Junto con las llaves, el optimismo!

Una antigua creencia popular sostiene que no hay que empezar el día con el pie izquierdo. Se dice que si uno comienza su jornada de malhumor, falta de energía, desinterés por lo que le depara su vida invariablemente su profecía se verá cumplida. Y no es por efecto del azar, no es algo externo a mi que se me impone y por ello mi día acaba siendo frustrante o negativo. Soy yo y mis decisiones, mis pensamientos, mi disposición a cómo encarar el día lo que genera respuestas en mi entorno. Esto es un cambio de paradigma puesto que la atención está en mi mente, en cómo focalizo mis pensamientos, cómo me responsabilizo por lo que elijo, mis respuestas, mis conductas, mis emociones.

Viktor Frankl dijo que la última de las libertades de las que dispone el ser humano es la de elegir qué actitud tomar ante los hechos que nos presenta la vida. No está en nosotros controlar nuestro ambiente o lo que la vida nos presenta día a día, pero sí podemos elegir qué actitud tomar respecto a ello.

De mi depende que mi día sea un aprendizaje, una piedrita de  oro en mi bolsillo, o una hoja arrugada a punto de ser arrojada en el trasto de la basura.

Después de tomar las llaves para salir a la calle hay que vestirse de optimismo porque éste se contagia. Apelemos a las neuronas espejo, aquellas que se conectan con las nuestras y, por ósmosis, se contagian de nuestro estado de ánimo.

Que nuestro traje para empezar el día sea el del Optimismo. Si precisas ayuda para comenzar a transitar este nuevo camino, no dudes en hacer tu primera consulta por esta vía!

Lic. Ps. Ana Claudia Martínez