Secuestro y estrés postraumático

TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Según el DSM-V, se origina tras haber sufrido u observado un acontecimiento altamente traumático (atentado, violación, asalto, secuestro, accidente, etc.), en el que está en juego la vida de las personas.

Las imágenes de la situación traumática vuelven a re-experimentarse una y otra vez (flashback), en contra de la propia voluntad, a pesar del paso del tiempo, imaginándolo con todo lujo de detalles, acompañado de intensas reacciones de ansiedad (preocupación, miedo intenso, falta de control, alta activación fisiológica, evitación de situaciones relacionadas, etc.) Todo ello genera un fuerte estrés, agotamiento y emociones intensas.

El trastorno por estrés postraumático puede ser agudo (si los síntomas duran menos de 3 meses) o crónico (si los síntomas duran 3 meses o más) y si es de inicio demorado (6 meses después)

El estrés postraumático se caracteriza porque se concede mucha importancia a estas imágenes y a la ansiedad que provocan. Se desarrollan muchos pensamientos relacionados con el acontecimiento traumático y con sus consecuencias. El mundo se percibe como altamente peligroso.

Se suele perder la sensación de control sobre la seguridad propia. Se recuerdan muchos detalles de la situación, o las sensaciones vividas en los momentos del suceso, con gran viveza, con gran intensidad, y con una alta frecuencia. Esas sensaciones visuales, auditivas, táctiles quedan profundamente grabadas en la memoria y poseen una alta relevancia entre cualquier otro recuerdo.

Tras el trauma, el pensamiento, no sólo provoca más ansiedad, sino que tiende a generar sentimientos de culpa, por aquello que se hizo, por lo que no se hizo, por no haberse salvado, etc.

Bajo el estrés agudo inicial que se produce tras el trauma (en el primer mes), así como el estrés postraumático, también son frecuentes los sentimientos de indefensión e impotencia, las reacciones de ira, los sentimientos de hostilidad, de rabia, y las imágenes de agresión contra el agente que ha generado el daño, o se considera que lo ha generado.

Este estado de estrés se caracteriza por un intenso estado emocional en el que predominan la ansiedad, la culpa, la ira, la rabia, la hostilidad, a veces la vergüenza, y con mucha frecuencia la tristeza e incluso la depresión (el trastorno de estrés postraumático tiene una alta co-morbilidad con el trastorno depresivo, entre un 60-80% de personas lo presentan).

Dicho estado emocional produce un fuerte malestar psicológico, alta activación fisiológica y problemas de conducta a la hora de readaptarse a las distintas facetas de la vida cotidiana.

La persona se repite con frecuencia cuestiones como “¿por qué?, ¿por qué a mí?, ¿qué he hecho para merecer esto? o algunas otras cuestiones que generalmente no tienen una respuesta racional.

RIESGOS POSTERIORES AL TRAUMA

Las personas con estrés postraumático tienen mayor riesgo de tener conductas impulsivas, suicidio y homicidio.
Personas que durante el secuestro fueron violadas, pueden llegar a tener un riesgo mayor de desarrollar problemas psicológicos (quiebre psicótico) y suicidio.

EL PRONOSTICO SEGÚN ESTUDIOS

El pronóstico en casos de estrés postraumático es difícil de determinar ya que varía significativamente de paciente a paciente. Las personas que no reciben ayuda se recuperan gradualmente en un periodo de años. Varias personas que reciben la atención médica y psicológica adecuada se recuperan completamente (o casi por completo). Rara vez, aun con intervención intensiva, la persona empeora sus síntomas y se llega a suicidar.

En pacientes con estrés postraumático que reciben tratamiento, el promedio de duración de los síntomas es de 36 meses, comparado con 64 meses para aquellos pacientes que no reciben ayuda. Sin embargo, más de una tercera parte de los pacientes con estrés postraumático, no terminan de recuperarse por completo.

LA FAMILIA DEL PACIENTE CON ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Cuando un miembro de la familia tiene estrés postraumático, la familia entera puede estar afectada. Pueden experimentar “shock”, temor y dolor por su preocupación por la víctima. Los familiares pueden presentar algunos síntomas parecidos y algunos miembros se les puede dificultar la comunicación con la persona con estrés postraumático. Puede haber dificultades del sueño o abuso de sustancias en los familiares.

