El apego

El vínculo de apego suele aparecer en torno al año y se establece entre un niño o niña y sus progenitores/cuidadores. Existe la posibilidad de que la figura de apego cambie a lo largo de la vida. Cada relación de apego tiene sus características específicas, dado que algunos factores como la edad o la interacción tienen mucha influencia. Estas relaciones son muy amplias, pero las más importantes son las de asegurar la supervivencia del bebé, darle seguridad, autoestima y la posibilidad de intimar, es decir, tener una comunicación emocional privilegiada, así como refugiarse en situaciones de angustia o confusión para sentirse seguro.

John Bowlby fue el primer psicólogo en desarrollar una «Teoría del apego», explicaba la existencia de programas biológicos a la hora de establecer los vínculos. M. Ainsworth lo explicó a través de los fenómenos extendidos en la naturaleza. Y H. Harlow habló de la importancia de la alimentación, seguridad y tacto, influyendo en el sistema endocrino del bebé.

SISTEMA BIOLÓGICO DEL APEGO: búsqueda y selección de una figura de seguridad.

Preferencias perceptivas. Son las adaptaciones para congeniar con sus iguales a nivel:

  • Visual. Con el rostro humano. Prefieren los que muestran contraste, con relieve y no figuras planas. En cuanto al color, les atraen los contraste claro-oscuro como la abertura de la boca y los agujeros de la nariz. Prefieren los estímulos visuales dinámicos y que produzcan sonido.
  • Auditivo. Biológicamente, ya vienen programados a la banda sonora de la voz humana y dentro de estos, los sonidos agudos. A partir del cuarto día, el sistema auditivo se desarrolla exponencialmente.
  • Olfativo. Entre todos los olores, prefiere el olor de la leche materna.

Los adultos, se van acomodando a las preferencias del bebé a nivel visual, manteniendo una distancia de unos 25 cm, con una mirada fija del 80% con movimientos amplios y lentos. Con respecto a lo auditivo, ponemos voces agudas para hablar a los recién nacidos y el lenguaje es más lento con frases cortas y gramática pivote.

Conductas del mantenimiento del contacto. Los bebés no pueden saber que les quieren sino les tocan, es decir, el vínculo se produce a través del tacto y la piel. Desarrollan conductas automáticas para mantener el contacto físico como prensión, succión y reflejo de moro o reflejo de abrazo (reminiscencia de cuando las madres no tenías las manos desarrolladas para llevar a sus crías).

Conductas señalizadoras. Carecen de intención por parte del bebé de manera refleja y automática, pero consiguen la proximidad física de los congéneres mediante:

  • Llanto. Regula el comportamiento de los padres y controla la proximidad física de éstos.
  • Emisiones fonéticas. Sobre todo, para que los padres no se retiren del lado del bebé.
  • Sonrisa social. Entre el segundo y tercer mes. Anteriormente se daba una sonrisa de tipo reflejo o sonrisa de ebrio, sin el movimiento de los ojos. Se le puede estimular tocando el labio superior. De esta manera, hace más difícil que los padres dejen de interactuar. Hay cambios biológicos de los padres respecto al llanto y a la risa. Por ejemplo, las madres realizan una eyección involuntaria de leche cuando oye al niño llorar.
  • Bebé como estímulo. Por su propia presencia física, dan ganas de cogerlo por su configuración. Para que haya una interacción positiva y sirva el apego.

 

FASES EN EL ESTABLECIMIENTO DEL APEGO:

  1. No discriminación. El niño se vincula a cualquier persona que se mueva en su ámbito. Esta fase de o discriminación, se pensaba durante las décadas de los años cincuenta y sesenta, duraba aproximadamente hasta el tercer mes de vida. 
  2. Discriminación. Estudios recientes, al contrario de lo que pensaba Spitz en los años cincuenta, la discriminación se desarrolla a partir de la segunda semana de vida del bebé, atendiendo de forma distinta ante la voz y la vista.
  • Auditivo: ponemos voces más agudas para hablar a los bebés, el lenguaje es más lento, utilizando una gramática “pivote”, frases cortas y copiadas.
  • Conductas del mantenimiento del contacto: un recién nacido, no puede saber que le quieres sino le tocas, a través del sentido del tacto. Desarrollamos conductas automáticas para mantener el contacto físico, tales como la prensión; succión; reflejo de moro o reflejo del abrazo (reminiscencia de cuando las madres no tenían las manos desarrolladas para llevar al bebé); etc.
  • Conductas señalizadoras: carecen de intención por parte del bebé, de manera refleja y automática, pero consiguen la proximidad física de los congéneres.
  • Llanto: regula el comportamiento de los padres, controlando su proximidad física.
  • Emisiones fonéticas, gorjeos: sobre todos para que los padres no se alejen.
  • Sonrisa social: aparece entre el segundo y tercer mes de vida. Antes desarrollan una sonrisa de tipo reflejo, llamada sonrisa de ebrio, sin movimiento de los ojos. Se les puede estimular tocando el labio superior. De esta manera, es más difícil que los progenitores se alejen de ellos. Hay cambios biológicos de los padres respecto al llanto y a la sonrisa. Por ejemplo, la eyección involuntaria de leche, cuando la madre escucha al niño llorar.
  • Indicios de preferencia: surgen al final de los diez primeros días de vida.
  1. Ansiedad de separación. A partir de los seis meses. Cuando el niño está interactuando con la madre y ésta en un momento dado se aleja, el bebé manifiesta su protesta, siendo mucho más intenso, cuando se trata de la figura materna, como indicador de que ya se ha seleccionado la figura de apego como fuente de seguridad. 
  2. Clausura del apego. A partir de los ocho meses. Si un niño que no establece una vinculación de apego antes de los ocho meses de vida, el fenómeno biológico ya no se producirá, aunque podrá vincularse de forma afectiva a otra persona de forma psicológica, pero no biológica.
  • Angustia ante los extraños: es el indicador del cierre del apego. Surge aproximadamente en el octavo mes porque el niño ya tiene una fórmula de espacios grandes (gateo). Se alejan de la fuente de seguridad, activando un mecanismo, como señal de llamada a la fuente de apego. Aunque no siempre actúan de esta manera. Es un fenómeno que sólo está delimitado a los rostros desconocidos de la especie humana (manera de proteger la naturaleza, para que el apego no cambie a otra persona, sería un desequilibrio para el niño) y no a los depredadores. Otra explicación, no tan contradictoria y especulativa, sería la de Marks, psicólogo que trabajó sobre la neurosis. Lo explicó como la reacción de protección ante miembros que no pertenecen al mismo clan. Hace una comparación etológica con la antropología poniendo de ejemplo el de los leones que matan a las camadas del clan enemigo para ganar territorio.
  1. Conductas de creación de metas. Se activa el sistema biológico exploratorio. El niño explora y va obteniendo entradas sensoriales que le permiten madurar el sistema nervioso. Para explorar, necesita seguridad. Tiene que encontrar un equilibrio con el sistema de apego. Si no hay seguridad, no hay exploración. Es muy igual en todas las culturas hasta el primer año de vida. La distancia de seguridad, se necesitará hasta el segundo año de vida. 
  2. Modelo operativo de la figura de apego.
  • Pensamiento simbólico: el niño representa imágenes mentales de los objetos a partir de los diez y ocho meses. Ahora también tendrá una representación mental de las figuras del apego. Se conoce como modelo operativo, es decir, no es estático. Es una representación de cómo actúa la fuente de seguridad. A partir de este momento, el niño, no necesita tanto la figura del apego porque ya se puede imaginar a la madre (momento para las guarderías o colegios). Y también genera una representación mental de sí mismo y cómo es tratado por la madre.

TIPOLOGÍA DEL APEGO

Mary Ainsworht, inició la evaluación de los tipos de apego en observaciones de laboratorio. Pero no fue hasta Vaughn y Waters, en las décadas de los ochenta y noventa, cuando se elaboraron nuevos instrumentos de registro (regillas de observación del apego) más fiables, midiendo conductas de dependencia, sociabilidad y exploración de los niños.

