrome de Peter Pan

  1. u-51584
    diciembre 4, 2013 at 7:34 pm

    Muy buen artículo, Gaby, me ha gustado.
    Este síndrome o «complejo» psicológico está muy buen representado en la obra original (escrita por el escocés James Matthew Barrie).
    Además de todo lo que mencionas, implica un rechazo a aceptar la realidad: el sujeto se crea una realidad paralela, ilusoria, donde no existe ni el tiempo ni el sufrimiento. De alguna manera, es una creencia en la «inmortalidad».
    Precisamente, el ser adulto implica aceptar que somos sujetos mortales, que el tiempo pasa para todos y, entre otras cosas, «vivir la vida» y no «dejar la vida pasar».

    Saludos cordiales,

    Víctor Hernández (CENTRO REPSI – Refuerzo escolar/académico y Psicología). http://www.centrorepsiblogspot.com.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.