¡Estamos embarazados! Y ahora, ¿qué va a pasar…?

¡Estamos embarazados! ¿Y ahora qué va a pasar…?  se preguntan la mayoría de las parejas que van a ser padres por primera vez.  
Las mujeres primerizas, se enfrentan por un lado a la psicosociología de la maternidad, que voy a desarrollar en la primera parte. Y por el otro, a la psicología del embarazo que explicaré en la segunda parte. 
 PARTE: PSICOSOCIOLOGÍA DE LA MATERNIDAD. 
La sociedad pone una serie de creencias sobre lo que significa convertirse en madre. Hasta hace pocos años, había una idealización de la maternidad en cuanto a su significado, es decir, si una mujer se quería autor realizar, tenía que engendrar un hijo. También con respecto a su rol de madre, el cómo tenía que llevar a cabo esa función y las características que debía de reunir. Por decirlo de alguna manera, la madre era la que daba todo y no recibía nada a cambio. 
En la actualidad, en parte este rol sigue idealizado, puesto que, la sociedad sigue demandando a las madres que acceden a su maternidad desde el rol de buenas madres. Aunque ahora esa idealización ya no es tan intensa como hace veinte o treinta años, en el ámbito laboral, a las madres se les ha duplicado el trabajo. Trabajan fuera y dentro de casa. 
Nos encontramos que la media de edad ha aumentado, moviéndose en la franja entre los 35-40 años para las mujeres gestantes primerizas. Las mujeres consideran prioritario acabar los estudios y establecer una cierta estabilidad laboral. Primero se disfruta de la pareja y después se plantean si quieren tener un hijo. Las futuras madres, van interiorizando las creencias sociales y las van haciendo suyas a dos niveles, conscientes e inconscientes. 
Las madres de hoy en día, tienen un menor conocimiento directo de la realidad que antes y por esta razón se va a producir un choque entre lo que ella esperaba de la maternidad y la maternidad en realidad. Cuando los psicólogos estudiamos cuáles son los aspectos de la realidad desconocida por parte de la madre, citamos cuatro: 
1.                    Sexualidad. 
2.                    Gestación. 
3.                    Parto, cómo se vive y cuáles son los momentos más difíciles. 
4.                    Post parto. 
Actualmente se desconocen muchos aspectos relacionados con la sexualidad, los cuales desarrollaré más adelante.  
Los aspectos relacionados con la gestación tienen que ver con la dificultad a la hora de discernir o reconocer lo normal y lo anormal. Este desconocimiento viene de la experiencia familiar y la relación médica-hospitalaria. Hay familias que tratan a las embarazadas con “protección de enferma”. También desde el ámbito familiar se les trasmite la idea de que la gestante es “única”. Y, por otro lado, en el ámbito hospitalario les transmiten que el proceso del embarazo es algo normal desde lo biológico y que además no son únicas, puesto que hay muchas más embarazadas como ellas. Sin embargo, lo más importante a tratar es el feto. A esta dicotomía familia-hospital se le añade el fenómeno de no preguntar a los médicos por sentimientos de pudor, se inhiben de preguntar y las gestantes se quedan sin informar. 
El parto, es el más atendido en nuestra sociedad. Se desarrollan e imparten cursillos de preparación, técnicas relajantes, charlas, etc. Queda justificado porque es una situación que se va a vivir por primera vez y provoca mucho estrés. Una forma de eliminar ese estrés para enfrentarse a una situación desconocida es tener conocimientos acerca del proceso y así muchas de las confusiones desaparecen.  Menos positivo ha sido el control psicógeno del dolor al parto. Pocas mujeres saben que lo que más duele en el parto no es la expulsión del feto sino la dilatación. Las condiciones en las que tiene que ver la expulsión y dilatación son muy distintas. Mientras que en la expulsión del feto no van a echar de menos a nadie, equipos médicos al completo. Pero cuando están en la sala de dilatación, en muchos hospitales, no existe un acompañamiento profesional. 
