Mobbing: trabajando con el enemigo

De acuerdo a Wikipedia: «El acoso laboral o acoso moral en el trabajo, conocido comúnmente a través del término inglés mobbing: ‘asediar’, ‘acosar’, ‘acorralar en grupo’,1 es tanto la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles dentro o fuera del trabajo por parte de grupos sociales externos, de sus compañeros («acoso horizontal», entre iguales), de sus subalternos (en sentido vertical ascendente) o de sus superiores (en sentido vertical descendente, también llamado bossing, del inglés boss, jefe). Dicha violencia psicológica se produce de forma sistemática y recurrente durante un tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años, y a la misma en ocasiones se añaden «accidentes fortuitos» y hasta agresiones físicas, en los casos más graves. Una situación de acoso muy prolongada en el tiempo, además de enfermedades o problemas psicológicos, puede desembocar, en situaciones extremas, en el suicidio de la víctima».

Se trata de un fenómeno con características complejas, puesto que, generalmente, se realiza bajo formas de manipulación y hostigamiento sutiles, como mensajes subliminales, indirectas, comunicaciones ambiguas y, sobre todo, basándose en generar sentimiento de culpabilidad, vergüenza y deterioro de la autoestima que le lleva a dudar de todo, entrando en un estado de confusión tal que se siente el gran culpable de todo lo que le sucede, como si mereciera este castigo.

La psicopatía es la patología que caracteriza al hostigador, siendo una persona que no importa su género, puede ser hombre o mujer, con rasgos de control, ideas paranoides, envidia sobre todo aquel que considere una competencia o rivalidad (asunción meramente subjetiva puesto que no se basa en parámetros objetivos, medibles ni cuantificables), llegando a elaborar estrategias friamente calculadas, siendo paciente para lograr su objetivo: destruir psicológicamente a su víctima y hacer que ésta abandone su puesto de trabajo.

Esta dinámica patológica se enmarca, generalmente, en un escenario donde los testigos se esconden tras el mutismo, la venda en los ojos, los oídos desconectados intencionalmente. Esto configura un marco de complicidad que hace sentir a la víctima aún más sola y dubitativa, puesto que como nadie hace referencias sobre estos hechos, puede llegar a dudar hasta de su cordura. Los cuadros de ansiedad generalizados, estrés agudo y crónico, así como enfermedades psicosomáticas son los síntomas que evidencian el cúmulo de angustia, llegando a desarrollar un síndrome de estrés postraumático, puesto que la vivencia, por parte de la víctima, es traumática, la cual deja secuelas, pero pueden ser elaboradas y atendidas con una correspondiente abordaje psicoterapéutico, usualmente acompañado por un abordaje con psiquiatra y medicación acorde.

Uno de los elementos fundamentales para prevenirlo es estar informados, leer sobre la temática, preguntar, acceder a foros en internet, buscar sitios especializados en la web y redes sociales, así como asociaciones que ofrezcan ayuda específica para ello. Si intuyes que puedes estar siendo víctima de mobbing infórmate y pide ayuda. Habla con tu familia, expone tu malestar.

Tu tienes el poder, con tu palabra y voluntad, hacer visible lo que la telaraña del hostigador laboral quiere invisibilizar.