¿Qué es el coaching y psicoterapia asistida con caballos?

El coaching y psicoterapia asistida con caballos es favorecer la interacción entre los participantes y los caballos, para expresar metafóricamente situaciones de la vida del participante.
Se busca posibilitar el desarrollo integral de las personas, haciendo especial hincapié en los aspectos psicoafectivos.
Las áreas de trabajo son aquéllas susceptibles de desarrollo, mejora o crecimiento, acompañando a la persona y organización en su proceso de cambio, utilizando el aprendizaje basado en la experiencia.
El objetivo es acompañar a las personas y organizaciones a rescatar sus propios recursos, que encuentren su equilibrio, para tomar las decisiones y actuar con coherencia, siguiendo sus motivaciones y aspiraciones.
Esto se hace mediante dinámicas diseñadas para dicho fin, que invitan al participante a vivenciar y experienciar situaciones de su vida o estado emocional que le impiden mejorar y avanzar.
El coaching y psicoterapia asistida con caballos proporcionan varios elementos importantes que generalmente no suelen estar presente en las intervenciones más tradicionales, la motivación, trabajar junto a los caballos y en plena naturaleza.
El participante siente que participa activamente, es él quien maneja la situación y se movilizan otros procesos como son: atención, percepción, memoria…
El coaching asistido con caballos acompaña y apoya a la persona, organización o equipo a reflexionar y definir qué objetivos quiere para su futuro.
Ayuda a decidir un plan de acción para conseguirlos. Facilita conectarse con las fortalezas y reconocer los propios recursos.
Se parte de la premisa de que es el cliente quien cuenta con la mayor y mejor información para resolver las situaciones a las que se enfrenta. El coach facilita que la persona aprenda de sí misma.
El proceso de coaching básicamente consta de tres fases:
Proyecto:
Identificación de los objetivos e indagación de los valores del participante.
Exploración:
Proceso de toma de conciencia de la realidad presente del participante (puntos fuertes y puntos a mejorar, gestión de conflictos y creencias.)
Acción:
Diseño del plan de acción y seguimiento.
¿A quién le puede beneficiar el coaching asistido con caballos?
• Al que tenga una meta o un objetivo sin concretar.
• Al que quiera establecer objetivos mejores o más ambiciosos.
• Al que desee alcanzar sus objetivos más rápidamente.
• Al que esté abierto a la transformación y el crecimiento personal y profesional.
• Al que esté buscando cambios significativos.
• Al que quiera diseñar y vivir mejor su vida.
• Al que esté frenado en algunas áreas de su vida.
• Al que quiera simplificar tu vida.
• Al que algunas de estas preguntas le haga considerar que donde está ahora o lo que está haciendo no es suficiente en su vida:
¿Disfrutas de lo que haces?
¿Te entusiasma tu futuro?
¿Es esta la vida que elegirías?
¿Le encuentras sentido a lo que haces?
¿Eres feliz con tus relaciones?
¿Aprovechas tu tiempo libre?
• Al que quiera optimizar su estilo de liderazgo.
• A los equipos que deseen mejorar su cohesión.
La psicoterapia asistida con caballos es una intervención terapéutica breve, centrada en cómo funciona el participante, cómo se puede cambiar la situación de malestar, se trata de un saber cómo más, de un saber por qué.
Facilita un proceso personal orientado al crecimiento, la introspección y el cambio.
Se ayuda al participante a resolver su problema y adquirir por medio de esta experiencia la capacidad para hacer frente de un modo adecuado a nuevas dificultades que puedan surgirle más adelante.
El psicólogo en vez de centrarse en el pasado del participante, se centra, entre otras cosas en:
• Qué le sucede al participante consigo mismo, con los demás y con el mundo para no estar a gusto.
• Cómo ha intentado hasta ahora resolver y cambiar la situación problemática.
• Cómo hará para cambiar y resolver la situación de una manera rápida eficaz y eficiente.
La psicoterapia asistida con caballos favorece la recuperación del bienestar psicológico del participante, mayor sentimiento de bienestar emocional consigo mismo y con su entorno por lo que, en general, mejora su calidad de vida.
¿A quién le puede beneficiar la psicoterapia asistida con caballos?
• Al que se siente mal y no sabe lo que le pasa.
• Al que está perdido y no encuentra solución a sus problemas.
• Al que su relación de pareja/familiar le genera sufrimiento.
• Al que tiene una baja autoestima que le hace sufrir.
• Al que se siente inseguro al relacionarse con otros.
• Al que tiene miedos o preocupaciones que le interfieren en su vida cotidiana, en su trabajo, con su familia o amigos.
• Al que tomar decisiones le genera tensión.
• Al que le cuesta controlarse.
• Al que se siente desbordado.
• Al que tiene un estado de ánimo cambiante.
• Al que tiene tristeza.
• Al que tiene síntomas corporales como tensión, inquietud, taquicardias…
• Al que está sin ilusión por nada.
En el coaching y psicoterapia asistida con equinos, el caballo nos alinea con nosotros mismos en distintos niveles, incluyendo el pensamiento, el sentimiento y el propio ser.