El post parto, es el hecho de la aparición del bebé y en muchos casos, en las parejas primerizas, no están preparados para los problemas que puede traer. El ambiente con el recién nacido en el hospital va a ser muy diferente (al mínimo problema la enfermera va a aparecer) al de casa. A partir del momento en el que mandan al niño a casa, éste va a ser una fuente de estrés para los padres, convirtiéndose en una fuente de preocupaciones. Este primer hijo, altera tanto a la pareja, que se produce una disminución de satisfacción marital, ya que el otro elemento de la pareja ya no es la única fuente de felicidad. Esta disminución se acaba y vuelve a ser la satisfacción inicial en el momento en que los hijos se van de casa (síndrome del “nido vacío”). Se acusa más en la mujer porque es ella la que va a ocuparse del cuidado del hijo. En las expectativas de las mujeres de cómo será el post parto, consideran que sus parejas las van a ayudar en el cuidado del nuevo miembro familiar y en mucho de los casos, lamentablemente no se cumplen, produciéndose una ruptura de expectativas por diferentes motivos. 
La depresión post parto en las mujeres llega a un 15% – 20% y su principal causa es la ruptura de expectativas con respecto al apoyo que iban a tener en el cuidado de los hijos por parte de sus parejas. 
El nacimiento del hijo supone estrés y convoca a los dos miembros de la pareja a reajustar sus roles. Cuando comento que se produce un decremento en las relaciones maritales, se suele relacionar con la disminución de cariño hacia el otro miembro. Pero no es del todo cierto. El nacimiento del primer hijo provoca: 
·                    Maduración en la pareja. 
·                    Completa la vida en pareja. 
·                    Estrés. 
·                    Y repercute en la vida personal de ambos. 
El “síndrome de Layo y Yocasta (padres de Edipo)”, se define como la actitud negativa que algunas parejas experimentan hacia el recién nacido. Se basa en la creencia de la llegada del nuevo miembro, deteriora la relación marital que hasta ese momento había sido positiva. Este reajuste llevará algún tiempo y se irá modificando en cada etapa evolutiva según las necesidades propias de demanda. 
2ª PARTE: PSICOLOGÍA DEL EMBARAZO 
Ahora me voy a centrar en el mundo psíquico de la gestante y sus repercusiones relacionales con su pareja. Y más específicamente, haré hincapié en los siguientes aspectos: 
·                    Identificación de la madre con el feto. La experiencia emocional durante el embarazo. 
·                    Cambios hormonales: las modificaciones endocrinas por el embarazo y su repercusión. 
·                    Cambios específicos durante los nueve meses de gestación. 
IDENTIFICACIÓN 
¿Cómo vive la gestante el feto…? A nivel general, se pueden identificar tres tipos de mujeres: 
Las que desarrollan una identificación fusional: en estas madres, su manera de vivir el feto es como una unidad tanto física como psicológica, “el feto y yo somos una misma cosa”. Para estas mujeres, esta identificación es muy gratificante. Se sienten realmente bien con el feto. Viven los diferentes síntomas de forma muy positiva, verbalizan freses como: “qué mareo tengo…qué bien…estoy embarazada”. Son mujeres que embellecen en su propia piel. 
Todo hace pensar que este tipo de identificación es el más positivo, pero tiene un peligro. Hay un momento en el que esa fusión se va a romper. Será en primer lugar en el momento del parto (esta es otra de las causas de la depresión post parto). Más tarde también puede provocar un intento de sobreprotección del niño, provocando una inversión de roles. La madre utiliza al bebé, niño o adolescente como fuente de apoyo en vez de ser al revés. Éstos, a su vez, van creciendo y sienten lo excesivamente importantes que son para sus madres y temen mucho defraudar, convirtiéndose en relaciones aglutinadoras. 
Las que desarrollan una identificación parasitaria: la experiencia de la madre es que algo ajeno a ella está creciendo: “somos dos cosas distintas”. Además, percibe esa presencia con un matiz de tipo agresivo. Este tipo de identificación es característico de mujeres con una personalidad narcisista, ahora ya no son ellas el centro de todo y establecen una confrontación con el feto para no sentirse desplazadas. Sienten que les está modificando su bienestar físico y su imagen corporal, además de su futura modificación de estilo de vida. Por lo tanto, la identificación parasitaria hará que el proceso del embarazo para la mujer sea muy negativo. 
En cuanto al parto de estas mujeres, lo pueden vivir de dos maneras diferentes. Unas sentirán que el parto es una especie de “liberación” de la carga del feto. Y otras lo vivirán como la última agresión del feto (después del dolor del embarazo, bien el dolor del parto). 
