Manipulación afectiva

Los manipuladores cotidianos son esas personas que pasan por nuestra vida imponiéndonos su visión del mundo y su forma de hacer y sentir.

Esos individuos que se aprovechan, estableciendo una relación estrecha y afectuosa para satisfacer sus necesidades, sin importarles en absoluto los sentimientos de la otra persona.

En mayor o menor medida, todos hemos empleado en más de una ocasión estrategias de manipulación. Pero, en el caso de las personas manipuladoras estas técnicas se convierten en el modo predominante de relacionarse con las otras personas.

 

Para que haya manipulación es necesario que se genere una relación asimétrica entre, al menos, dos personas. Es asimétrica porque una predominantemente da, y la otra recibe, uno gana y el otro pierde.

 

Una vez que sabemos qué es la manipulación, quiénes son los manipuladores cotidianos y cómo se comportan, lo que nos queda es aprender cómo hacerles frente.

Para afrontar las relaciones con los manipuladores cotidianos hay que seguir unas pautas que podemos sintetizar de esta forma:

 

  • Reconocer si se está produciendo una relación de manipulación y “activar” nuestros mecanismos para protegernos.
  • Conocer los puntos débiles y reforzarlos. Las carencias del manipulador están en unos puntos. Las del manipulado, en otros.
  • Mantener abierto el canal de la comunicación. Tomarse el tiempo y el trabajo de ver y escuchar al otro y, á la vez, reconocer y priorizar nuestras propias ideas y convicciones.

Esto permitirá diferenciar qué quiere uno y qué quiere el otro y, actuar respetando nuestros deseos y creencias sin sacrificarlos por los de la persona que intenta manipularnos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.