¿La prisión convierte en mejores personas a los reclusos?

Supongamos que aceptamos la premisa de que si las cárceles siempre han tenido siempre un gran número de reincidentes, tal vez este hecho conlleve a un cierto beneficio para la sociedad. ¿Cuál podría ser?

Bueno, la gente que es adepta a la vida criminal podría, en cualquier caso, ser causante de graves problemas. Podrían, por ejemplo, entrar en política. Las cárceles están llenas de ladrones insignificantes que roban repetidas veces a gente probablemente tan pobres como ellos. Sin el sistema penal como educación en esa vida, algunas de estas personas podrían generalizar sobre sus problemas, y teorizar sobre la validez de la noción fundamental de propiedad privada. Algunos organizarían reuniones, motines o reuniones políticas. Pero, en lugar de eso, aquellos que no aceptan la ideología dominante, son conducidos sistemáticamente a una historia de vida que cualquier penalista conoce de memoria: el reincidente indeseable, es el delincuente permanente.

 

Rodrigo Córdoba Sanz, 18 de octubre. Zaragoza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.