Fútbol: propiedad de lo humano y transmisor transgeneracional de valores a los niños

El juego en general  es una respuesta psicobiológica a la vida,  que  ha estado siempre unido a la cultura, a la historia, a la tradición, a las  costumbres, a lo mágico y a lo sagrado.  Ha estado y está  presente en todas las civilizaciones, definiendo su desarrollo cultural y social y ha  servido de agente socializador y de  vía  de comunicación entre los  pueblos, convirtiéndose así en el fenómeno global social y cultural más importante del siglo XX.

El rey de los juegos, el fútbol, abarca los distintos campos de la naturaleza humana y es capaz de convocar a la globalidad del ser humano en sus distintos niveles de conciencia y expresión convirtiéndose en una  práctica tan humana y significativa en nuestra época como pocos fenómenos sociológicos puedan serlo.  Así, el fútbol se convierte en  un idioma internacional que hace que se entiendan niños, adultos y mayores de manera inmediata sin ningún otro vínculo de comunicación. Su práctica no conoce fronteras ya que se practica en los cinco continentes haciendo que el mundo se mueva al ritmo del balón.

Pero el fútbol es mucho más que un fenómeno social y global. El fútbol es transmisor transgeneracional de valores. Debido a su implicación física, psicológica y emocional, desempeña un rol de garantía humanística, de crecimiento personal, desarrollo moral y social y dota de gran aprendizaje a la vida del niño. Por tanto el fútbol es algo que tiene sentido en sí mismo.

Los valores son profundas convicciones que determinan la manera de ser y la conducta del ser humano,  valores que se agrupan en las siguientes dimensiones:  sociabilidad, buena salud , autorrealización,  respeto,  amistad,  cooperación, responsabilidad , creatividad,  perseverancia,  deportividad ,  juego limpio, diversión, logro personal,  justicia, ayuda, tolerancia, perfeccionamiento, obediencia, cohesión de equipo, compromiso, excitación, emoción, salud , forma física, imagen pública, compañerismo, conformidad y triunfo.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EL FÚTBOL PARA EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS?

Gracias al fútbol, los niños pueden  percibir el equilibrio entre desafío y habilidad, focalizar su  atención fácilmente en lo que están haciendo, les dota de gran claridad interior al saber que el objetivo es claro, les aporta una información precisa, específica e inmediata, los involucra y los centra en la tarea, les aporta una gran sensación de control y dominio sobre las propias acciones,  proporcionándoles sentimientos de serenidad al propiciar el olvido de sí mismo y del tiempo,  proporcionándoles una experiencia de bienestar y una motivación intrínseca que deriva de creer en uno mismo, reforzarse por los logros y no juzgarse, descubriendo nuevas y creativas formas de búsqueda de soluciones.  Jugar al fútbol implica:

Divertirse. Expansión libre, espontánea y desinteresada del cuerpo y de la mente como consecuencia de la participación activa en el deporte (entretenimiento, disfrute y bienestar).

Jugar limpio. Actitud positiva hacia el deporte que integra las nociones de amistad, respeto al adversario y espíritu deportivo. Más que un comportamiento es una actitud, que se extiende a la lucha contra las trampas, el dopaje, la violencia, la desigualdad y la corrupción.

Comprometerse. Pleno compromiso con la participación deportiva, la superación personal y la cooperación con los compañeros.

Respetar las reglas. Respeto y consideración por las normas, los árbitros y/o los jueces, que refleja la disposición del deportista a cumplir las reglas y obedecer a los árbitros, incluso cuando éstos se equivocan o demuestran incompetencia.

Ganar. Deseo y voluntad genuina de alcanzar la victoria, de triunfar en la competición deportiva. No querer ganar es una falta de respeto hacia los demás deportistas que participan en el juego.

 

 

EL FÚTBOL Y TRANSMISIÓN DE VALORES A LO LARGO DE LA HISTORIA

El rey de todos los juegos  que ha fascinado a grandes y pequeños,  tiene  unas raíces muy profundas y ha transmitido una serie de valores que permanecen estables aún en nuestros días.

