¿Qué le pasa a mi hijo? ¿Es depresión, ansiedad o es la adolescencia?

Sabemos que la adolescencia es una fase del desarrollo con características propias, que definen ese momento particular de la vida, en el que hacemos la transición entre la infancia y la adultez.

Son muchos los cambios, internos y externos, desde el propio cuerpo hasta el psiquismo y la forma en la que se comprende el mundo, ya no como niños, desde la inocencia y la idea de los padres idealizados.

Se está en una fase de duelo por el cuerpo perdido, ese cuerpo que nos sorprende con su transformación, el desborde hormonal que impacta en la toma de decisiones y cómo el adolescente se va adaptando a esta nueva forma de ser y estar en el mundo, así como por esa idea de padres que lo sabían todo y con todo podían, para comprender que son simples seres humanos con debilidades y fortalezas.

Pero lo que puede ser “normal” y esperable en un adolescente común puede ser interpretado erróneamente por los padres u adultos que forman parte de su entorno inmediato.

Compartimos algunos ítems para prestar atención, cuando lo que manifiesta el chico o la chica puede estar indicando que está transitando una depresión que no es propia de esta fase, sino que puede responder a otros factores o cambios que esté viviendo y no nos los comunique.

  • Alteración en los patrones de sueño: los adolescentes deben tener un horario pautado para conciliar el sueño y luego despertarse en la mañana. En el entorno de las 8 horas es lo apropiado. Si un adolescente duerme en exceso o, por el contario, aparece insomnio que se sostiene por lo menos durante unas dos semanas, con serias dificultades para conciliar el sueño, o develándose en mitad de la madrugada, puede estar indicándonos estados de angustia, ansiedad o depresión.
  • Cambios en el apetito: sin llegar a configurar trastornos alimenticios puede ser que presente un incremento notorio en la alimentación (atender a la forma, tipo de alimentos y horarios en los que presenta el desborde en la alimentación) o falta de apetito.
  • Dificultad para concentrarse que impacta en las calificaciones (notoria baja de calificaciones) así como en dificultad para sostener la concentración en películas, lectura o conversaciones.
  • Dificultad para la toma de decisiones. Se muestra en extremo dubitativo, no se anima a tomar una decisión, se observa como cierta parálisis y queda en un estado de delegar la toma de decisiones.
  • Puede aparecer algunos episodios de falta de memoria o lagunas mentales.
  • Por más que duerma en demasía, o no realice actividad física alguna, presenta una fatiga constante. Un estado general de desazón, agotamiento y pérdida de la energía vital.
  • Puede presentar estallidos emocionales, irritabilidad frecuente, malhumor persistente e inquietud.
  • Su baja autoestima puede traslucirse en sentimientos de desvalorización importante, acompañados de frases derrotistas, tales como: no sirvo para nada, soy una porquería, más vale no haber nacido, no sé para qué vine a este mundo. Esto manifiesta su desesperanza, elevado monto de angustia (que no siempre puede ser externalizado en forma de llanto) y odio hacia sí mismo (llegando a conductas como la autolesión, cortarse en zonas específicas de los brazos o entrepierna).
  • Evidencia una actitud de apatía general. No siente placer por nada o ha perdido el interés o disfrute hasta por aquellas actividades que antes sí le gustaban.
  • Manifestar ideas sobre suicidio, deseo de querer morir o estar realizando planes para llevar a cabo su muerte. Empieza como un deseo, luego es una idea, después un plan y, por último, si no se atiende a tiempo, puede llegar a concretar un intento de autoeliminación (IAE) o se consuma el mismo.
  • Quizá manifieste actitudes oposicionistas desafiantes con graves transgresiones a las normas.
  • Estar atentos a las conductas de aislamiento (por elección propia), exclusión social y alejamiento del entorno inmediato (amistades, familia).
  • Mutismo
  • Atender al posible consumo de alcohol o sustancias ilegales.

La adolescencia tiene la particularidad de presentar cierta dificultad para el control de los impulsos y el rápido pasaje a la acción, sin mucha mediación cognitiva (evaluar y reflexionar antes de llevar un pensamiento o idea a la acción).

Es de especial relevancia estar atentos a estos indicadores porque pueden estar comunicando que el adolescente está transitando un episodio depresivo, trastorno de ansiedad o estar expuestos a un eventual riesgo suicida.

Para agendar consultas o por asesoramiento psicológico comunícate al cel.: 099 911 842, de Lunes a Viernes de 8.00 a 20.00.

Web: www.consultoripsicologico.wordpress.com

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Dirección del Consultorio Psicológico: Burnett entre Suiza y Rotonda de bomberos (Maldonado, Uruguay).

Lic. Ana Claudia Martínez

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