No duermo bien, ¿qué hago?

Todos sabemos como el tener buenos hábitos favorecerá nuestra salud y nuestro aspecto físico. Además debemos conocer también otros beneficios, como por ejemplo saber que contar con buenos hábitos hará que tengamos mejor estado de ánimo, mayor sensación de control, aumentará nuestra motivación, mejorará nuestra capacidad de atención , de retención, memoria, entendimiento, aprendizaje y, en general, favorecerá nuestro rendimiento al estudiar y/o trabajar.

¿Qué se puede considerar como “buenos hábitos”?

Comer de una forma sana y adecuada, hacer deporte, mantener una buena higiene y respetar unas buenas pautas de descanso, se puede considerar que es tener buenos hábitos. A esto le podemos sumar aspectos como relacionarnos socialmente y llevar a cabo actividades gratificantes. Todo ello aportará grandes beneficios de salud física y psicológica a la persona, fundamental para el concepto que cada uno desarrolla sobre sí mismo y por lo tanto para su autoestima.

Sobre la importancia de adquirir y desarrollar un equilibrio en la alimentación hemos hablado en otros artículos relacionados con los diferentes desórdenes o trastornos de alimentación. Por esto mismo, nos quedaría hablar del otro aspecto que tendrá vital importancia y que, a su vez, tenemos tan normalizado e integrado en nuestra vida, el sueño y el descanso.

¿Qué tal has dormido?

Es la pregunta que nos hacemos unos a otros y que también nos planteamos a nosotros mismos. Y es que es una cuestión que nos preocupa realmente porque todos, alguna vez, hemos experimentado las consecuencias de no haber dormido o descansado correctamente.

Sabemos que no dormir nos genera sensación de malestar, angustia, cansancio físico, desgaste emocional, bajón psicológico, merma nuestras capacidades y nos resta vitalidad. Por eso a veces nos llega a obsesionar el hecho de no poder dormir bien.

Existen diferentes trastornos relacionados con el sueño. El diagnóstico  y el tratamiento  de estos se dará en función de los síntomas que presente la persona y sobre todo las causas que lo generen. La persona  puede presentar  desde problemas para conciliar el sueño,  como problemas  durante el sueño con despertares, hasta tener dificultades para mantenerse despierto.  Puede presentar síndrome de piernas inquietas, ansiedad al intentar dormir, terrores nocturnos, sonambulismo, o problemas para mantener un buen hábito de sueño y descanso, entre otros.

Así pues, será importantísimo saber cuánto tiempo real y objetivo  se duerme exactamente,  así como llevar a cabo un buen hábito de higiene del sueño. Para lo primero, será fundamental llevar a cabo un autorregistro diario en el que figure el tiempo real de descanso al día, teniendo en cuenta aspectos como el restar del tiempo total el tiempo que uno tarda en dormirse o la suma del tiempo de los posibles despertares que se puedan dar  en el transcurso del sueño. Para lograr llevar a cabo una buena higiene del sueño bastará con asumir ciertas pautas.

Algunas de estas pautas consistirán fundamentalmente en:

  • Intentar acostarse y levantarse todos los días a la misma hora,  conseguir un espacio confortable  favorable y cómodo para el descanso, utilizar la cama para el fin único del descanso, eliminando prácticas como la lectura, utilizar el móvil o ver la televisión.
  • No echarse la siesta, así como disminuir el tiempo que se pasa despierto en la cama. Si estoy despierto, me levanto y deberé realizar alguna actividad que no me active demasiado.  La lectura será una práctica adecuada.  Sólo debemos acostarnos si tenemos sueño.
  • No tomar bebidas estimulantes o alcohol beneficiará el poder dormir y descansar. Evitar comidas copiosas, tabaco o exposición a pantallas de móviles, tabletas, ordenadores o televisores, antes de meternos en la cama.
  • Será bueno realizar ejercicio a diario, pero esta actividad deberá realizarse en horarios alejados de la hora en la que queremos conciliar el sueño. Realizar técnicas de relajación facilitará el sueño y beneficiará la calidad del descanso.

Llevando a cabo estas pautas, entre otras, favorecerá el hecho de ser capaces de dormir y descansar. Si aun así no fuéramos capaces de asumir el hábito y llevar a cabo una buena higiene del sueño, la solución pasaría por pedir ayuda a un profesional para poder así trabajar aquellos aspectos que puedan estar interfiriendo en algo tan importante y necesario como el descanso.

Autora: Marta Camacho Calvo, psicóloga de Psicomaster

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