Los nativos australianos. Las tribus nativas de los  kalkadun, los djnghali , los kurnai , wotjobaluk y wurunjerri practicaban un juego que oponía a dos grupos locales y consistía en pasarse la  pelota   y mantenerla fuera del alcance de los adversarios.  Estas actividades llegaron a ser inseparables de la vida social y cultural de estos nativos,  y cumplían las siguientes funciones: enseñar a los jóvenes a comportarse como hombres, ayudar al mantenimiento de la forma, facilitar la socialización, invitar a participar de forma activa en el sistema judicial, planificar y preparar la lucha, resolver conflictos y conservar y difundir el acervo tribal de las poblaciones primitivas.

Los navajos. Para este grupo apache del Sureste Americano el juego de pelota, es un deporte  denominado “ndashdilka” cuya práctica perseguía estas funciones: conservación de las cualidades necesarias para la vida pastoril y para la vida nómada, distracción, oportunidad de interacción social en el seno de la comunidad, reconocimiento del carácter y valores de la tribu. Los chukchi. A través de este juego perseguían reforzar y mejorar las aptitudes indispensables para sobrevivir en su eco hábitat, expresar su mitología con sus fórmulas sagradas, mejorar la sociabilidad interna y externa del grupo y perfeccionar las cualidades físicas de los que participan.

La sociedad zulú. (África del Sur) Para ellos, el fútbol les permite no sólo expresar las ansiedades y tensiones anónimas de la vida urbana sino también manifestar de forma moderna y aceptable la agresividad y la hostilidad que reinan entre las poblaciones de las grandes ciudades de la República.

La civilización china. El emperador Huang-Ti pretendía a través del fútbol inculcar a sus soldados habilidad y espíritu de colaboración.

Estado Japonés. En Japón, el objetivo era el de aprender y respetar a los compañeros de juego. El estrecho enlace entre la pelota y la religión  sigue siendo hasta la fecha como un privilegio de la más alta nobleza, los samurais.

Sociedades Maya y Azteca

Estos juegos de pelota de las sociedades maya y azteca, tienen los siguientes objetivos: El juego constituye una buena preparación física, psíquica y espiritual para la vida y  explica la situación del hombre en el cosmos.

Raíces griegas

Pericles decía que para un hombre no era vergüenza la pobreza sino la actividad. Dicha aspiración al honor motivaba la alegría  y la búsqueda de la perfección para de esa forma servir a la comunidad.

Los nombres de Platón y Aristóteles han quedado unidos a los dos principales gimnasios de Atenas, donde impartieron sus enseñanzas, el primero al de la Academia y el segundo al del Liceo. Dato significativo de la importancia del deporte en la educación y como función higiénica es que se recibía a los alumnos de los gimnasios con una inscripción en la puerta “Sácate tus vestidos y juega con nosotros, si no vete”.

La pelota, representada con gran frecuencia en los monumentos griegos, simbolizaba la juventud o el arte de curar. En su Tratado de Gimnasia, el famoso médico Galeno  recomienda la práctica de los juegos de pelota y precisa una serie de ejercicios con balón y los distintos ejercicios para lograr la buena posición, la colocación, la puntería y la potencia.

Raíces romanas

Cuando el emperador Teodosio I, en su lucha contra el paganismo, publicó en el año 292 un edicto prohibiendo los Juegos Olímpicos de la antigüedad en los que se celebraba la belleza y la fuerza del cuerpo y de esto hacían un culto a los dioses ya se manifestaba el pensamiento romano que conquistó a Grecia: el entrenamiento sólo se entendía con el fin de darles valor y grandeza a las legiones.

De la sociedad moderna a principios de siglo XX

Thomas Arnold (1785-1842),  descubren el valor pedagógico del deporte, el fair play, las normas, el entrenamiento, la competición y la organización deportiva.  Este pedagogo quiso fomentar en los niños  la afición por los juegos reglamentados con el fin de desarrollar en ellos cualidades de la iniciativa, la solidaridad, la competitividad y el juego limpio (“fair play“).  Promulga su teoría y convierte en pocos años el deporte  en actividad de masas.  El deporte es considerado como un medio hacia la solidaridad, la camaradería y la buena educación social.

