¿En qué puede ayudar la terapia de pareja?

Cualquier pareja puede presentar dificultades para resolver sus problemas en algún momento de su historia. A veces resulta difícil buscar ayuda psicológica, o nuestras propias creencias acerca de lo que es una terapia de pareja pueden hacer más difícil dar el paso. En otras ocasiones es el miedo a ser juzgado o a recibir información acerca de los propios errores lo que hace que se trate de evitar el buscar ayuda, incluso cuando la relación se encuentra en momentos críticos.
La comunicación en la parejaEn muchas de las parejas que nos consultan, nos encontramos con algunos aspectos comunes. Por ejemplo, es habitual que se haya establecido una forma de comunicación disfuncional, de forma que los mensajes que se transmiten en uno y otro sentido no llegan adecuadamente.
Las dificultades en la comunicación pueden ser causa o consecuencia de los problemas de la pareja, pero en cualquier caso parece claro que son un aspecto frecuente que hace aún más difícil la resolución del conflicto. Es por esta razón que en una terapia de pareja una de las primeras áreas que abordamos es la comunicación. Para ello, en la mayoría de los casos es necesario hacer un trabajo individual en cada uno de los miembros de cara a establecer un estilo de comunicación asertivo. Lo que buscamos es que cada uno de ellos sea capaz de expresar lo que piensa o siente sin herir al otro. Y al mismo tiempo, que ambos aprendan a recibir las quejas del otro sin sentirse ofendidos. Estos dos aspectos están íntimamente relacionados, de forma que si uno expresa adecuadamente lo que le molesta del otro, y es capaz de pedir cambios de comportamiento de forma respetuosa, el otro estará más receptivo para escuchar acerca de aquellos aspectos de su comportamiento que puede mejorar o que pueden hacer que la relación funcione mejor.La terapia de pareja, toma de decisionesLa terapia de pareja en primer lugar implica un proceso de toma de decisiones, de forma que cada miembro hace una reflexión individual sobre la idea de continuar en la relación o no hacerlo. En caso de seguir en ella, deben tomar conciencia del esfuerzo que va a suponer implicarse en el cambio, con la idea de que merece la pena y que los resultados que obtengan dependen de su compromiso y energía invertida en ello. El terapeuta acompaña a ambos en este proceso.Muchas veces la terapia de pareja comienza como un punto y aparte en la relación, de forma que si quedan aspectos antiguos pendientes, sin resolver, habrá que hablar de ellos y llegar a un acuerdo para que pueda funcionar. De lo contrario, los conflictos no resueltos generan un estado continuo de rencor que irá manifestándose de formas diversas e impidiendo que la pareja avance.

Este punto y aparte supone el establecimiento de unas normas que implican comprometerse con una nueva forma de comunicarse. Esto se traduce, por un lado, en la prohibición expresa de sacar a relucir errores del pasado, y por otro, en comprometerse a manifestar aquellos comportamientos que molestan del otro, ahora de forma más asertiva. Además se fomentará la idea de tratar los problemas uno a uno, evitando entrar en el tan habitual ciclo de reproches que únicamente provoca enfado en el otro y no resulta eficaz para lograr el cambio de comportamiento que buscamos (por ejemplo: “ya has vuelto a olvidar recoger la habitación, es que siempre te olvidas, además siempre dejas tus zapatos en el salón y la cocina hecha un desastre”). Por otro lado, las quejas a partir de ahora se harán en términos de comportamientos concretos, evitando utilizar etiquetas descalificadoras que lejos de provocar un cambio de comportamiento en el otro resultan ofensivas (siguiendo el ejemplo anterior: “es que eres un desordenado, menudo desastre que eres”).

Por último, hay que decir que la terapia de pareja no está dirigida únicamente a resolver los aspectos negativos, sino que de forma paralela se tratarán de fomentar interacciones positivas entre ambos. Así, se establecen compromisos de forma alternativa con uno y otro, encaminados a realizar actividades en común que resulten placenteras para ambos, y que muchas veces se han abandonado en beneficio del ciclo de comunicación negativa. En unas ocasiones se introducirá el factor sorpresa para potenciar sus efectos positivos, y en otras se hará de forma consensuada por los dos.

A lo largo de todo el proceso también es de gran importancia integrar un nuevo hábito de comunicación que consiste en el empleo del refuerzo positivo, de forma que cada uno de ellos trate de resaltar abiertamente los esfuerzos que el otro hace y los cambios que está logrando, manifestando lo que le gusta ahora que hace el otro, etc. Se trata de establecer un nuevo ciclo de comunicación, ahora positivo.

Autora: Drissa Delkader Palacios, psicóloga del Centro de psicología Psicomaster