Yo quiero vivir tranquilo

Hoy me gustaría hacer una reflexión, puesto que después de varias visitas y sesiones me encuentro de manera recurrente con un mismo deseo u objetivo en las personas, “Yo quiero vivir tranquilo/a”. La verdad es que parece un objetivo muy bonito y deseado por todos nosotros. No hace falta nada más que preguntar  por la calle, ¿quién quiere vivir tranquilo? Posiblemente un número elevado de personas contestarían afirmativamente.

Sin embargo, mi reacción ante esa frase, no es otra que preguntar “¿y eso que significa?” . Algunos de vosotros podéis preguntaros el porqué de esta pregunta ya que puede parecer muy obvio, pero no lo es. Cada uno de nosotros vive y espera cosas diferentes de la vida y de su día a día. Probablemente lo que yo entiendo por vivir tranquilo, no sea lo mismo que tú que estás leyendo estas líneas. Sin embargo, ni tu forma de enfocarlo ni la mía, es mejor o peor. Simplemente, cada uno espera cosas diferentes.

Pero aun así, hay otro motivo por lo que pregunto “¿y eso que significa?” ya que en ocasiones las respuestas de las personas pueden ser poco realistas y es necesario hacer frente a esa situación. Frases como: “no quiero discusiones”, “no quiero problemas”, “no quiero conflictos”, etc.  suelen ser un ejemplo de lo que podemos entender por vivir tranquilo. No obstante, hay un problema en todo ello y es  que en la vida hay discusiones, hay problemas, hay conflictos y, aunque nos gusten más o menos, son necesarios en hasta cierto punto.

En este nivel hemos de preguntarnos:

  • ¿Evito los conflictos? ¿Todos o solo algunos y con personas concretas?
  • ¿Cuántas cosas hago para evitar los conflictos o los problemas?
  • ¿Qué evito en estas situaciones? ¿Qué hago o digo para seguir viviendo tranquilo? ¿Me aislo de los demás?, ¿Callo y acepto todo lo que dicen los demás?, ¿Pregunto lo que quieren los otros, evitando así tomar una decisión?

Todo ello es importante debido a que si tendemos a ceder ante las demás personas para evitar los conflictos, al final, a quien no nos defendemos es a nosotros mismos y esto se va acumulando por lo que puede comportarnos síntomas de ansiedad.

En este sentido, uno de los objetivos de la terapia es dar recursos para poder afrontar y asumir los conflictos dentro de su día a día. Es decir, a partir del entrenamiento en asertividad se trabajan maneras para que la propia persona pueda expresar su opinión de manera adecuada. Asimismo, mediante la resolución de problemas se refuerza la búsqueda de soluciones adecuadas para cada situación intentando minimizar las consecuencias no deseadas, pero asumiendo éstas como posibilidades. Por otro lado, en muchas ocasiones, es necesario empoderar a la persona y aumentar su autoestima a partir de diferentes dinámicas. Si tú mismo crees en ti puedes decidir libremente entrar o no en un conflicto según cómo de importante lo valores.

Al final esa es la conclusión del artículo, podemos querer vivir tranquilos pero la única manera saludable es pudiendo decidir libremente entrar o no en conflicto. Es decir, siendo conscientes de cuál es la situación y valorar si es mejor para uno mismo seguir adelante o echarse a un lado.

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