El post parto conlleva tres riesgos. El primero es el polo de la negligencia, es decir, la madre va a intentar que el recién nacido interfiera lo menos posible en su vida cotidiana, utilizando una estrategia para que sea otra persona la que se ocupe del bebé. La rivalidad será el segundo riesgo, (enfrentamiento por el cual uno de los dos va a ser más importante). Esta rivalidad va a desembocar en una descalificación continua de los atributos del bebé y si es niña, aún más. Este tipo de madres, desarrollan una actitud fiscalizadora, influyendo negativamente en la autoestima de los hijos. Y por último lo que se denomina el “hijo escaparate”. Utiliza al bebé como fuente de alabanzas hacia ella, recibe información positiva desde la prolongación de su narcisismo y se siente considerada como una buena madre. 
La identificación alternante es donde se encuentra la mayoría de las gestantes. Se denomina con este nombre porque en unos momentos vivirán más la identificación fusional y en otros momentos sentirán la identificación parasitaria. El cambio de un estado a otro, se puede producir a lo largo de toda la gestación. 
El movimiento fetal, es más marcado por la noche y sobre todo en el tercer trimestre de gestación, porque el líquido amniótico favorece que se mueva en la cavidad pélvica.  En resumen, desde esta perspectiva, se podría decir que el primer trimestre es más fusional, el tercer trimestre es más parasitario y el segundo trimestre sería el de tránsito. 
CAMBIOS HORMONALES 
Los cambios hormonales producidos durante el embarazo y su repercusión, están relacionados con el aumento de la progesterona (hormona que crea las condiciones necesarias para que el proceso de gestación se pueda desarrollar) .
Existen varias teorías que difieren mucho la perspectiva más o menos optimista con respecto al tono emocional en las gestantes. 
Teresa Benedek, desarrolló la hipótesis más optimista. Consideró que, al aumentar las tasas de progesterona en la mujer, se acelera todo el metabolismo de la gestante y este aumento metabólico se traduce en la producción de un exceso de energía orgánica, quedando siempre un excedente de dicha energía. La denominó exceso de energía vital con sensación de euforia. El problema de este planteamiento es que, si fuera cierto, este estado de ánimo sería constante y no es así. Hay etapas del embarazo que no están para nada eufóricas sino todo lo contrario. También si fuera cierto, la ausencia de progesterona después del parto, produciría una especie de “mono” de esta hormona. (Algunos autores lo consideran otra causa más de la depresión post parto). 
Colman y Colman, realizó una hipótesis más neutra. Explicó cómo la progesterona influía en los estados de ánimo, pero no determinaba, como explicaba Benedek. Explicó la tensión hormonal (catecolaminas)  a través de la progesterona, diferenciando los estados de ánimo eufóricos frente a los estados de ánimo distímicos (depresivos). Formuló que la progesterona influye en la intensidad de los estados de ánimo, pero no determina su dirección, (si una mujer está contenta con el embarazo y tiene razones para ello, al aumentar la progesterona, aumenta esa alegría. Pero si la mujer tiene razones para estar deprimida por su gestación, el aumento de la progesterona produce un aumento de la depresión). Al subir la progesterona, suben los estados de ánimo y éstos vienen determinados por las condiciones sociales y psicológicas. 
Otros autores como Bibring, aceptaron el planteamiento anterior, pero planteó que era muy difícil que las condiciones psicobiológicas y sociales necesarias para un estado de ánimo positivo ante el embarazo fueran posibles ya que la mayoría de las mujeres desarrollaban estados de ánimo negativos por las siguientes circunstancias: 
·                    Crisis de identidad. 
·                    Vivencias en un organismo biológicamente alterado. 
·                    Conflictos inconscientes de la niñez. Tienen que llevar un equilibrio entre el feto imaginado, el hijo deseado y el bebé real. 
·                    Reajuste de la vivencia con la pareja. 
En último lugar,  hago referencia a la  feniletilamina. Esta hormona estimulante del grupo de las catecolaminas, también se ve alterada durante el embarazo. Es la que producimos cuando estamos enamorados y en estados de estrés emocional, puede ser compensada comiendo chocolate. Este es un ejemplo muy común en las mujeres después de tener la menstruación.  