Thomas Arnold introduce el football en práctica para la reforma educativa. Esto favorece las normas de juego como fundamento del juego, reglas precisas por escrito,  que implica el control del jugador, ayudando a forjar así su carácter y personalidad.

A partir de estas ideas, pero por obra de la generación de directores que preceden a Thomas Arnold, se gesta el nacimiento del fútbol moderno En 1845, en la Rugby College, aparecen las primeras reglas escritas.

SURGIMIENTO DEL FÚTBOL Y DE LA ACTIVIDAD DEPORTIVA

Estados Mesopotámicos. Se encuentran restos arqueológicos, que confirman esta realidad. Una placa votiva de 23 x 5,5 cm. constituye la prueba más antigua de la práctica deportiva y procede del período dinástico temprano de la civilización sumeria (3000-1500 a. C). Estado Egipcio. En el Egipto Prehistórico las pruebas descubiertas en las tumbas denotan la presencia de juegos de pelota, especialmente en un equipo lúdico supuestamente del período predinástico, hacia 3000 a. C. (Abdou, 1973). Estado Chino. Durante  la dinastía Han (206-a.C-.25 d.C.) los chinos ya practicaban el fútbol (Giles, 1906; Diem, 1966; Guillet, 1971); Mandell, 1986; Blanchard y Cheska, 1986).  La civilización china es la que nos ofrece la más antigua historia del deporte y la primera sistematización y generalización del uso de las actividades físicas y deportivas. Diem considera a Huang-ti el introductor el fútbol (ts’u-chu  Jugar con el pie a la pelota),.El emperador Huang-Ti creó como entrenamiento militar un juego que consistía en patear una pelota de trapo rellena de pelos de caballo,  y se menciona por primera vez en el año 2697 a. C., en un “manual de ts´u-chü”, de 25 capítulos, redactado en la época de la dinastía Han. El juego era representado, muy a menudo, en pinturas y obras de arte de la época, catalogadas como obras de “rebelión de los espíritus celestiales” o de “movimiento divino”.

Las sociedades Maya y Azteca.

La actividad deportiva prehistórica más estudiada y controvertida es el juego de pelota, denominado tlachli por los aztecas y pok-ta-pok por los mayas. Los investigadores han encontrado muchos campos de juego, representaciones pictóricas, utensilios, mecanismos del juego y gran número de referencias históricas y etnológicas

En Méjico y América Central el juego de pelota pertenecía a una ceremonia, que ya se practicaba 1500 años a. C. con una pelota de caucho.  Aparece, también, un mural de más de mil años que muestra un azteca jugando la pelota con la pierna izquierda en Tepantitla.

En América, desde Méjico al Paraguay, los indios mostraban una agilidad increíble en los juegos de pelota. La construcción de las primeras canchas de juego se incrusta en la prehistoria de la civilización maya (200-300 d. C.). Estas canchas son rectangulares, con el suelo pavimentado y en forma de Y, lo que ha impulsado a determinados antropólogos a atribuir al pueblo maya la paternidad de este juego de pelota (Blom, 1962; Olsen, 1974; Humphrey, 1981).

Etruria y Creta

Pruebas arqueológicas demuestran que alrededor del año 600 a. C. Se practicaban en Etruria ciertas actividades deportivas, entre ellas los juegos de pelota (Howell y Sawula, 1973).

En tiempos de Aristóteles y de Platón fueron estudiadas las trayectorias de la pelota y los rebotes en relación con la densidad del aire y con la fuerza de la gravedad, habiendo dejado escritas más de veinte páginas sobre diferentes golpeos, y estilos, como hoy día se entiende o si se prefiere, biomecánica

Es interesante advertir que en las comedias de Antífanes, hay expresiones como “pelota larga, pase corto, pelota adelantada…”. Así como asegurar que en el mármol de una tumba griega de cinco siglos antes de Cristo, aparece un hombre golpeando la pelota con la rodilla.

