¡Qué no te superen las discusiones!

La estrategia de “las 3 erres”

A menudo acabamos en medio de una discusión sin saber qué es lo que ha pasado exactamente. Cuesta saber qué es lo que hemos dicho o hecho para llegar a esa situación, pero la cuestión es que seguimos enzarzados en una discusión, que parece no tener fin.

El mecanismo es sencillo, cuando discutimos nuestro organismo suele estar en un estado de excitación mayor al habitual, por lo que nuestro cuerpo se tensiona impidiendo que nos centremos en encontrar la solución.

“La gran mayoría de las discusiones son fruto de una mala comunicación”

Para discutir con autocontrol, es importante no discutir mientras sigamos sintiéndonos tensos, ya que dejaremos que la rabia hable por nosotros. Establecer un periodo de “tiempo fuera”, en el que poder retirarse de la situación y calmarse, es la clave principal para entablar el diálogo cuando nos sintamos más relajados y podamos centrarnos en cómo nos comunicamos y nuestros objetivos.

“Las personas que discuten desde la ira, poseen bajas habilidades sociales y poco autocontrol”

La estrategia de “las 3 erres” nos ayuda a ser mejores comunicadores en una situación de disputa. Además, posee otra ventaja y es que el receptor del mensaje no se siente atacado, lo que nos permite avanzar en una discusión mucho más constructiva.

Para explicar la estrategia de las 3 “R”, exponemos a continuación un caso real de terapia de pareja, en el que el hombre (Jesús) quiere pasar más tiempo con su mujer. Esta petición les ha causado muchas discusiones, ya que su mujer (Susana), dice sentirse atacada. Esta es la manera en cómo Jesús le comunica a su mujer su necesidad:

H: “Te lo he dicho ya tantas veces… Nunca me tienes en consideración. Sales tardísimo de trabajar y jamás tienes tiempo para hacer cosas conmigo. Estoy ya muy cansado de decirte que quiero que hagamos cosas juntos y tú sigues igual, nunca piensas en mi…”

El mensaje de Jesús, está claro; quiere pasar más tiempo con su mujer. Pero su mujer, no recibe sus mensajes como una petición, sino como un ataque, por lo que ella se defiende ante su atitud agresivo-pasiva, desde la ira:

S: “Ya estás con lo mismo, ¡siempre igual!. Trabajo más de 9 horas al día y lo único que te pido es ir a tomar un café con las compañeras de trabajo. ¡No pido tanto! Luego siempre tengo que estar pendiente de la casa, la comida, lavadoras…

Este tipo de conversaciones, reflejan lo importante que es saber transmitir bien un mensaje. El que realiza una petición en este caso, es Jesus, por lo que es él quien debería reformular su mensaje para causar otro impacto en su mujer. La estrategia de las 3 “R” es clave para reformular este tipo de situaciones.

Esta estrategia consiste en comunicar que es lo que nos molesta de la otra persona, pero poniéndonos en el lugar del otro. Realizando este pequeño gesto conseguiremos que nuestro mensaje cale mucho mejor, lo que incrementa las posibilidades de que obtengamos aquello que pedimos.

Hay 3 ideas clave que deben de ser expresadas en el orden correcto:

  • El Resentimiento, el Reconocimiento y el Requerimiento.

Siguiendo esta pauta, Jesús aprendió a expresarle a su mujer su necesidad de la siguiente manera:

– “Lo que me ocurre es que me entristece que pases más tiempo con tus amigos que conmigo… Sabes perfectamente que yo entiendo que tienes mucho trabajo y que al salir de la oficina te apetece desconectar, pero me gustaría mucho que me dedicaras al menos un par de tardes a la semana en las que pudiéramos estar juntos”.

Con el paso de los días, la mujer de Jesús empezó a cambiar de hábitos y ha dedicarle mucho más tiempo a su marido.

¡Ahora te toca a ti poner a prueba esta técnica! ¡Esperamos que te resulte muy útil!