Dependiendo de la calidad del apego, establecerá:

  • Relación con los objetos
  • Relación interpersonal
  • Relación de sí mismo (auto concepto – autoeficacia)

TIPO DE APEGO

 

  • Apego seguro. La madre es una fuente de seguridad. El niño con un apego seguro tiene: 
  • Conductas de exploración. Aunque no se debe entender cualquier tipo de manipulación como exploración. Cuando la madre abandona el campo visual del niño, esa ausencia, significa pérdida. Reacciona con estrés, llora, abandona la exploración.
  • En los momentos de reunión: el niño se consuela fácilmente, no requiere gran mimo por parte de la madre y reinicia la exploración sin dificultad. La tasa de apego seguro en poblaciones normales es de dos tercios, un 66% aproximadamente.

 

  • Apego evitador. Se caracteriza cuando el niño tienda a manipular más en presencia de la madre y no explora. Se concentra poco en los objetos y en el entorno. Cuando la madre desaparece, el estrés es mínimo. Y a su regreso, el niño no realiza ningún tipo de cambio. Cuando la madre intenta contacto, el niño lo evita, no siendo ésta una fuente de seguridad. Su tasa en una población normal sería uno de cada cinco niños. 

 

  • Apego resistente / ambivalente. En estos niños, la exploración casi está ausente y la manipulación también. Al no tener un apego seguro, la mayoría del tiempo están más pendientes de la presencia de la madre que de otra cosa. Ante la separación de la madre, el niño llora con estrés. En las reuniones, tiene dificultad para consolarse y se vuelve pegajoso con la madre. Cuando la madre regresa, estos niños son ambiguos en la reacción, unas veces corren hacia la madre, pero en otras, quieren que las madres les suelten, pero una vez ya en el suelo, solicitan de nuevo que les vuelvan a coger. En poblaciones normales se suele dar en uno de cada siete niños. 

 

  • Apego desorganizado. Fue identificado a partir de 1991, apareciendo en poblaciones especiales, madres adolescentes, esquizofrénicas o alcohólicas. Antes se denominaba como apego inclasificable. Se caracteriza fundamentalmente en reacciones de los otros tres tipos de apego, de una manera ilógica. 

FACTORES QUE INCIDEN EN LA CALIDAD DEL APEGO POR PARTE DE LA MADRE

  • Responsividad: cómo responde la madre a las demandas del niño
  • Aceptación-rechazo
  • Accesibilidad-ignorancia
  • Sensibilidad-insensibilidad
  • Cooperación-interferencia

Madres con apego seguro, tienen una responsividad alta.

Madres con apego evitador, la situación de la madre es aversiva. Son rechazantes hacia sus hijos constantemente, llevándoles la contraria en todo y con un trato brusco. Los niños desarrollan una conducta intrusiva y les interpretarán mal lo que necesitan.

Madres con apego ambivalente / resistente, ignoran las necesidades del niño, siendo madres negligentes, aunque cara a los demás, no lo aparenten. En las situaciones de exploración del niño, se vuelcan sobre él, permitiendo explorar muy poco.

Madres con apego desorganizado, tienen ausencia y presencia psicológica de forma inmadura e ilógica por adicciones o trastornos mentales.

Klaus y Kenell, demostraron que es importantísimo en el periodo de cero a tres días, tener contacto con el bebé. Las madres que tenían ese contacto, interactuaban durante el primer año de manera diferente a las madres que no lo tenían. En el trato físico, existe mayor cuantía de estimulación proximal con el bebé. En el modo del acunamiento ventral las que, si habían tenido contacto, situaban al bebé en el lado del costado derecho (por el ritmo del corazón). La prolongación de la lactancia, también era superior.

El periodo de los tres primeros días del postparto, Winnicott lo llamó “Periodo de preocupación materna primaria”. La interacción es distinta a las madres que no tienen esa relación. Se desarrolla una sensibilidad materna. Mayor capacidad de la madre para aprender las características física de su bebé. Al final del segundo día, la madre ya sabe discriminar el llanto de su hijo. Se despertará selectivamente cuando llora el recién nacido. Con respecto al olor, bastan seis horas de contacto con el bebé. Por el tacto, bastan diez horas de interacción con el hijo. Los cambios hormonales, en cuanto al nivel de estrógenos, empiezan a subir y hasta el tercer día, no vuelven a estar en equilibrio. Estas hormonas, son las que permiten regular las conductas mentales. Lo psicológico y hormonal se unen.

 

  • La propia experiencia de apego que haya tenido la madre. 