CAMBIOS ESPECÍFICOS DURANTE LOS NUEVE MESES DE GESTACIÓN 
PRIMER TRIMESTRE: su principal característica es que el feto no es sentido sino creído. Algunos autores hablan más de un embarazo creído (me siento que estoy embarazada y no pienso en el feto). 
El feto no se confirma por su presencia durante los tres primeros meses, sino por la sintomatología y la ausencia de la menstruación. Durante este periodo es cuando el organismo de la madre se amolda al feto. Precisamente como es un organismo extraño, es la fase donde más riego de aborto existe, (en algunas culturas, se recomienda no hacer muy explícita la noticia hasta que se supera este tiempo). Esta sintomatología sitúa a la madre en un estado de hipersensibilidad (también se da en el síndrome premenstrual, hasta el punto que la propia ley lo contempla como atenuante).  
La mujer empieza a experimentar el retiro narcisista (empieza a vincularse con el ser que está en su interior). Ahora tiene un mundo afectivo muy rico dentro de ella, por lo que las relaciones sexuales y afectivas con su pareja suelen disminuir. Ha aparecido otro ser que también  le produce una fuente de afecto y parte de las energías afectivas que antes iban dirigidas a la pareja, ahora se dirigen al feto. 
Aparecen las necesidades orales o receptivo-retentivas. Son el deseo de que las personas que rodean a la gestante se den cuenta de que está atravesando una situación muy especial y necesita afecto, mimo y cuidado de los demás. Por lo tanto, los síntomas de malestar son señales para recibir atención y afecto. 
Los antojos son una fuente utilizada por las embarazadas para que se las reconozca su situación como algo muy especial. También tienen una función biológica ya que el antojo y la ingesta de comida les aseguran llevar bien el desarrollo del embarazo. Y desde la explicación freudiana del psicoanálisis, también lo relacionan con la comida porque se están asegurando una de las primeras teorías sexuales infantiles: «los bebés se crean comiendo, si uno se pone gordo, crea un bebé». Es decir, se confirma el feto oralmente concebido. Y ¿cómo sale?, pues efectivamente, por el ano. Por lo tanto, no todos los vómitos son biológicos sino que hay algunos que son inconscientes, fantasía de aquello que ha entrado por la boca, también puede salir por el mismo sitio. 
La hiperémesis gravídica, es el reflejo de vómito pero híper desarrollado. Se da en las gestantes que tienen vómitos muy extensos que van más allá del primer trimestre. La manera de aliviar estos reflejos sin necesidad de medicamentes, se logra colocándolas juntas en dinámicas de grupo. Los terapeutas damos permiso para expresar su conflicto acerca del feto como un «derecho». Entonces, la hiperémesis va descendiendo. Esta técnica fue desarrollada por primera vez en España por el Dr. Valle en el Hospital de La Paz de Madrid.  
En nuestra sociedad, la madurez ya no está asociada con irse de casa o independizarse. Algunos autores piensan que en éste momento, la mujer está viviendo psicológicamente de equiparar en status a su propia madre, al experimentar la misma capacidad reproductora de la madre. Y algunas madres al mismo tiempo también. 
¿Cómo vive el varón el primer trimestre de su embarazo?  En la mayoría de los casos, lo vive como una situación estresante y se activa. Empieza a adoptar un rol más acorde con:
·                    Responsabilidad. Se centra en proveer dinero para la familia que se va ampliar con la llegada del bebé 
·                    Desplazamiento. Por el retiro narcisista de la mujer, esta pone el foco emocional en el feto y no necesita tanto a su pareja. Ahora es cuando los demás sólo llaman para preguntar sobre el estado de la mujer y él, también a nivel social, pasa a un segundo plano. Herzog da dos posiciones de los varones. Los «nutricios», que van a intentar que la mujer se sienta apoyada en todo lo posible. Y los «decepción», que son lo que hasta el momento habían sido el centro de atención de la pareja, pero ahora la que necesita ser nutrida es ella y por esta razón, el varón sufre un sentimiento de pérdida. 
·                    Culpabilidad. Piensa que la mujer lo está pasando mal porque ellos son culpables de haberla dejado embarazada. 
SEGUNDO TRIMESTRE: 
Se define por ser el del feto sentido. A nivel físico es el mejor trimestre y a nivel psicológico es un nivel también relativamente bueno porque el feto sentido se hace presente la «otredad», es decir, hay otro dentro de mí que ya siento por el volumen del vientre, las patadas, etc. 
