A Los Niños No Les Sirve De Nada Asistir A Terapia

Él tenía un problema con su hija Karen y no sabía qué hacer, había intentado todas las cosas en las que creía, con resultados pobres, quizá por eso estaba considerando intentar aquello en lo que no creía.

“El objetivo de una terapia es que tu hijo logre desarrollar al máximo su talentos y construya un sistema de valores que le permita superar todos los retos que encontrará en su camino”

Con estas palabras iniciamos una memorable conversación que te quiero compartir hoy porque me hace pensar algunas ideas que comúnmente me encuentro entre las personas que son renuentes a buscar a un psicólogo y que detenían a mi amigo de buscar la ayuda que necesitaba.

Decía Jorge: “No entiendo como un psicólogo viendo apenas unas pocas horas a las semana a un niño puede cambiar sus condiciones”

Es importante comprender el contexto que rodea a nuestros pacientes sin embargo no vamos a entrar directamente a ordenar su vida. Es decir no nos vamos a meter al salón de clases para evitar que le hagan bullying, ni le vamos a agarrar la mano a su abuelita para que no le aviente la chancla cuando se porte mal.

No somos ordenadores del mundo externo, pero si podemos ayudarles a encontrar la manera de hacer un uso más inteligente de su energía, sus emociones y sus pensamientos para que puedan llevar la vida que ellos desean y buscar los recursos e instrumentos necesarios para conseguirlo.

“Pero no creo que el niño solo pueda hacer todo esto, depende mucho de los adultos” me contestó Jorge.

“En eso tienes razón viejo amigo, es importante no olvidar que nuestro paciente es el niño o el adolescente pero es indispensable incluir también a los padres, que son quienes, en última instancia, deciden que su hijo vaya o deje de ir a terapia”

La familia es el principal sostén donde se apoya el niño y trabajando la relación con ellos serán nuestra mejor herramienta y los mejores colaboradores que encontraremos para el tratamiento de su hija.

La intervención con los padres es mayor cuanto menor es la edad del paciente; realizándose sesiones con ellos con el fin de que disminuya su angustia y adquieran diferentes pautas de intervención con sus hijos que ayuden a superar la situación de crisis.

Con esta conversación mi amigo resolvió algunas de sus dudas y  decidió intentar la terapia, una opción que no había probado antes. Hace algunas semanas dimos de alta a Karen la hija de Jorge, fue muy enriquecedor trabajar con ellos. Ambos, padre e hija quedaron muy satisfechos.

Rómel Monroy B.

Director, Centro Mexicano de Psicología Integrativa

www.terapiaspsicologicascemepi.mx

www.cemepi.com.mx

T.46.03.85.76

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