Psicología y Budismo. El Duelo. abordaje desde el budismo

Acerca de la vida y de la muerte

Duelo-abordaje desde el budismo

Una vez, una señora que había perdido a su hijo y estaba agonizante de sufrimiento

fue a ver al buda Shakyamuni.

Ya no sabía más qué hacer para calmar su dolor, y alguien, con gran compasión, le

dijo que fuera a ver al Buda, ya que él era como un médico excelente que curaba el

dolor de las personas.

Ella, desesperada y debilitada, llegó hasta la Orden budista y Shakyamuni la recibió.

Cuando la mujer le contó el estado extremo de sufrimiento en el cual se encontraba

por la pérdida de su hijo, el Buda le aseguró que él iba a resolver su sufrimiento, y que

el remedio era muy sencillo para devolverle a su hijo con vida.

Esperanzada, la señora le preguntó qué debía hacer a cambio, y el Buda le dio una

sola y fácil instrucción:

Tenía que llevarle una flor que hubiera encontrado en una casa donde jamás hubiese muerto
ni una sola persona.

La señora, feliz, salió con fuerzas renovadas a buscar esa flor.

Iba de casa en casa, y cuando preguntaba, los residentes le decían “No, aquí no murió

nadie de mi familia, pero sé que sí se murió un señor que vivía con los dueños

anteriores”, o bien “Ah, yo aquí perdí a mi esposa”, o “Todos nuestros antepasados

murieron y nacieron en esta propiedad”.

La mujer no quería desalentarse, y como vio que en el pueblo no había una sola casa donde

nunca hubiese muerto nadie, se fue a los pueblos cercanos.

Después de deambular y caminar durante meses, sin jamás encontrar esa flor ni esa

casa, finalmente un día la señora suspiró y comprendió lo que el Buda quería

enseñarle.

Fue así como volvió hasta la Orden budista, pidió hablar con Shakyamuni nuevamente, y le dijo:

“Maestro Shakyamuni, Buda, he comprendido finalmente lo que con tu gran amor

compasivo querías enseñarme.

Aunque yo creía que era única en mi dolor, y aunque pensaba que ningún otro ser

humano podía comprender siquiera lo que yo estaba pasando, entendí que la muerte

es parte inseparable de la vida, y que a lo largo de toda la historia humana, todas las

madres se han separado de sus padres, o de sus hijos, o de sus esposos o

hermanos… No puedo pensar la vida separada del ciclo de vida y muerte.

Cuando entendí que mi sufrimiento era inherente a la vida, y que todos los seres

pasaban por este mismo dolor, de una manera extraña y curiosa mi sufrimiento

desapareció”.