Uno de los muchos beneficios de este modelo de intervención es que las actividades exigen una reacción inmediata por parte de los usuarios. Desde el primer momento en que se presentan con un caballo, utilizan los mismos mecanismos de afrontamiento que en entornos de sus vidas. Por lo tanto, los problemas o conflictos de los participantes suben a la superficie mucho más rápidamente que en una situación de despacho, éstos pueden ser tratados antes.
¿CÓMO TRABAJAMOS ?
No se monta a caballo, todo se realiza pie a tierra.
INFORMACIÓN + EXPERIMENTACIÓN = APRENDIZAJE
CONOCIMIETO + VIVENCIA = TOMA DE CONCIENCIA
Está comprobado científicamente que aprendemos el 20% de lo que escuchamos, el 50% de lo que vemos y el 80% de lo que hacemos.
Se parte de una primera entrevista, en la que acordamos aquellos aspectos que se desean trabajar, desarrollar o explorar.
Las actividades están diseñadas por profesionales del campo del coaching y psicoterapia asistida con caballos, en función de lo planteado en la entrevista previa.
Las actividades no están, ni bien ni mal hechas. Se trata del cómo se hace para resolverlas, se busca el cómo y no el por qué. El enfoque está en el proceso y en las estrategias empleadas, en analizar cómo se realiza la actividad, qué habilidades y recursos utiliza el participante para realizarlas.
La interacción con el caballo es el elemento fundamental del trabajo.
Se crean escenarios o situaciones que presentan un reto e invitan a la creatividad. No se admiten ni las críticas ni los enjuiciamientos, ya que se trata, exclusivamente, de cómo se responde ante determinadas situaciones que representan sus preocupaciones y sus retos.
Las actividades son metáforas de la vida del participante, le dan la oportunidad de vivenciar y experimentar, las situaciones, actitudes y estados de ánimo, en el que se encuentra, y de qué manera puede resolverlas, manejarlas, cambiarlas o simplemente aceptarlas.
La intención principal es facilitar al cliente el aprendizaje y crecimiento a través de la exploración de sus metáforas.
El uso de metáforas es beneficioso porque:
• Se recuerdan fácilmente.
• Atraen el interés del participante.
• Permiten al participante externalizar el problema y analizarlo desde la distancia.
• No provocan resistencia al cambio.
• No resultan amenazantes, al no hablar directamente del participante.
• Permiten a la persona llegar a sus propias conclusiones sin ser dirigido por el profesional, por lo que es más fácil que emprenda acciones por decisión propia.
• Favorecen el dejar a un lado el pensamiento lógico y analítico.
• Facilitan el contacto y la expresión de lo emocional.
La aparición de metáforas durante las sesiones con caballos, facilita al participante llegar a sus propias respuestas y conclusiones de una manera vivencial, convirtiéndose en un aprendizaje experiencial que se entiende e interioriza al instante.
El crecimiento y aprendizaje ocurren mientras se realiza la actividad, no al final. La importancia está en la forma en la que el participante aprende a utilizar los recursos y herramientas que posee para solucionar problemas, así como la capacidad para afrontar y superar los retos en las relaciones y en la vida.
Las sesiones se dividen en dos partes:
Una primera dónde se obtiene información del participante, a través de lo que nos expresa y de lo que realiza al comenzar a interactuar con los caballos.
Y una segunda que es un espacio de procesamiento donde se guía al participante para reflexionar y explorar la experiencia de interacción con los equinos.
Al finalizar cada dinámica se procesa la información in situ, de forma que el feedback es inmediato facilitando el aprendizaje y su generalización a las distintas áreas de la vida personal o laboral.
En las sesiones de coaching y psicoterapia con caballos la presentación de las observaciones es muy poderosa porque proporciona una imagen de lo real, auténtico y concreto que el participante está experimentando o sintiendo.
El aprendizaje experiencial ocurre cuando tras la realización de las actividades se da un espacio para reflexionar, analizar y recapitular sobre lo sucedido en la pista con los equinos.
Las sesiones se caracterizan por el “arte de formular preguntas poderosas” que favorecen la reflexión, la exploración y por lo tanto, la toma de conciencia. Estas preguntas son descriptivas de lo observado en el comportamiento de los clientes y caballos.
Éstas se formulan para ayudar a los usuarios a profundizar en sus pensamientos, creencias, actitudes y emociones facilitando su autoconocimiento.
En el procesamiento de la actividad, se facilita al participante una introspección personal para que de significado a lo vivenciado y pueda extrapolarlo a otras áreas de su vida y se le insta a lograr metas y encontrar soluciones a lo planteado.
Para que se produzca un procesamiento eficaz y efectivo hay que tener presente la observación y lo que se hace a posteriori con esa observación.
El profesional presta atención a los comportamientos de los participantes y caballos y como es la interacción entre ellos para más tarde preguntar sobre lo que ha ido observando.
