Nadie dijo que sería fácil

“ A veces lo mejor que usted puede hacer para ayudar a

alguien es darle un buen empujón”.

Joan Thomas.

Sobreproteger a los hijos

Lo difícil es tener equilibrio; como padres queremos el mejor bien para nuestros hijos, sin embargo por el miedo que tenemos a equivocarnos, a parecernos a nuestros padres, por no querer que nuestros hijos padezcan como nosotros, caemos en la saturación y el ahogo.

La sobreprotección probablemente es la consecuencia de la creencia de que queremos proporcionar a nuestros hijos la “ mejor vida” y en realidad en vez de favorecer que se conviertan en personas autónomas y responsables, los hacemos débiles y dependientes.

La sobreprotección tiene en su esencia algo positivo, pues surge del amor que tenemos a nuestros hijos, sin embargo es destructiva, es el peor enemigo, no sólo limita a los hijos de forma física y mental sino también de forma emocional.

El  amor que tratamos de dar al sobreproteger esta  contaminado de miedo, control, arrogancia, auto importancia y desconfianza.

Las razones por las cuales los padres se vuelven sobreprotectores y permisivos son muchas, pero las más comunes son:

  • El padre que sufrió carencias económicas en su infancia ahora da en exceso a sus hijos, y si les niega algo se siente culpable.
  • El que tuvo padres autoritarios ahora educa al hijo en total libertinaje sin poner ningún tipo de límite.
  • Los padres que crecieron abandonados ahora no se separan de los hijos.

El resultado de ser un padre sobreprotector es que sus hijos ( sobre todo en la adolescencia) sean inhibidos y adultos inmaduros, pasivos con poca creatividad e iniciativa, temen tomar decisiones y poca capacidad para enfrentarse a los cambios.

Hay  padres que pretenden ser los mejores amigos de sus hijos, comportándose y vistiéndose como adolescentes  perdiendo  así su lugar como padres.

Los adolescentes no quieren a un padre que compita con ellos. Los adolescentes necesitan un adulto que los guíe, que tome su papel en serio. 

Características y actitudes de padres sobreprotectores y permisivos

Causas de sobreprotección Creencias equivocadas  de los padres Sentimientos y creencias  de los padres sobreprotectores y permisivos
Confundo la sobreprotección con amor Mi hijo sólo puede hacer las cosas bien si yo le ayudo Se sienten inseguros como padres
La sobreprotección me da una razón de ser. El mundo es un lugar peligroso y sólo está seguro conmigo Temen equivocarse y lastimar a sus hijos
Me hace sentir importante Yo soy culpable si las cosas salen mal Se sienten impotentes ante la rabia y descontento del hijo
La sobreprotección me permite controlar Sólo yo sé hacer las cosas bien Minimizan los problemas
Sobreprotejo por miedo Mi familia y mis hijos tienen que ser perfectos Evitan a toda costa el conflicto
Sobreprotejo por desconfianza Siempre les seré indispensable a mis hijos Delegan su responsabilidad
Mi papá y mamá me abandonaron Mis hijos no son dignos de confianza Quieren ser “ buena onda”
Sufrí económicamente Mis hijos son mi razón de existir Ceden ante el miedo a perder el cariño de sus hijos. mi da la ir  mi raza que el do impido poner lan?

l hijo si podemos dar todo lo mejor de nosotros con esfuerzo, respeto y lo me

Mi felicidad fue construida o destruida por mis padres De mí depende que estén contentos Se sienten culpables si les ponen límites o no los complacen.
Yo sufrí tanto que no quiero que pasen lo mismo Es mi responsabilidad evitarles cualquier sufrimiento Complacen para “ lle-

var la fiesta en paz”

Tengo que igualar a mis padres Debo ser la madre/ padre perfecto Lo que ellos hagan o dejen de hacer será lo que los demás vean de mi
Sin sacrificio no seré una buena persona Debo sacrificarme para ser una buena madre/ padre Piensan que si disfrutan ser padres no serán valorados.

 

En tu familia actual:

¿Trato a mi hijo de acuerdo a su edad?

¿Tiene las mismas habilidades que los demás niños?

¿Qué miedos tengo en relación a mi hijo?

¿Temo perder su amor y por eso impido poner límites?

¿Pienso con tristeza que el día que me deje perderé la  razón  de  mi existir?