En el secuestro, la víctima queda con sentimientos de culpa por lo que se pagó para salvar su vida. Sienten que la familia está en problemas económicos por su culpa.
Ya en libertad, a veces mejoran las relaciones con sus familiares, las relaciones filiales son valoradas durante el cautiverio cuando adivina en sus parientes la voluntad de salvarlo; pero, muchas veces, el secuestro destruye las creencias del sujeto sobre sí mismo, sobre su familia y sobre el mundo y se instaura una ruptura total.

LA FAMILIA EN RELACION A LOS SECUESTRADORES

Otro aspecto de ejercicio de poder de los secuestradores es el referido a la familia del secuestrado. Los negociadores explotan los sentimientos de los familiares para angustiarlos y ejercer presión para obligarlos a la negociación.
Dentro de sus estrategias está la de las pruebas de supervivencia; se trata de una manipulación afectiva sobre la base de la demolición psicológica de la familia, ya que saben que ésta se conmueve cuando ve, oye o lee los mensajes del secuestrado, sobre todo si lo sienten triste y saben entonces que tienen que hacer todo por liberarlo.

La familia pasa por la sorpresa y el caos emocional, en ella se impone la confusión, y permanentemente siente el temor de no volver a ver a su pariente secuestrado, además, se angustia al pensar en la rutina del secuestrado, en qué se ocupa, qué come, etc.
Los mueve el sentimiento de culpabilidad por la posible muerte del secuestrado, si no hacen todo lo que esté a su alcance para su liberación.

DEL LADO DE LOS SECUESTRADORES

En ese “oficio” se diferencian funciones precisas:
Los plagiarios y encargados del transporte del rehén, ─quienes realizan amenazas de muerte y le informan quiénes son y qué quieren.
Los cuidadores, que comparten la mayor parte de la vida con él ─son rotados para que no surjan lazos con la víctima. (Síndrome de Estocolmo)
Los comandantes, que son los autores intelectuales y diseñan la logística para mantener el control del secuestrado.
Los negociadores que acuerdan las condiciones de la liberación, su relación se da esencialmente con los familiares del retenido.
Los proveedores, que tienen que procurar alimentos, techo y medicamentos al retenido sin interactuar con él. (este papel lo pueden hacer también los “cuidadores”.)

De algún modo, el cuidador del secuestrado está también retenido. Y a pesar de que la logística pretende que no haya vínculos entre ellos, muchas veces por seguridad y por compartir la información, algunos secuestros implican una convivencia prolongada entre el cuidador y el retenido. El primero es testigo de los cambios del segundo y, no obstante, no puede identificarse con su sufrimiento, no puede demostrar compasión, tiene que dominarse a sí mismo y ejercer un control físico y moral sobre la víctima, por lo cual, en general, lo prefiere depresivo o dormido.

Se trata de una relación de poder, de un dominio físico y psíquico del cuidador sobre el retenido; a los cuidadores les dan charlas sobre el contacto y el manejo de los retenidos, donde les enseñan diversas estrategias de sometimiento. En ese aspecto, se puede establecer casi una tipología de los carceleros, quienes optan por algunas de las siguientes actitudes: imperativa, amenazante, informativa, indiferente, cortés, interrogativa (acerca de los bienes que posee la víctima o su familia), el que se instala en la omisión y silencio.

No obstante, la subjetividad aparece en otra actitud, poco frecuente pero que también existe, la argumentativa; en ella el cuidador da razón al secuestrado de sus actos y muestra una cierta culpabilidad.

Otros investigadores sociales dividen los cuidadores en duros y blandos. Los primeros ejecutan sin duda las órdenes, se comportan de manera autoritaria e intimidadora, recurren a la humillación, a insultos, a sarcasmos e ironías, todo ello con la intención de vulnerar el secuestrado.

Los segundos muestran una mayor racionalidad, o comparten sufrimientos con el secuestrado, son sensibles y revelan poca formación ideológica, se colocan en el lugar del retenido y muestran una cierta división subjetiva, ya que deben cumplir órdenes, pero se sienten cercanos al secuestrado, piensan en el sufrimiento de éste, en que puede tener hijos y familia y en el dolor de aquellos.

En cuanto al marco de su convivencia el cuidador tiene unas directrices, generalmente les toca cuidar a un secuestrado del que no tienen ninguna información, sus órdenes son las de matarlo en el caso de algún intento de rescate, aunque se prefiere que opten por sacarlo vivo de la situación, pero en todo caso no liberarlo; debe mantenerse por lo menos a cuatro metros de distancia de él, no debe hablarle, no puede recibir papeles de él, no debe dejarle utilizar material con la que pueda hacerse daño o hacer daño, y debe estar pendiente de la comida y de los medicamentos que necesite.