La progesterona alcanza sus tasas más altas en cuanto a producción. Murai y sus investigaciones indican que las mujeres independientemente de su situación personal y de sus estados emocionales, viven un muy buen estado anímico en este trimestre del embarazo, (no existe correlación entre fuentes de estrés y puntuaciones altas en depresión y ansiedad) por lo tanto al aumentar la progesterona, descienden en depresión y ansiedad. 
La gestante experimenta un sentimiento de estar haciéndolo «bien» como madre en cuanto a la aportación de nutrientes para el feto. Erikson decía que la gestante está experimentando en este trimestre un potencial vital interior. Y H. Deutsch hablaba sobre la experiencia de sentir el feto, hace que cristalice en la mujer «la identidad central femenina». Lo más definitorio de la mujer es, su capacidad para generar vida en su interior. 
La presencia de la otredad tiene otros aspectos que no son tan beneficiosos psicológicamente ya que va a provocar: 
·                    Preocupación. Tanto en la mujer como en el hombre, en el sentido de mantenimiento de este feto que está creciendo dentro de la gestante (si fuma…si hace ejercicio…) 
·                    Sexualidad. Temor a la actividad sexual por dañar al feto. Y también es problemático porque la mujer en este trimestre tiene un cambio físico que le provoca por un lado prescindir de la ropa que ha venido utilizando hasta ahora (algunas gestantes viven el cambio de ropa con mucho contento, en cambio, hay otras que se resisten a no seguir utilizando la ropa que ya no les vale) Y por el otro, provoca dudas sobre el atractivo físico que a su vez va unido al temor que la pareja busque otra relación  extramarital durante su embarazo. Suelen formular mucho la siguiente cuestión: ¿me sigues queriendo aunque esté gorda?. Esto lleva a que pueden desarrollar un incremento de las relaciones sexuales, aunque no necesiten sentir el afecto de su pareja sino la confirmación de identificarse con su atractivo sexual. Experimentan prácticas sexuales diferentes (posturas) por su nuevo contexto y seguridad sobre la implantación del embrión. La progesterona alcanza en este periodo el nivel más álgido dando lugar a un mayor apetito sexual. Además, la mujer no corre ningún riesgo de quedarse embarazada. 
Debido al buen estado de bienestar de la madre, aparece el espíritu empático, la preocupación de la maternidad extensa. Se empieza a preocupar por cosas que nunca se había preocupado antes. Es una anticipación de las conductas de maternidad. Empieza a disponer el bienestar del bebé, traducido a comprar todo lo necesario, carrito, cambiador, ropita, chupetes, etc. También en este momento la gestante  desarrolla una actitud hacia la pareja para que este se involucre y participe en el acceso a la paternidad como por ejemplo cuando comparte con su mano en su vientre el movimiento y pataditas del feto. O cuando van juntos de compras para el bebé. 
¿Cómo vive el varón el primer trimestre de su embarazo? Después de la revolución del primer trimestre, en el segundo trimestre, tiene una actitud rutinaria. Los antojos han descendido y el embarazo ya es cotidiano. Ahora es cuando comienza a empatizar más con el estado de la pareja. Presenta alteraciones psicosomáticas, fatigas e insomnios. «Yo también estoy embarazado» o «por la ausencia de la sintomatología de su pareja». 
TERCER TRIMESTRE: 
Creencia en el hijo. Si el niño naciera durante este trimestre, ya podría sobrevivir como es el caso de los prematuros sietemesinos en adelante. 
Vuelven a presentarse algunas incomodidades de tipo corporal. El tamaño de la vejiga es menor por la ubicación del feto. El intestino se contrae y causa problemas de estreñimiento y hemorroides.   
El feto puede ser una fuente de incomodidad para la madre. Los movimientos fetales van a ser más potentes, pudiendo provocar algún dolor agudo a la gestante. 
Por la eminencia del parto, intenta recuperar gran parte de la afectividad hacia la pareja que se había interrumpido en los dos trimestres anteriores. Ambos van trasladando sus mentes al momento del parto. La mujer desea que llegue ese momento para poner fin a un proceso que parece ya bastante largo. También se ansía el momento del parto para que se produzca el encuentro real con el bebé que hasta este momento es imaginario. Surge además una cierta reserva hacia el momento del parto por una cierta incertidumbre y porque empieza a tenerse una añoranza del estado de gestación. 
