Las Voces de la Locura

Kraepelin y Freud

Resulta llamativo que las dos corrientes enfrentadas a propósito de la sustancia y naturaleza de la enfermedad mental, al tomar partido sobre los límites, se reorganicen, y que algunos de sus partidarios cambien de posición. Kraepelin y Freud, los dos dos grandes pilares de la clínica mental, elaboraron respuestas muy distintas a la pregunta sobre la sustancia. Pero acercaron sus enfoques al tratar de las fronteras, aspecto en el que coincidían pese a ser tan divergentes sus concepciones nosológicas: el primero creía en las enfermedades mentales naturales e independientes, creencia que argumentaba sobre todo a partir de las formas terminales. [La nosología de Kraepelin abarcaba todo el campo de la psiquiatría. En su opinión, cada enfermedad tenía su causa, sintomatología y evolución y terminaciones específicas. Lamentablemente estas afirmaciones no se basaba en comprobaciones y hallazgos demostrativos].

 

 

 

Freud acercaba su opinión de ver las estructuras clínicas, cuya conformación obedecía a procesos defensivos ejecutados por el sujeto.
Frente a esta opción partidaria de las categorías y la discontinuidad, llama la atención la cercanía de tratadistas provenientes de tradiciones distintas, como en el caso de Kretschmer y Melanie Klein, respectivamente. La descripción kretsmeriana del delirio de referencia resulta de un ejemplar de la visión de un continuum psicopatológico,, una continuidad gradual entre la neurosis y la psicosis, entre normalidad y locura, cuyo fundamento se asienta en la importancia concedida a los rasgos del carácter y las motivaciones personales. Muy distinta es la fundamentación que lleva a Melanie Klein, tanto que esta psicoanalista es pionera en concebir una forma de psicosis generalizada y originaria. Desde su punto de vista no habría organizaciones o estructuras psicopatológicas, sino «posiviones» por las que las personas transitan con relativa facilidad. [Tan evidente es la perspectiva continuista o elástica de Melanie Klein que, de acuerdo con su concepción, no podría hablarse con propiedad de una psicopatología psicoanalítica, pues es de por sí estática (favorable a las categorías) y el psicoanálisis, dinámico].

Como puede apreciarse, la cuestión de los límites, fronteras o litorales, renueva las posiciones adoptadas ante la primera pregunta por la sustancia de la enfermedad mental, de manera tal que los partidarios de la psicología patológica (psicoanálisis) se cruzan o coinciden con los defensores de la patología de lo psíquico (psiquiatría biológica).

Rodrigo Córdoba Sanz. Psicólogo.Zaragoza. www.rcordobasanz.es

Sugerencia: José María Álvarez-Fernando Colina. Colección Schreber

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