La presentación de lo observado tiene que ser limpia, objetiva y lo más descriptiva posible, se utiliza un lenguaje no evaluativo, y no se dan opiniones, para de este modo favorecer y facilitar que los participantes reflexionen sobre lo vivenciado, expresen sus perspectivas y descubran sus soluciones.
Desde la experiencia, se integran los conocimientos –información y emoción- a la propia vida, generalizando el aprendizaje a todos los ámbitos, pero para eso es necesaria la toma de conciencia -el darse cuenta-.
Una vez finalizada la sesión de coaching o psicoterapia asistida con caballos puede que el cliente procese lo ocurrido o que no lo procese. Hay que respetar el ritmo de cada participante y no forzarlos a un aprendizaje concreto, pueden trascurrir horas, o incluso días, antes de que el participante esté listo y preparado para procesar por si mismo lo vivenciado.
En estas intervenciones se trabaja con una estructura totalmente flexible, ya que es imposible saber cómo van a reaccionar los caballos, las preguntas de una sesión se adaptan a lo que está ocurriendo en la pista.
¿POR QUÉ CON CABALLOS?
Tanto humanos como caballos tenemos muchas semejanzas, por ejemplo, en el aspecto social ambos somos gregarios. Los caballos, al igual que los humanos, poseen diferentes temperamentos, estados de ánimo, actitudes y comportamientos individuales.
Pero hay que diferenciar entre caballos y humanos, el hombre ha sido cazador y el caballo presa, por eso piensan y actúan diferente.
El hombre ha evolucionado cazando, por lo que percibe el entorno como depredador, ataca, pelea, le gusta tener control y le atrae la dominancia.
El ser humano por naturaleza, piensa, desarrolla estrategias y, en general, ve el mundo bajo la perspectiva del dominio, desarrolla una estrategia de caza para poder sobrevivir. El desarrollo de sus sentidos desde el instinto tiene solo esa finalidad.
El caballo ha evolucionado siendo cazado, así que es y se siente como una presa y reacciona como tal. Su instinto, le hace estar muy atento a lo que sucede a su alrededor con el único fin de no ser víctima de un depredador.
Siendo herbívoro, come mientras está en alerta ante un posible ataque, esto ha hecho que desarrolle una percepción muy fina de su entorno, para sobrevivir a los depredadores. Aparte de la necesidad de estar vivo, el caballo necesita alimento, agua y compañía. Ésta es la razón por la que su cerebro no necesita desarrollar estrategias, ni planes de futuro, simplemente vive el presente y recuerda lo necesario para su supervivencia.
La mejor manera de evitar a los depredadores es permanecer en manada; un caballo aislado está totalmente indefenso. Para defenderse huyen en masa.
La comunicación entre ellos es a través del lenguaje corporal, están atentos a los movimientos del resto de los miembros de la manada, por si alguno de ellos detecta peligro. En caso de que alguno emita una señal de alerta, el resto del grupo lo sabe interpretar.
Hasta hace poco se creía que en las manadas se da un liderazgo de forma natural. Un liderazgo compartido, uno más pasivo que lo ejerce la yegua más adulta, basado en la confianza y el respeto, ya que es la que sabe dónde se encuentra la mejor hierba, el agua… y otro liderazgo más activo ejercido por el semental, que se encarga de poner orden a los que no siguen a la yegua, por lo general, los potros jóvenes.
Pero investigaciones recientes, han señalado que no hay líder, pero si liderazgo, es decir, la manada elige seguir al caballo que está más motivado por un objetivo concreto, esto genera sincronía de movimiento en el resto de la manada que sigue al líder sin cuestionárselo, ya que la supervivencia del grupo depende de ello.
Los caballos, como todos los animales, perciben los niveles energéticos de su entorno. Detectan si la persona está nerviosa, tiene miedo…. El caballo actúa como reflejo de nuestras emociones.
Tienen una gran capacidad de reflejar al ser humano: pueden “oler” sus sentimientos e incongruencias y reaccionan conforme a ello.
Cuando tenemos una emoción nuestro cuerpo reacciona inmediatamente de tal forma que lo expresamos con lenguaje corporal. Los caballos captan esas minúsculas reacciones al instante, es más, lo pueden percibir incluso antes de que nosotros lo expresemos corporalmente.
Los caballos ni mienten, ni reflexionan, ni manipulan, ni tienen un ego, ni esconden sentimientos, ni conocen el bien y el mal, ni juzgan, pero sí reaccionan de inmediato sobre lo que perciben y reflejan de una forma directa como estamos y como somos: son como nuestros espejos.
El caballo nos devuelve información inmediata, hace que reconozcamos, tomemos conciencia de nuestras emociones y nuestros comportamientos, sin enjuiciarnos.
El caballo simplemente nos facilita sentir y ver, asimilar e incorporar lo vivenciado, nos facilita la experimentación y, por tanto, el aprendizaje.
El equino no utiliza la palabra y nos reta a conocernos de manera diferente.
Al estar en contacto con caballos se cambia la rutina diaria de las personas, el caballo sirve para generar una interacción entre la persona y la naturaleza. Exigen que seamos auténticos y congruentes para poder estar a su lado.