Tratamiento de la anorexia. Algunas reflexiones

Los TCA vinculados al cuerpo, al deseo de alcanzar la perfección son difíciles de tratar. Porque detrás de ellos existen ideas, creencias, constructos y esquemas que resisten la controversia y confrontación terapéuticas. Porque además lo que le podemos ofrecer como terapéutas es justo lo opuesto por lo que su mente trabaja: les ofrecemos “la imperfección”.

Al igual que en los trastornos obsesivos compulsivos, los TCA se llenan de rituales (de hecho algunas anorexias aparecen junto a síntomas TOC -ai igual que otras aparecen con síntomas TLP-, cosas de nuestros modos de pensamiento y de tomar decisiones) que durante la terapia son “perseguidos”.

Los equipos que trabajan con la anorexia son multidisciplinares y las personas ingresadas o en tratamiento pasan por diversas fases que están muy bien establecidas en textos especializados como el de lock y Le Grange, dedicalo al modelo Maudsley Hospital, de terapia familiar.

Es una enfermedad “corrosiva” y resistente a la terapia; además el análisis funcional la hace especialmente difícil de tratar porque la propia inanición, no comer, es un potente reforzador de primer y de segundo orden.

De primer orden, porque cuando no nos alimentamos se libera endorfinas y opioides cerebrales, lo que funciona como reforzamiento.

De segundo orden, porque supone que la persona controla su vida en este aspecto, el de la comida, que es vital para los seres vivos. Las familias de las personas con un trastorno por anorexia juegan un papel importante, lo sepan o no. Muchas personas con anorexia tienen cosas pendientes que resolver con mamá o con papá o no han podido resolver nunca lo que deseaban o han estado en un entorno tan “mullido” que  la mera exposición al mundo les hace zozobrar y temer que se romperá su corona, la que con tanto mimo han ido tejiendo figurativamente alrededor de su cabeza.

Porque la mayoría de las anoréxicas que he conocido como profesional eran un proyecto frustrado de princesa… Aunque el modelo está cambiando en la actualidad, no conviene perder de vista que muchas jóvenes y adolescentes “mueren” por las marcas, los héroes y las heroínas de película, los personajes Disney que han visto una y otra vez durante la infancia (princesas con “tipazo” de modelo) y por el Fueron felices para SIEMPRE. Lo de comer perdices lo suprimen por incompatibilidad de afirmaciones.

La anorexia es una enfermedad peligrosa, con un porcentaje estimado de cura de un 50 por ciento y de recaída del 20 por ciento. El resto de las personas la superan a medias y /o la sustituyen por otras “obsesiones”, el ejercicio, la ortorexia, la cuasianorexia…

¿Qué hacer?

  1. Si padeces este trastorno o si piensas que lo padeces, consulta y tras un diagnóstico, ponte en tratamiento. Lo primero que te recomiendo es que hables con tu doctor y te haga análisis y si lo ves pertinente tras ello, busca ayuda con un nutricionista. Si te cuesta seguir las pautas que te propongan, busca ayuda psicológica. Si no puedes con ello, la farmacoterapia te ayudará.
  2. Si piensas que tu familiar, pareja, amiga, padece anorexia, habla con esa persona, con sosiego, delante de una taza de té (si es verde, no la rechazará, 🙂 Y pregúntale con genuino interés, con comprensión, evitando juzgarle. Seguro que entre ambos encontráis maneras de confrontar esa enfermedad que de no tratarse suele quedarse a residir dentro de la persona que la sufre, como si de una antigua adicción se tratara.

Gustavo Ruiz Llavero

www.fnyop.es

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