DEL LADO DE LAS VÍCTIMAS

Mientras que el secuestrador, se sitúa del lado de la mirada que vigila, lo que de modo estructural le da una posición perversa, la víctima está sometida a una situación límite, a una extrema división subjetiva. Está sumida en un permanente miedo a la muerte durante todo el tiempo del cautiverio, así los cuidadores no lo amenacen.

El cautivo sufre de insomnio, de desesperación y de angustia, está sometido a una gran pasividad. A veces siente ira consigo mismo por esa misma impotencia, por no tener el control de la situación, lo cual le quita toda tranquilidad, le despoja de la privacidad, del lugar en el mundo simbólico e imaginario que había construido y donde era reconocido.

El secuestro priva a cada quien de lo que consideraba lo más preciado. Lo instala en una realidad insoportable. Vive en la completa incertidumbre de lo que le va a pasar, sin saber si va a sobrevivir, lo que le produce constantes cambios de ánimo.
A su liberación, cuando ésta se da, aparece una especie de triunfo de la esperanza sobre la desesperanza, es el triunfo de haber soportado el secuestro. Aparecen rasgos de lo que ha sido llamado el Síndrome de Estocolmo, ya que si no se enamora de sus captores, por lo menos manifiesta un agradecimiento desmedido por ellos cuando no ha sido maltratado o torturado. Pues, en su situación recibía con gratitud o con alivio cualquier gesto de compasión y ayuda¸ puesto que bajo el yugo del secuestro piensa que cualquier cosa, incluso morir, era preferible a continuar viviendo esa situación.

El discurso del liberado es el de “volver a la vida”, “volver a nacer”.
Muchos dicen sentirse afortunados y manifiestan no sentir miedo ni rencor contra sus captores. Luego de liberados es recurrente en ellos manifestaciones que el psicoanálisis reconoció como neurosis de guerra y ahora se agrupan en la definición de estrés postraumático.
Así, presentan depresión, ansiedad y enfermedades psicosomáticas. Reviven en pesadillas la situación de impotencia, miedo y horror extremo. Sigue volviendo a vivir incluso en la vida “despierta” el trauma, evitan hablar del asunto o de cualquier cosa que provoque una asociación con su anterior situación.

FREUD: NEUROSIS DE GUERRA

Segunda guerra mundial. Aproximación a las doctrinas psicoanalíticas. Técnica catártica.
Las neurosis de guerra fueron entonces concebidas como neurosis traumáticas, posibilitadas o favorecidas por un conflicto yoico. Por decirlo de alguna manera, el antiguo yo se protege contra el peligro de muerte mediante la fuga hacia la neurosis traumática, o que rechaza el nuevo yo considerándolo peligroso para su vida.
Lo temido en estos casos, es un enemigo externo.

DATOS DE SECUESTRO EN MÉXICO

El año pasado fueron denunciados en todo el país 1,216 secuestros, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Sin embargo, se dice que el 75% de las privaciones ilegales de la libertad no llegan a manos del Ministerio Público.
Las personas están renuentes a denunciar por incompetencia y posible complicidad de las procuradurías y juzgados.
La Asamblea Legislativa acaba de aprobar en Abril de este año la creación de la Ley de Atención de Victimas de Secuestros, con la que se busca la restitución del pago del rescate, además de indemnización por daños psicológicos y físicos. Los jueces podrán incautar los bienes y dinero de los delincuentes. Así mismo, las instituciones de seguridad social o el empleador cubrirán el salario del secuestrado mientras estuvo cautivo.

CONCLUSIONES

Me parece que sería importante tomar en cuenta que con este tipo de pacientes al llegar a tratamiento con nosotros, no necesariamente se podrá “hacer psicoanálisis” como tal, por lo menos inicialmente o durante algún tiempo, donde seguramente habrá que trabajar y abordar específicamente lo que el paciente traiga como material en relación al evento traumático.
Pienso que valdría la pena permitir que el paciente hablara sobre aquellas vivencias que lo traumatizaron, los sueños, temores y fantasías que manifiesta posterior al evento para de esta manera poderlo ayudar eventualmente a rescatar/reparar una parte de lo que siente que ha perdido y su dificultad para confiar en otros, intentando que retome eventualmente su vida social, laboral, familiar y de pareja, si no como solía hacerlo, de la mejor manera posible.

