Educar es padre: consecuencias vs castigos

Hoy en día la tarea que tienen los padres de educar y guíar a sus hijos se ha vuelto muy difícil. Durante un taller para padres que imparto he preguntado a los asistentes qué tipo de educación recibieron en su infancia, la mayoría de ellos comentan haber sido educados de forma muy estricta, rígida y a veces hasta violenta: «solo con la mirada mi padre nos controlaba» es una de las frases que a menudo escucho. Se trata de toda una generación a la cual le tocó vivir con padres autoritarios  y que hoy que les toca ejercer el papel de padres no quieren repetir con sus hijos la historia de violencia psicológica y física que ellos vivieron y por ello han decidido ser todo lo contrario; padres flexibles, comprensivos y  amorosos, no está mal, aunque la gran mayoría han ido del autoritarismo de su infancia a la permisividad de nuestros días.

Este cambio no sólo se ha dado en la nueva generación de padres, los niños de ahora tampoco son como los de antes, ahora tienen mucha información y menos control, los pequeños amenzan a sus padres con demandarlos, irse de la casa o hasta quitarse la vida por un regaño fuerte o por un castigo que sienten injusto o si no les cumplen un capricho.

Por lo tanto tenemos la siguiente combinación: Padre Permisivo + Hijos Modernos (Modernos con «M» de manipular, mandar, molestar, mentir, etc.)

Los padres hoy en día saben cómo NO quieren ser: no quieren ser como fueron sus padres,  y simplemente tratan de evitar ser así de duros y esto implica a veces que no haya limites y consecuencias claras en casa. En mis experiencias con los padres de familia durante los talleres, me he dado cuenta de que la mayoría utilizan casi las mismas técnicas en la educación de sus hijos, estas van desde: «darle todo esperando que con esto el pequeño valore y sea responsable», ó darle amenazas irreales como «si no le echas ganas a la escuela te voy a sacar y te pondré a vender chicles en la calle (cosa que por cierto, el niño sabe que no harán)», ó ponerle castigos del tipo » no vas a ver la tele toda la tarde» lo cual a veces no se cumple pues para algunos padres es la única forma de tener a sus hijos un poco entretenidos, ó castigarles un juguete, no comprarles algo que querían, negarles un permiso, etc.

La cuestión es que todos estos castigos o amenazas no son tan recomendables pues funcionarán solo unas cuantas veces, luego de un tiempo ya no funcionan, además no ayudan a mejorar la conducta del menor para futuras ocasiones ya que realmente no representan ningún aprendizaje para él, y como con el tiempo poner los mimos castigos deja de funcionar, los padres deberán poner cada vez castigos más severos ó más crueles.

Entonces ¿Qué se debe hacer? … lo más recomendable es aplicar CONSECUENCIAS en lugar de castigos.  Vamos diferenciando un castigo de una consecuencia…..

La diferencia radica en la intención que existe detrás de ellos. En los castigos el propósito es hacer pagar a la persona su falta con dolo o con el deseo de causarle daño. El sufrimiento derivado da por satisfecha la transgresión, y el aprendizaje que en un momento dado puede existir es consecuencia del dolor y el malestar experimentado y no de la relación con la falta cometida. …El objetivo de las consecuencias es el aprendizaje, y no el sufrimiento. (Verduzco, Murrow, 2001, p. 121).

Una vez establecida esta diferencia entre castigos y consecuencias, vemos que la intención de un correctivo en el niño es que aprenda a ser responsable de sus acciones a través de vivenciar las consecuencias lógicas de sus actos. Si un niño no copia tareas en la escuela y se le castiga con quitarle la tele durante toda la tarde, buscará otra cosa para jugar o entretenerse y no aprendió nada de la falta cometida, además la tarea y la televisión no tienen ninguna relación entre sí. Habrá que encontrar entonces la forma en que el niño experimente la consecuencia de no copiar la tarea, que puede ser conseguirla por teléfono y hacerla, o hacer doble tarea al día siguiente o hasta ponerse de acuerdo con la maestra para que haga la tarea del día anterior durante la hora del recreo. Cuando se aplican consecuencias el menor sabe que para la próxima vez que lo haga tendrá que resolverlo, esto es más eficaz que dejarlo sin televisión.

Decíamos que con el uso de castigos es necesario cada vez buscar castigos más sofisticados o mas duros, y  esto hace que a veces no sean equivalentes a la falta cometida. Las consecuencias siempre irán en relación a la falta cometida, como decíamos, si la falta  del niño es que no copió la tarea pues tendrá doble trabajo, si el niño no levantó sus juguetes pues esos juguetes son los que deberán castigarse NO LA TELE!, si rompe la libreta deberá ayudar a comprar otra con sus domingos…

Cuando se aplican consecuencias ya ni siquiera es necesario gritarle ni pelear con el niño, la consecuencia viene por si misma a hacer todo ese trabajo a través de la experiencia que tendrá el niño de vivir en carne propia el hecho de que todo lo que elegimos hacer o no hacer repercutirá en nuestra vida de forma positiva o negativa y que quien deberá resolverlo es él. OJO: Siempre con el apoyo y respaldo de los padres.

El uso de las consecuencias es una excelente herramienta: desarrolla la responsabilidad en los pequeños, evita peleas, gritos y berrinches en casa, ayuda a evitar comportamientos no deseados en los niños, enseñamos a los niños a pensar dos veces antes de hacer una travesura pues ya saben que tendrán una consecuencia… Aplicar consecuencias requiere de creatividad por parte de los padres, ya que se trata de crear las condiciones para que el niño tenga un aprendizaje significativo, pero sin duda es una herramienta eficáz e indispensable en la educación de los niños. El reto es cambiar, olvidar los castigos y hacer uso de las consecuencias.

Agradeceré tus comentarios.

Consultas: 

Psic. Vianney Cruz Ramírez

Tel. 704. 75. 99

psic.vianneycruz@hotmail.com