Un buen punto de partida para empezar a determinar el tipo de trabajo psicológico a realizar en un equipo de fútbol, es precisar las variables psicológicas que influyen en su rendimiento  y que harán que las posibilidades del equipo aumenten para lograr sus objetivos. Las más relevantes en el funcionamiento psicológico de un equipo de fútbol y de los jugadores son:

 

    ENTRENAMIENTO DE LAS VARIABLES PSICOLÓGICAS IMPLICADAS EN EL FÚTBOL

Un buen punto de partida para empezar a determinar el tipo de trabajo psicológico a realizar en un equipo de fútbol, es precisar las                        variables psicológicas que influyen en su rendimiento y que harán que las posibilidades del equipo aumenten para lograr sus objetivos. Las más relevantes en el funcionamiento psicológico de un equipo de fútbol y de los jugadores son:

MOTIVACIÓN.

La motivación es la fuerza o el interés por conseguir algo y las acciones que estaremos dispuestos a realizar para conseguirlo orientando nuestros esfuerzos  hacia una tarea determinada para  obtener el éxito, mediante la persistencia a pesar de los fracasos. En deportes como el fútbol, se necesita además una  “motivación extra” para poder rendir al máximo; así como la buena  disposición de los futbolistas para dedicarse, cuidarse, sacrificarse, esforzarse, concentrarse, ser persistentes, tolerar la adversidad y no conformarse (Buceta, 2000). Gracias a  este nivel alto de motivación, el futbolista será capaz de rendir al máximo, no se “escaqueará” en los entrenamientos, será capaz de soportar situaciones adversas  y rendirá mejor a lo largo de la temporada.

La motivación puede constituirse como uno de los elementos más determinantes e influyentes y los procesos motivacionales desarrollados por los futbolistas pueden determinar la aparición de consecuencias como el compromiso deportivo, la cohesión grupal  y el estado de flow.

AUTODETERMINACIÓN.

Es una teoría general de la motivación humana, que analiza el grado en que las personas realizan sus acciones de forma voluntaria, por propia elección.  Supone el compromiso de un sujeto con una actividad por el placer y el disfrute que le produce, suscitando también sensaciones de competencia y autorrealización.  Esta teoría establece diferentes tipos de motivación a lo largo de un continuo, en función del nivel de autodeterminación. Así, se pueden encontrar, de menor a mayor autodeterminación:

La desmotivación: a los deportistas les falta intención de actuar (Deci y Ryan, 2000), y por tanto, es probable que la actividad sea desorganizada y acompañada de sentimientos de frustración, apatía, etc.

La motivación extrínseca: está determinada por recompensas o agentes externos, y según esta teoría puede variar bastante en su autonomía relativa. Así, una persona podría practicar deporte por presiones externas (regulación externa), por sentimientos de culpabilidad (regulación introyectada), porque entiende los beneficios que tiene para la salud (regulación identificada) o porque es parte de su estilo de vida (regulación integrada).

La motivación intrínseca: un deportista motivado intrínsecamente realiza la práctica por la satisfacción y el placer inherente de la propia actividad (puede ser por el placer que le produce conocer más de su deporte, porque le produce satisfacción practicar y por la emoción que siente cuando están practicando).

La teoría de la autodeterminación establece tres necesidades psicológicas básicas que deben ser cubiertas en el contexto social: autonomía, competencia y relaciones sociales. Así, los niveles de autodeterminación mostrados variarán en función de la satisfacción de estas necesidades psicológicas (Deci y Ryan, 2000).

 

La teoría de la autodeterminación establece tres necesidades psicológicas básicas que deben ser cubiertas en el contexto     social : autonomía,   competencia y relaciones sociales. Así, los niveles de autodeterminación mostrados variarán en función de la satisfacción de estas  necesidades psicológicas (Deci y Ryan, 2000).

La autonomía hace referencia a la necesidad del deportista de sentirse el origen de sus acciones, recalando en él mismo la responsabilidad de sus actos y mostrando libertad de actuación.