BIBLIOGRAFÍA

DSM-IV Breviario
• Medline Plus: Posttraumatic Stress Disorder
• Estudio sobre el estrés postraumático de la Universidad Complutense de Madrid. http://www.ucm.es/info/seas/tep/index.htm
• Artículo de Secuestro en México. Periódico El Universal.
• Ramírez, M. (2008) Dos caras del Secuestro
• http://antares.udea.edu.co/~psicoan/ARTICULOS9/Dos%20caras%20del%20secuestro.pdf
• Freud, S. (1919) Neurosis de Guerra.

Carolina Pérez Drago
Psicoterapia y Psicoanálisis
Consultorio: Acapulco 35, Roma Norte, México, D.F.
Tel: 044(55)27273223

14 comments for “Secuestro y estrés postraumático

  1. gerardo
    marzo 24, 2017 at 7:29 am

    Fui secuestrado… sustraido de mi domicilio.. la peor pesadilla de mi vida en el 2011 y soy muy fuerte e salido adelante pero por dentro estoy quebrado,,,

    • Otto F.
      mayo 12, 2017 at 2:08 am

      Hola, buen dia, es terrible saber eso. ¿Recibió usted tratamiento para combatir el trastorno de estrés postraumático? Disculpe la pregunta.

    • Mariajosé
      mayo 21, 2017 at 8:25 pm

      ánimo,Gerardo no estas solo.Nunca dejes de buscar ayuda.Deseo de todo corazón que tu mente,cuerpo y espirtú sean restablecidos oro por Tí y por todos las personas que están pasandoésta situación.

  2. Victor
    septiembre 10, 2017 at 6:12 am

    En el 2012 fui victima de secuestro e intento de asesinato mientras vacacionaba. Un joven me toco la puerta una madrugada en el condominio que habia alquilado, saca un cuchillo y me dice que “La Linea” lo mandaba a matarme. Por el miedo y con mi afan de sobrevivir logre quitarle el cuchillo, posteriormente el me somete e introduce en la habitacion. Me lleva al pie de la cama donde me da instrucciones, en ese momento pasan muchos pensamientos por mi mente para salvarme. Ahi termina todo, no recuerdo nada mas de esta situacion traumatica. No recuerdo ni cuando me rescatan ni salvan. Gracias a Dios recupere el conocimiento varios dias despues en una clinica medica particular donde me debatia entre la vida y la muerte porque estaba golpeado de pies a cabeza, que ni yo mismo me reconocia el rostro.. He intentado volver a llevar una vida normal,pero me es muy dificil, independientemente de las fuertes cantidades de dinero que se gastaron en mi larga recuperacion medica y me encuentro en una dificil situacion economica a partir de ahi. Quisiera volver a tener la calidad de vida y volver a viajar y vivir nuevamente la vida.

  3. Sara María
    noviembre 22, 2017 at 11:27 am

    Fui víctima hace cuatro años de un secuestro express que se convirtió en extorsivo por tres adolescentes cuando salía de un importante chalet donde desarrollaba mi labor profesional. (soy acompañante terapéutica) y supongo que la formación me sirvió lograr evitar que fueran a mi domicilio donde estaba solo mi hijo adolescente y mantenerme a salvo, pues eran violentos y me golpearon duramente, y luego para poder seguir y retomar al mes mis tareas y “funcionar socialmente” como si no hubiera pasado, pues no trascendió prácticamente fuera de mi entorno más estrecho. De hecho creo que todo el resto que me rodea, ya lo olvidó. No hice terapia, y nunca lo comunique a los profesionales con quienes he trabajado. Y el socialmente lo entrecomillo porque debo decir que si bien vuelvo sola a casa, p. ej. a la medianoche en mi auto, algunos síntomas de un ataque de pánico los padezco, cada vez, durante el trayecto hasta que traspaso la puerta de mi domicilio, mucho más si me cruzo con hombres más allá de su aspecto físico y no importa si hay más gente alrededor. Sé que lo estoy sufriendo y trato de dominarlo pero es una horrorosa sensación. Las frases de más arriba: “El mundo se percibe como altamente peligroso / Se suele perder la sensación de control sobre la seguridad propia” describen perfectamente la sensación que tengo a partir de aquel día fatídico, en muchísimas situaciones en las que debo transitar la calle, sobretodo al oscurecer. Lo externo, que siempre disfruté enormemente pues vivo en una ciudad balnearia, dejo de ser agradable como lo solía ser…

