¡Rompamos algunos mitos del psicólogo!

Muchas personas, la primera vez que acuden a visita comentan los mismos aspectos esperando algo diferente a lo que luego resulta ser una sesión de psicología. En la sociedad, hay muchos mitos sobre cómo es nuestro trabajo que a veces dificultan el momento de tomar la decisión de ir al psicólogo. A continuación, desde todo el equipo de Centro PiP os hacemos un listado de estos y nuestro punto de vista.

  • Los psicólogos son “loqueros”, trabajan con personas que están locas. No es así, terapia acuden muchas personas de estilos diferentes que se encuentran en un momento de su vida donde las circunstancias los sobrepasan necesitando ayuda. Temas de pareja, asertividad o dificultades para decir no, aspectos vitales y / o crisis existenciales, problemas de conducta en los hijos, … son algunos de los ejemplos de las demandas más habituales. Aspectos cotidianos que llevados a un extremo pueden causar un gran malestar a la persona.
  • En la consulta hay un diván. Al menos en la nuestra, no es así. Aunque hay orientaciones donde se prefiere esta manera, nosotros trabajamos dentro de un espacio donde cada persona se sienta en un silla. En según qué ocasiones, disponemos de un sofá para poder hacer relajaciones y / o por la propia comodidad de la persona. Sin embargo, venir a terapia no se trata de estar tumbado en el diván explicando lo que nos pasa.
  • Ir a terapia se centra en la palabra. Cierto y falso para nosotras. Es cierto que una parte importante del trabajo se realiza mediante lo que decimos, pero no es el único aspecto. Lo que se dice, lo que se calla, la posición, los gestos, todo son elementos a tener en cuenta, mensajes que nos ayudan a entender a cada persona de manera única e individual.
  • Sólo hay que explicar los problemas y así estos se solucionarán. Ojalá fuera tan fácil, pero desgraciadamente no es así. En terapia es importante explicar lo que nos genera malestar pero hay que valorar cada caso, la situación personal de la persona y sus recursos para poder generar cambios estables. En este sentido, no únicamente hay que explicar o vomitar nuestras angustias sino que hay que trabajarlas desde las diferentes áreas que disponemos. Por tanto, además de explicar lo que nos angustia hay que ver lo que hacemos o que no hacemos, lo que sentimos y lo que pensamos para trabajar de manera global.
  • Las tareas se desarrollan en la hora de sesión. Es cierto que en la terapia y el espacio individual se generan cambios, sin embargo, es necesario que la persona reflexione y lleve a cabo las diferentes tareas tras sesión para observar cambios. Tengamos en cuenta que las tareas entre sesiones agilizan el proceso terapéutico.
  • Las sesiones son serias. Al tratar temas emocionales y que causan desazón a la persona, siempre hay un papel serio. Sin embargo, el trabajo se puede enfocar de muchas maneras y desde el Centro PiP procuramos trabajar de manera dinámica enfocados a la persona, pero utilizando todos los recursos disponibles. En este sentido, el humor también se considera un elemento terapéutico de forma que lo incluimos de manera natural en las sesiones.
  • Se siguen siempre los mismos procedimientos. Nada más lejos de la realidad. Cada persona es un mundo y, por este motivo, a medida que se avanza en la terapia los recursos y las herramientas que utilizamos siempre se adecuan a cada persona creando un traje a medida para cada uno.

En resumen, desmitifiquemos el papel y las funciones del psicólogos ya que pueden ser una traba a la hora de pedir ayuda. Os animamos a consultarnos o comentar en el artículo otros mitos sobre los psicólogos para poder romper estas barreras.

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