La mente de los padres se va poblando de todo tipo de temores. La presencia de estos miedos reflejan que éste momento ser presencia un rol de padres, es decir, preocupación por el bienestar de su hijo (tanto física como emocionalmente). Los padres tienden a adoptar actitudes de sobre protección del bebé y resguardarlo de cualquier tipo de dolor físico y emocional. Frente al deseo de proteger y retener al bebé, los padres también tiene la conciencia de que lo realmente beneficia al niño es su autonomía (hazlo tú solo) y lo intentan estimular. Esto es una creencia muy extendida en los tiempos actuales con los diferentes programas de estimulación temprana que se han creado para recién nacidos y que están tan de moda. 
El control conductual y control psicológico, se dan en el polo de la sobreprotección. Este es un conflicto que viven los padres, pero también lo viven los hijos. La vivencia del hijo es,  que piensa que efectivamente es muy gratificante vivir con los padres y depender de ellos. Pero también hay un deseo de separarse de ellos e individualizarse (frente a la dependencia física y psicológica, está la independencia física y fisiológica). El estado de individuación implica separación de los padres.
El primer autor que habló de este conflicto (dependencia-independencia) fue Otto Rank. Investigó los traumas del nacimiento, interesándose por la psicología de las personas positivas, autor realizadas desde un enfoque psicoanalista. Quiso conocer cómo eran las personalidades de los artistas, de los héroes, de los genios. Aplicó el psicoanálisis freudiano a las obras de arte, a los mitos y a la literatura. Le llama mucho la atención que el paciente en el psicoanálisis tiene una sensación de volver a nacer y Rank piensa que esto es porque el nacimiento en sí, tiene gran importancia en la vida de un individuo. Desde aquí, elaboró un libro titulado: «El trauma del nacimiento» en 1924 para regalárselo a Freud. Entre los objetivos del libro se encuentra saber el porqué de las alusiones al «Renacer» (me siento como nuevo al final de la terapia). Elaboró una teoría de la ansiedad, porque según Freud, el núcleo fundamental de la ansiedad era la neurosis y si conociéramos sus mecanismos, llegaríamos a conocer también los mecanismos de la psique o mente humana. La energía no se crea ni se destruye sino que se transforma, Rank quiso respetar el principio de Freud, creando un puente entre lo biológico y lo psicológico. 
El nacimiento como trauma biológico. Para Rank el nacimiento es un trauma de tipo biológico que deja en nosotros una huella psíquica, reactivándose la sintomatología de la angustia al encarar un conflicto (la angustia del nacimiento es el prototipo de todas las angustias posteriores). 
Muy pronto Rank abandona esta perspectiva sobre el nacimiento y pasará a entender el nacimiento como un trauma psicológico. Hizo bien en abandonar la primera perspectiva ya que los estudios actuales indican que el feto no experimente ningún tipo del trauma en el nacimiento porque la naturaleza le ha adaptado para el parto. Dos o tres días antes de que el feto desencadene el parto (liberando una hormona) a lo largo de la aorta, aparecen conjuntos de masas celulares (para ganglios) que junto a la glándula suprarrenal, secretan las catecolaminas (hormonas de tensión) y el efecto de éstas en el organismo del feto son: 
·                    Regula el flujo sanguíneo. 
·                    Mejora la respiración, primero llevando oxígeno a los órganos vitales y reduce el consumo de energía de las células. 
·                    Hace que el hígado convierta el glucógeno acumulado en glucosa. 
·                    Activan la secreción de encefalinas (sustancias producidas por nuestro propio cerebro con efectos similares a los de las drogas). Este efecto en el feto es de analgésico, disminuyendo el dolor y anestesiando (elevando el umbral de percepción de los estímulos), aminorando así el dolor al nacer. 
Todos los sentidos al nacer están dormidos, menos la visión. Dura entre 45 y 60 minutos y después desaparece. Los recién nacidos están programados para percibir y diferenciar el rostro de la madre, a esto se le llama la reminiscencia de la impronta. Cuando el parto finaliza, el bebé sólo está cansado, pero no traumatizado. 
