Nuestros hijos, sí o no a las nuevas tecnologías

Según la Asociación Americana de Pediatría, entre los peligros que pueden causar la utilización de teléfonos móviles o tablets en nuestros pequeños, se encontrarían: Obesidad, Retraso del desarrollo, Déficit de atención, Depresión, Ansiedad o alteraciones de la conducta, como por ejemplo conductas agresivas, de aislamiento y/o adictivas.

Tanto las tablets, los Smartphones, e incluso la televisión, hacen que los niños favorezcan el sedentarismo, no tengan que pensar ni elaborar o imaginar demasiado, dada la gran cantidad de estímulos que reciben desde una actitud pasiva. Se entretienen solos con ayuda de un aparato fomentando el aislamiento y la no interacción social. En ocasiones les activa y sobreestimula de una forma exagerada, dados los gráficos, colores, luces, sonido y acción que son capaces de recibir los niños y no asimilar de una forma correcta por la intensidad y la velocidad a la que generan estos dispositivos. Esto podrá tener consecuencias.

¿Pero, realmente nuestros hijos se van a convertir en “monstruos” por hacer uso de estos aparatos electrónicos?

Realmente, desde el punto de vista científico, no sabemos cuál será el impacto real del uso de estos dispositivos. La existencia de los mismos es relativamente reciente con lo que, aunque ya hay estudios que relacionan aspectos como la obesidad o aumento de miopía y el aislamiento social, queda mucho por saber al respecto.

¿Debemos prohibir el uso de las nuevas tecnologías a nuestros hijos?

Las nuevas tecnologías están en todas partes, actualmente forman parte de nuestro día a día acompañándonos en diferentes facetas de nuestra vida como por ejemplo la formación, en el terreno laboral, la información o la comunicación. Se ha convertido en algo cotidiano para todos y lo coherente será enseñar a nuestros hijos a crecer y a convivir con ésta. Para ellos las nuevas tecnologías son algo normalizado y natural ya que han nacido con ellas. Habrá que enseñarles por tanto a hacer un uso de ellas consciente, inteligente y sobre todo responsable.

Para ello tenemos que ayudarles poniendo límites en su uso. Con ayuda de las aplicaciones de control parental se podrá controlar tanto el contenido y la información a la que tienen acceso nuestros hijos como el tiempo que dedican a jugar o utilizar los smartphones u otros dispositivos.

Los padres y el comportamiento de estos con respecto a sus ordenadores, tablets o teléfonos móviles será fundamental para que los niños aprendan a utilizar las nuevas tecnologías. Deberemos enseñarles que las nuevas tecnologías son útiles y pueden ser una gran herramienta de ayuda, que hay que usarlas con moderación y responsabilidad. Favorecer el hecho de que el ocio pasa por infinidad de actividades que se pueden hacer, y muchas de ellas de forma colectiva, les ofrecerá un sinfín de posibilidades para pasarlo bien sin necesidad de estar vinculados necesariamente a un aparato.Informales de los peligros que pueden correr haciendo un mal uso y ser un buen modelo será fundamental y necesario. Si queremos que nuestros hijos no se conviertan en adictos a los smartphones no nos deberán ver a nosotros “enganchados” a nuestros teléfonos o tablets continuamente. Así pues, una vez más, ser un buen ejemplo para los niños será la mejor prevención.

Y si nos diéramos cuenta de que ya podríamos estar sufriendo algún tipo de problema, tanto nosotros como nuestros hijos, llevando a cabo un mal hábito en el uso de las nuevas tecnologías, buscar ayuda profesional favorecerá el hecho de que se pueda superar el problema de una forma más rápida y por lo tanto que se sufra un menor número de consecuencias a nivel personal.

Autora: psicóloga Marta Camacho Calvo, Centro de Psicología Psicomaster