 

En un principio, se recurrió a las técnicas proyectivas. Después se detectó la calidad del apego. Bolwby, ya había hecho referencia a la transmisión intergeneracional del apego hasta un 80% y George y Main, empezaron a demostrar la alta probabilidad de la transmisión intergeneracional desarrollando un nuevo tipo de seguimiento y evaluación entre las abuelas, las madres y los bebés.

 

  • Estados mentales del adulto respecto al apego. 

 

  • Autónomo: tienen integrada la relación del apego con los padres. Así puede justificar ese tipo de relación, aunque sea negativo. No es fuente de conflicto. Los adjetivos respecto de los padres, lo documentan con muchos recuerdos. Dan mucho peso específico a la función del afecto.
  • Preocupado: no tienen integradas las vivencias con los padres, aunque sean positivas. La persona vive todavía conflictuada con los padres. El peso del afecto es una actitud ambivalente. Es importante, pero es peligroso.
  • “Dismissing”: personas que les cuesta incluso dar adjetivos sobre sus padres. Dificultad de recordad cosas de la infancia. Genera muy pocos recuerdos. El afecto es una cosa secundaria o lo eluden.

La conclusión de este estudio realizado por George y Main fue:

  • Autónomo = Apego seguro
  • Preocupado = Apego resistente
  • Dismissing = Apego evitador

 

  • Autoeficacia de la madre. 

 

Percepción de la propia capacidad para llevar a cabo una determinada conducta. Se vincula a la autoestima de la madre. Las madres con una autoeficacia baja, se relaciona con apegos inseguros-resistentes. Sentimiento de incapacidad. Tienden a interactuar lo mínimo con el niño. Son madres que intentan que otros se hagan cargo de sus hijos. Algunas, para reparar lo que están haciendo mal, si quieren al segundo hijo. Si una madre tiene la autoestima baja es porque cuando ella estableció su apego, no fue seguro y por lo tanto, no transmitirá tampoco uno seguro a su hijo.

 

  • Los estados emocionales de la madre. 

 

  • Blues: tristezas del tercer día. Los estrógenos vuelven a su nivel normal. No supera los primeros quince días. Suele afectar al 70% de las parturientas. Los síntomas son dolor físico, llanto injustificado, insomnio y cefaleas.
  • Depresión postparto:  afecta entre el 15% y 20% de las mujeres con una duración mínima de seis meses. Existen varias hipótesis, entre otras, ya eran depresivas o por rupturas de expectativas. Es una incidencia amplia en las madres para el apego. Evitan mirar al niño, no interactúan y tienen una menor responsividad. El niño establecerá un apego inseguro. Aparece la reacción de apoyo por parte del marido, aunque normalmente, aumenta el nivel de conflicto marital y la satisfacción marital disminuye. Si ocurre lo contrario, es decir, la depresión la tiene el marido, la madre invierte su afecto hacia el hijo.
  • Psicosis del puerperio: se da en uno de cuatrocientos casos. Es un estado depresivo intenso. Pérdida de contacto con la realidad. Necesitan tratamiento psiquiátrico. La madre, no puede responsabilizarse del bebé.

FACTORES QUE INCIDEN EN LA CALIDAD DEL APEGO POR PARTE DEL NIÑO

Hace referencia al temperamento, dimensión biológica de la personalidad con respecto a:

  • Actividad: niños que se acomodan mejor a los patrones de alimentación, de sueño, o en cuanto a la atención, son más persistentes.
  • Sociabilidad: unos con mayor tendencia a la presencia de otra persona.
  • Emotividad: campo de las emociones, miedo, ira, ternura. Depende de cada niño, así lo manifestará.

Para finalizar, comentaré cómo influye un temperamento difícil en el establecimiento del apego en tres hipótesis:

  1. Siempre que hay un temperamento difícil, existe una responsividad baja. 
  2. Responsividad baja sólo en aquellos padres que carecen de recursos en ese momento. Por ejemplo, si ha fallecido algún familiar recientemente o tienen pocos recursos económicos.
  3. No relación entre temperamento y responsividad. Simplemente hay una coincidencia. A veces, basta un solo fallo en el niño para que la responsividad baje en los padres. 

 

JULIÁN ARRANZ – MPS. Nº Colegiado: 0209 www.miproyectosentido.es