  4. febrero 6, 2018 at 1:38 am

    Yo viví un secuestro de un año y no puedo superarlo luche tanto por sobrevivir y ahora pienso en el suicidio

  5. Anais
    marzo 5, 2018 at 11:46 pm

    Hola mi novio fue secuestrado por doce horas en su auto fue amenazado de muerte, y los secuestradores durante toda la noche se drogaron con el de copiloto amenazado, de que manera le puedo ayudar para superar este escena ya que ahora le cuesta salir en su auto y esta con mucha ansiedad, los.primeros dias no dormia, creo q esta mejor pero me da temor que esto se manifieste mas adelante. Gracias.

  6. Lupita
    marzo 13, 2018 at 12:12 am

    Hola que tal, yo fui secuestrara, pero no raptada y vivi todo el proceso tal cual, por un hombre que después de haberme hecho su novia, comenzó a cambiar el buen trato por mal trato y me infundió miedo porque concia a personas muy poderosas y después me di cuenta de que golpeaba a su papá y un buen día cuando trato de asfixiarlo, ente en shok, porque fueron personas por el para internarlo porque es alcoholico, y yo me trabe, me dio más miedo su familia porque nunca me dijeron de su problema y lo tuve que descubrir así, para después haber sido invadida en mi privacidad por su hermana y papa y el supuesto padrino de AA, quien me video grababa, e interfirieron mis llamada telefónicas y encima en lugar de comprende mi miedo vivi razismo por un hombre con complejos que le dijo que anduviera con alguien de su nivel social y edad, en lugar de protégeme a mi, porque continuaba con el por miedo y pánico mi vida se convirtió en una pesadilla, vivi muchas injusticias, su hermana se metió a investigarme, me mandaban gente y encima lo negaron, no pude demandarlos porque no tenía pruebas y porque me sentía muy avergonzada de haber caído tan bajo y conocer a gente de tan bajo nivel, con el tiempo le tenía miedo a todos, me sentía vigilada, perdí mis trabajos y ellos como si baga abusando de su dinero y poder en mi contra por ser de otro lugar, cuando me logre liberar de ellos, vivi profundas heridas, estaba muy gorda, cuando antes modelaba, me habían robado juventud, mi cabello casi se termina de caer todo, mi cara se mancho, fueron los dos peores años de mi vida, nadie me apoyó, no sabia como explicar lo que sentía hasta que comprendí que vivi una especie de secuestró y vigilsncia por parte de esta fsmilia enferma. Este también fue un secuestró y no se vio, no pudieron rescate, pero lo vivi.

  7. Lupita
    marzo 13, 2018 at 12:15 am

    Tengo error de ortografía, a quien trató de matar y asfixiar este hombre no fue a su padre fue a mi.

  8. Arturo.
    marzo 20, 2018 at 1:33 am

    Hola fui secuestrado en septiembre 03/2017 en Acapulco gro.tengo 73 años es una situación que no se le desea a nadie, sigo en tratamiento pero no quiero sentir que soy una carga para nadie trato de incorporarme a la vida normal y no me puedo concentrar estoy totalmente endeudado sin trabajo mi empresa endeudada todos mis acreedores, IMSS, SHCP y con quién pagó mi rescate, pero estoy vivo y tengo la confianza en Dios que saldré adelante.

    • Arturo.
      marzo 20, 2018 at 1:40 am

      Que todos los que estamos pasando por esta misma situación logremos superarla y seguir adelante si estamos vivos es porque Dios nos está dando una segunda oportunidad.

      .

  9. Domingo
    abril 5, 2018 at 4:21 pm

    Buen día
    Es posible que a casi 7 años de haber vivido secuestro y tortura tenga síntomas de tept?
    (No tome tratamiento de ningún tipo)
    Gracias

  10. monica
    junio 11, 2018 at 1:09 am

    Te entiendo, fui secuestrada en 2016… los peores días de mi vida… la gente te dice, que eres muy fuerte y afortunado, pero la vida no vuelve a ser la misma.. te levantas cada día a salir adelante, pero algo se rompe y no vuelve a ser igual… tengo lapsos de depresión muy fuerte y es difícil salir …

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