La competencia hace referencia al sentimiento de control sobre la acción, mostrando eficacia.

La necesidad de relaciones sociales está caracterizada por la sensación de conexión con los individuos del entorno (Ryan y Deci, 2000).

 

NIVEL DE ACTIVACIÓN.

El nivel de activación es  una respuesta que conlleva el funcionamiento de:

El Sistema Nervioso Central  que aumenta el nivel de alerta cortical y la actividad somática.

El Sistema Neurovegetativo que produce un incremento de la actividad simpática.

Es un continuo que va desde el estado de mínima alerta (como estar totalmente dormido), y el de máxima excitación en el que puede estar el jugador (por ejemplo muy “nervioso”). En ese continuo que va de mínima excitación a máxima, existe un nivel de activación óptimo (que será diferente para cada jugador),  en el que el deportista rendirá a su máximo nivel. Además, el nivel de activación está determinado por otras variables psicológicas como el estrés (p.ej. cuando tiene que lanzar un penalti con resultado ajustado),  o la motivación (p.ej. se plantea objetivos atractivos y alcanzables), de forma que cuando aumentan alguna de estas dos variables también aumenta el nivel de activación.

Si el nivel de activación se encuentra en los parámetros óptimos, ello ayudará a que el funcionamiento del futbolista sea adecuado. En cambio, si sus niveles de activación se sitúan por debajo o por encima del nivel óptimo, su funcionamiento será peor. El nivel de activación influye de manera determinante en:

El funcionamiento físico : aumento de la tensión muscular, lo que puede dificultar la coordinación en tareas motrices  y

Funcionamiento psicológico: influye en la concentración y los procesos mentales implicados en el procesamiento de la información y la toma de decisiones  de los futbolistas.

AUTOCONFIANZA.

Es la “percepción de posibilidades reales que tiene el futbolista de solucionar la situación de forma favorable utilizando los recursos que están a su alcance” (Peris, 2006a). La autoconfianza: no es estar convencido “a ciegas”, “porque sí”, “porque hay que estarlo”, ni hacer declaraciones como “seguro que ganamos”, “somos unos ganadores” o “no podemos pensar en perder, sino un estado interno de fortaleza psicológica que implica un conocimiento real de la dificultad del objetivo y, en función de todo ello, las posibilidades realistas que uno tiene de lograrlo. (Buceta, 2000).

En el fútbol,  hay que tener presente que existen dos tipos de autoconfianza:

La autoconfianza individual: es la que percibe tener cada jugador del equipo, cuando sabe que físicamente estará al nivel de exigencia del entrenador, percibe que con sus propios recursos es capaz de hacer frente a la situación de forma favorable y realista sin ser desmesurada ya que se podría caer en una falsa autoconfianza que perjudicaría el rendimiento.

La autoconfianza colectiva: se refiere a la percepción realista que tiene el grupo en alcanzar los objetivos que se plantea utilizando sus propios recursos, cuando está convencido que puede neutralizar a su contrario con presión al jugador que inicia el ataque y pressing al poseedor en el momento de recibir el rechace, y cree que puede realizar estas acciones a la perfección.

Será un ejemplo de falsa autoconfianza cuando un jugador o un equipo estén seguros de ganar los próximos cuatro partidos, cuando llevan cinco sin lograr la victoria, y no hay ninguna evidencia realista que indique que pueda conseguir el objetivo que se ha planteado. Ello seguramente repercutirá en otras variables psicológicas como:

Motivación (al no conseguir los objetivos disminuirá),

Estrés (aumentará al sentirse sin recursos personales relevantes para afrontar la situación potencialmente estresante).

Nivel de activación (que aumentará).

Atención (la selección de estímulos será defectuosa debido al aumento de otras variables como el estrés)

La autoconfianza en eventos futuros (se sentirán sin recursos propios para hacer frente a situaciones como la vivida).

ATENCIÓN.

Es el  “mecanismo de selección de estímulos, tanto internos como externos, y como una orientación específica encaminada hacia la obtención de un fin” (Olmedilla y Nieto, 1997; Peris, 2006). Asimismo, la concentración hace referencia al mantenimiento de la atención durante un tiempo determinado en uno o varios estímulos.