Inmediatamente después del parto, los niveles de catecolaminas empiezan a bajar y a las dos horas posteriores ya son normales. A las veinticuatro horas los para ganglios desaparecen. Este mecanismo se desencadena en el momento en el que la cabeza del niño empieza a entrar por el cuello del útero de su madre y de esta manera generan una predisposición inmunológica más fuerte comparado con los niños que nacen por cesárea, puesto que no desarrollarán todos estos mecanismos, al salir del vientre de sus madres por un lugar diferente al natural. De ahí la importancia de facilitar partos naturales cuando sea posible. Sólo un dato, hace poco, España se encontraba a la cabeza de los países europeos dónde más cesáreas se realizaban en sus maternidades.  
El nacimiento en términos psicológicos. Hay dos procesos que se producen en nuestra vida: 
•             Separación de otro cuerpo al que estamos unidos. 
•             Individuación por el corte del cordón umbilical. 
Estas son las razones del gran conflicto del ser humano, la sucesión de pequeños nacimientos y de pequeñas muertes. 
Frente a este dilema (o permanezco o me separo) las personas tienden a adoptar tres posiciones diferentes: 
•             Unos optan por la dependencia, por permanecer en el ambiente familiar. 
•             Otros son mediocres. Personas muy tentadas por la dependencia porque de vez en cuando tienen energías para decir que quieren separase. Cuando se sienten solos, vuelven al ambiente. 
•             Y el resto son los sujetos creativos. Son personas que van a defender su individuación a pulso. El optar por ser creativo, lleva consigo el vencer el dolor que conlleva toda separación y la culpa. Superan el miedo a la soledad. Son conscientes de sus vidas no dejándose llevar por los instintos que salen de su interior en cada momento, pero no viven con una sinceridad compulsiva. 
En terapia, contemplo el nacimiento del paciente desde una doble vertiente. Desde la de sus progenitores, tanto a nivel vincular como psicogenealógico y transgeneracional. Y también desde la dependencia terapéutica, prestando especial atención para que no se convierta en peligroso la dependencia del paciente hacia el terapeuta. 
Freud hizo hincapié en el enfrentamiento entre las pulsiones y las normas sociales. Sin embargo Rank trabajó en el conflicto entre separación e individuación. Mientras que Rank se centró en el estado del «Yo» consciente del paciente, que requería una fuerza de voluntad y capacidad para el cambio a través de una terapia a plazo fijo, estableciendo una fecha de terminación, lograba que sus pacientes controlasen las emociones de dependencia con respecto al terapeuta y también potenciaba la voluntad de trabajo de una manera permanente. Por el contrario Freud desde el psicoanálisis se centró en el estado del «Ello», para él lo que curaba era hacer del inconsciente lo consciente. A Freud le hizo mucho daño la teoría de Rank sobre la primera separación que tenemos que hacer con nuestra madre. Este primer conflicto niño-madre marcó la importancia en el vínculo del apego. Un niño que a los 18 meses no opta por la separación, se transformará en un adulto difícil de tener autonomía. Freud, situó el origen de las patologías mentales en el «Edipo», por eso el libro que escribió Rank, fue un regalo envenenado. 
Para que exista una buena separación psicológica para alcanzar una autonomía, hace falta antes que existiera una buena vinculación, sobre todo durante el primer año de vida. 
Sólo los bebés que han establecido un apego seguro en el primer año de vida, están capacitados para una vida sana de adultos. 
Me comprometo más adelante a escribir sobre el tema del establecimiento del apego y sus diferentes modalidades. Hasta entonces, ahí dejo el siguiente dato para su reflexión: En las muestras normales, sólo un 66% de niños van a establecer un apego de tipo seguro. El primer contacto con el apego (vinculación afectiva) es un fenómeno biológico (programados genéticamente) muy extendido en varias especies… ¿qué nos está pasando?
 
Por último os dejo el trailer de la comedia «Nueve meses» para que os animéis a ver el lado divertido de la gestación de la vida.
https://www.youtube.com/watch?v=r4v5oaDjovA&list=PL5NKdByzLdisEFOOnJYyDqy84H49M81Ez
JULIÁN ARRANZ – MPS. Nº Colegiado: 0209 www.miproyectosentido.es 

Post navigation