¿Me siento culpable, cuando permito que haga las cosas solo?

¿Se queja mi hijo de que lo controlo?

¿No confió en que pueda tomar las decisiones adecuadas y dudo de sus capacidades?

¿Interfiero en sus asuntos y lo defiendo para que no lo molesten y lastimen?

Resultados de la sobreprotección

Actitudes del niño sobreprotegido Actitudes de los padres sobreprotectores
Le cuesta trabajo adaptarse a nuevas situaciones y depende del adulto Le hago la tarea y sus proyectos del colegio
Está acostumbrado a que le hagan las cosas y le sirvan Si lo molestan otros niños, intervengo para defenderlo
Nunca se ofrece a ayudar, no es servicial Cuando me pide las cosas lloriqueando, respondo automáticamente y soluciono su problema
No hace la tarea sin ayuda Les cargo sus cosas cuando sale del colegio: mochila, libros, suéter, etc.
Los niños de parientes y amistades de la misma edad son más independientes que él Le doy de comer en la boca, lo visto, baño y peino.
Sólo hace las cosas si se le recuerda o si se le ayuda No le permito que participe en excursiones o acontecimientos a los que asisten sus demás compañeros, por miedo a que le pase algo
Se pone de mal humor y se queja cuando tiene que esforzarse Reviso todo lo que hace. Siempre encuentro algo que corregir
Es miedoso e inseguro Para protegerlo le advierto de los peligros “ Si no te fijas, te van a tropellar y ¡te vas a morir!”
Se queja constantemente de que lo molestan los demás niños Contesto por él
Pide las cosas lloriqueando Escucho conversaciones y registro sus cosas
Es torpe e inútil Le “adivino el pensamiento”. Estoy al pendiente de todas sus necesidades y deseos
No tiene iniciativa Me siento agobiada y exhausta al final del día
Tiene dificultad para relacionarse y se queja de que lo excluyen Estoy ansiosa y preocupada cuando estoy lejos de él
Se acobarda con facilidad Mi mayor y único interés son mis hijos. Vivo por ellos.
Es flojo y caprichoso Selecciono sus amistades
Es egoísta e insensible ante las necesidades de los demás Le llamo por apodos o diminutivos aun cuando se queja
Es demandante y exigente Ignoro, tapo o justifico sus errores “ es que está cansado”
No tiene imagen de autoridad,

pensando que puede hacer lo

que quiera sin respetar a los

demás

Nunca permito que otros adultos lo corrijan
Se excusa y no se hace responsable

e sus acciones

Lo defiendo frente a sus maestros
Tiende a tener poca o nula

Iniciativa

Me encanta que dependa de mí
Carecen de decisión propia y

les cuesta solucionar sus

problemas

Yo les arreglo sus cosas aun cuando son adolescentes

 

La realidad es que si nosotros no hubiéramos tenido las experiencias que tuvimos no seríamos los que ahora somos. Estamos haciendo lo mejor que podemos.

El  padre ocupa un lugar único en la vida de un hijo. Podemos no ser perfectos, pero si debemos dar todo lo mejor de nosotros con esfuerzo y respeto.

Nuestros hijos no se educan por lo que les decimos sino por lo que nosotros hacemos y somos.

Dejar que nuestros hijos tomen sus decisiones, que se equivoquen, que padezcan un poco solo trae un bien para ellos, se harán fuertes y sabrán estar en la vida.

Es importante dar una distancia adecuada en nuestra relación con nuestros hijos, permitiendo así que noten nuestra presencia, sientan nuestro amor pero con la suficiente distancia para que no se saturen de nuestra presencia y puedan así crecer como seres interdependientes y autónomos.

Preguntas para reflexionar:

En tu familia de origen:

¿Mis padres me sobreprotegieron o me abandonaron?

¿Me hubiera gustado sentirme más libre cuando vivía con mi familia de origen?

¿En qué situaciones hubiese deseado tener más libertad?

¿Confiaban en mí? ¿Me celaban o me controlaban?

¿Me hacían sentir culpable cuando los dejaba?

¿Finalmente cuando me fui del hogar cómo fue mi separación?

 

M.en Ed. Geo Durán, Life Coach

Correo electrónico: coach.geoduran@gmail.com

www.geoduran.com.mx

Cel: 722 2615517 

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