Dado que el fútbol “es un deporte de equipo donde entran en juego multitud de aspectos que compiten por la atención de los jugadores: factores ambientales, factores emocionales y motivacionales, y otros factores relacionados con el propio juego” (Olmedilla, 2001), es necesario plantear el entrenamiento específico en atención y concentración de estos estímulos relevantes.

CONTROL del ESTRÉS.

El estrés es una respuesta del organismo ante situaciones internas o externas que le resultan amenazantes, e incluye la movilización de recursos fisiológicos y psicológicos para poder hacer frente a tales situaciones. Se consideran situaciones potencialmente estresantes en el fútbol, las siguientes:

Situaciones ajenas a la actividad deportiva: problemas familiares, cambio de residencia, discusiones con los amigos, etc.

Situaciones relacionadas con la organización: no saber qué espera el entrenador de él, los desplazamientos del equipo, etc.

Situaciones relacionadas específicamente con los entrenamientos: tensiones con los compañeros, las exigencias del trabajo físico cuando     son muy elevadas, etc.

Situaciones relacionadas específicamente con los partidos: recibir un gol en contra, expulsar a un jugador del equipo, etc.

Lesiones deportivas, cuando el deportista sufre por tener una lesión y no poder entrenar, sus expectativas no se ajustan a la realidad…

El futbolista sufrirá estrés si, ante una situación (que por sí misma presenta las características de poder producir estrés) no dispone de recursos para hacerla frente y su forma de ser no le “permite” afrontar la situación de forma adaptativa. De esta forma, el estrés resultará perjudicial cuando sus manifestaciones afecten al funcionamiento del  jugador, es decir hagan de su nivel de alerta y su nivel de atención sean desmesurados.

COHESIÓN DE EQUIPO.

Es el proceso dinámico  que se refleja en la tendencia grupal de mantenerse juntos y responder como entidad unida a la consecución eficaz de los objetivos planteados, es decir, cuando todos sus miembros sean capaces de renunciar a parte de sus objetivos y privilegios en beneficio del grupo, porque si el equipo sale beneficiado, también sale cada uno de sus integrantes.

La necesidad de potenciar los recursos psicológicos individuales y del grupo (cohesión de equipo), es de suma importancia, sobre todo en los deportes en los que el resultado final depende de una interacción eficaz entre sus miembros. El fútbol es una modalidad que pertenece a la familia de los deportes de colaboración-oposición, en los que el individuo es el equipo, siendo cada jugador una parte cualitativa e integrada en el mismo. Cada comportamiento depende de otros y las contribuciones individuales son muy importantes

La cohesión de grupo se considera como un output de tres facetas:

Implicación (distinción, pertenencia);

Estructura (normas del grupo, claridad de los objetivos);

Proceso (sacrificio, cooperación, objetivos).

 

COMUNICACIÓN INTERPERSONAL.

La forma en que todos los componentes de un equipo de fútbol se transmitan la información, no sólo dentro del terreno de juego sino también fuera de él, es clave para el desarrollo correcto del equipo. Que un jugador sepa lo que espera de él el entrenador, que sepa los movimientos que suelen hacer los jugadores en el campo, sean capaces de discriminar las señales que indican otros o bien hacerse entender con otros, es esencial para que el grupo funcione como tal.

 

LA IMPORTANCIA DEL ENTRENADOR EN LA EFICACIA COLECTIVA DE LOS FUTBOLISTAS

En numerosas ocasiones, encontramos equipos deportivos que se componen de jugadores con gran talento y tienen un rendimiento bajo y por el contrario, equipos de menor nivel consiguen realizar grandes temporadas. Estas inconsistencias pueden ser explicadas por:

    Confianza de los entrenadores en las capacidades de su equipo

    Capacidad del entrenador para organizar y ejecutar las líneas de actuación requeridas para producir los logros propuestos

    Experiencia del entrenador

    El tamaño y la cohesión del grupo

    Entrenamiento en Fair Play o Juego limpio que es una expresión muy utilizada para denominar el comportamiento leal y sincero además de   correcto en el deporte hacia el contrincante “oponente”, respetuoso ante el árbitro y correcto con los asistentes

    Liderazgo.

