Las relaciones de pareja frente al uso continuo de los teléfonos celulares y las redes sociales

En entregas anteriores habíamos planteado los problemas que en la actualidad se presentan en las relaciones sociales y familiares por el uso indiscriminado de los teléfonos celulares y las redes sociales. En este artículo concretamente nos enfocaremos  en las relaciones de pareja y cómo el uso de la tecnología y del internet puede ir minando la confianza y debilitando los lazos de amor.

Una de las principales quejas de las parejas que vienen a consulta gira en torno a lo que entienden como un exceso en el uso del celular, en vista de que uno de los miembros podría sentirse ignorado por el otro que está “pegado” a la pantalla del celular.

Es innegable el hecho de que muchos de nosotros podríamos estar padeciendo el mal del siglo llamado adicción al internet, aunque no nos percatemos de ello. Esto queda de manifiesto ante la urgencia que tenemos de estar conectados y la necesidad de revisar continuamente nuestro celular (Seppala, E., 2017, en «What is your phone doing with your relationship», the Greater Good Magazine).

Mientras esto ocurre, el otro miembro de la pareja se siente ignorado y desplazado por el teléfono celular, debido a que se ha ido perdiendo el contacto visual con nuestro compañero o compañera, como si no fuéramos capaces de apartar la vista de ese aparato por mucho tiempo. Meredith David y James Roberts señalan que es irónico que el teléfono celular, diseñado originalmente como una herramienta de comunicación, puede realmente impedir más que sostener una conexión interpersonal.

A todo ello se suman las estadísticas de rupturas de parejas que en la actualidad alcanzan cerca de 28 millones debido al uso de Facebook y WhatsApp, lo cual es una llamada de atención de lo que está sucediendo con nosotros y la manera en que nos relacionamos con nuestra pareja.

¿Favorece la tecnología la infidelidad en las parejas?

Esta interrogante es algo difícil de responder. Podríamos decir que sobran las oportunidades para que se produzca infidelidad a través de las redes sociales. Por supuesto, no en todos los casos. Algunas personas podrían fantasear con alguien desconocido y llevar a cabo un “inocente” coqueteo, en el que inicialmente no ve nada de malo y podría pensar que las condiciones para salir con esa persona son remotas. A pesar de ello, la actitud hacia la infidelidad se encuentra latente y ésta podría llevarse a cabo si una de las partes tomara la iniciativa y diera un paso adelante.

Intentando ser objetivos, la llamada “tentación” no lo es tanto si no existieran problemas de base en la pareja que provocara tal necesidad. Simplemente creo que esto es un indicador de que algo no está marchando bien y de todas maneras con o sin celular el riesgo de la infidelidad podría estar presente.

¿Cómo lidiar con los celos, la desconfianza y con la invasión a la privacidad?

Factores que promueven los celos podrían estar relacionados con la facilidad de conectar con otras personas y por el hecho de que cuando están juntos, uno o ambos miembros de la pareja invierten un tiempo precioso revisando el celular en detrimento de la atención que deberían dedicarse mutuamente. En este escenario uno de ellos podría sentir dudas y desconfianza al no tener la certeza de con quién está “chateando” o por qué tiene tanto interés en seguir a personas del sexo opuesto en Facebook.

Si el uso exagerado del celular provoca los celos, podría ser también que la persona siente inseguridad y desconfianza. Esto, por supuesto, la lleva a revisar constantemente el teléfono de su pareja, las conversaciones y llamadas que entren o haya realizado, a exigir que le proporcione o desbloquee la clave, a monitorear los correos electrónicos, en un desesperado intento de descubrir si la está engañando.

Es ahí cuando entra en juego la invasión a la privacidad, que es un derecho inalienable de cada ser humano. Sentirse continuamente expuesto, crea mucho malestar y ello podría generar rebeldía y aumentar el problema. Se crea entonces el círculo vicioso en el que uno quiere defender su privacidad y el otro lo interpreta que lo hace porque tiene algo que esconder.

Invadir el espacio del otro no logra mejorar la relación, sino todo lo contrario, va creando un distanciamiento emocional de gran magnitud, y podría, paradójicamente, resultar en infidelidad, quizás porque el otro se sienta acorralado. La pareja está formada por dos columnas y debe haber una distancia básica que les permita sostener lo que van a construir. Como pareja son una entidad, pero la individualidad no puede perderse en el camino (Villar, V., 2012; Ramírez, L., 2017).

Es de vital importancia mejorar la comunicación y el acercamiento en las parejas. Cada miembro debería expresar asertivamente el daño que le ocasiona sentirse ignorada o ignorado, conversar abiertamente sobre las dudas que puedan tener. Poder ser capaces de evaluar las fortalezas y debilidades de la relación y resolver los asuntos que puedan estar pendientes.

Fomentar la confianza de que nuestra pareja no nos lastimará en ningún sentido y que cada uno tenga el espacio que como individuo necesita, puede contribuir a mejorar la relación y a estrechar el vínculo de amor. En adición a lo anterior, podemos negociar el tiempo que se le dedicará al uso del celular para que no interfiera con la relación. Si están juntos, necesitan del contacto físico y visual. Estar atentos al lenguaje no verbal y escuchar lo que nuestra pareja nos está diciendo. Es un tiempo sagrado donde no debería haber interferencia, a menos que sea estrictamente necesario. Poner fuera del alcance visual ese aparatito que tantos problemas está ocasionando hoy día y mirar a su pareja como lo más valioso en ese momento en que están  juntos, porque han aprendido a disfrutar de la mutua compañía.

 

Maritza Díaz Savary, M.A.

Psicóloga Clínica

(809 508-7632 y (829) 994-6119

 

 

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