Gracias a estos aspectos, el entrenador genera un clima motivacional, a partir del cual se crea una percepción de eficacia colectiva que provoca una serie de consecuencias cognitivas, afectivas y comportamentales, que explica la eficacia colectiva de los futbolistas. El clima motivacional es creado además del entrenador,  por los padres,  compañeros, amigos, y puede ser de dos tipos:

Clima motivacional que implica la tarea: si consideran que lo fundamental es el esfuerzo, la mejora personal y el desarrollo de habilidades, transmitirán un clima que implica a la tarea.

Clima motivacional que implica al ego o clima competitivo: si para las personas que rodean al deportista lo más importante es la victoria y la demostración de capacidad y rendimiento, estarán transmitiendo un clima que implica al ego.

Los entrenadores influyen en la eficacia del equipo a través de diferentes comportamientos como proporcionar un feedback positivo, apoyo social, etc., creando  un entorno de práctica particular  a través de uno de los conceptos principales de la teoría de Metas de Logro (Ames, 1992; Nicholls, 1989), donde las conductas pueden ser valoradas en términos de mejora y progreso hacia metas individuales.

Características Personales de un buen entrenador.

·         Es líder responsable no directivo, con conciencia de sí mismo y de la repercusión de su comportamiento.

·         Es líder democrático.

·         Posee un buen equilibrio emocional

·         Comprende a los deportistas (los escucha comprensivamente)

·         Tiene un conocimiento adecuado de la psicología colectiva.

·         Tiene habilidad para la empatía.

·         Es consciente de la importancia de la comunicación

·         Es capaz de interpretar el lenguaje no verbal y el verbal.

·         Tiene habilidad para  percibir y desarrollar el talento. La manera de desarrollar el talento deportivo pasa porque el entrenador le dé importancia al feedback enfocado a la tarea del deportista, o en centrarse en soluciones funcionales (e. g., en la consecución del gol), además debe proporcionarles mejores oportunidades para guiar a los jugadores en la búsqueda de las soluciones de las tareas durante el aprendizaje por descubrimiento.

EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL  DE LOS NIÑOS A TRAVÉS DEL FÚTBOL

Para (Mayer y Salovey, 1997,p.10),  la inteligencia emocional (IE) es:

·         La habilidad para percibir, valorar y expresar emociones con exactitud.

·         La habilidad para acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento.

·         La habilidad para comprender emociones y el conocimiento emocional.

·         La habilidad para regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual.

Según Goleman (1995), la empatía, la asertividad y las relaciones sociales son los tres componentes de la inteligencia emocional.

El fútbol puede mejorar la competencia en  empatía,  asertividad  y  relaciones sociales de los niños que lo practican, entendiendo la competencia como la capacidad para responder con éxito a exigencias complejas en un contexto particular, movilizando conocimientos y actitudes cognitivas y prácticas, y componentes sociales y comportamentales como actitudes, emociones, valores y motivaciones.

·       La empatía: significa considerar los sentimientos de los demás, junto con otros factores, en el proceso de tomar decisiones inteligentes. El futbolista empático es capaz de ponerse en lugar del otro, y entender lo que vive.  El hecho de que los niños perciban la responsabilidad de trabajar en su equipo y a que estos  se esfuerzan más  pueden entenderse como manifestaciones de que estos aprenden a ponerse en el lugar del compañero, y de entender la necesidad de que todos deben colaborar por el bien común cuando se trabaja en equipo.

·        La asertividad: La habilidad de expresar nuestros deseos de una manera tranquila, abierta y directa, logrando transmitir sus intenciones sin atentar contra los demás se corresponde con la asertividad y se coloca en una posición media entre las conductas pasivas y las agresivas. . Para algunos, la victoria pasa a ser sólo un aspecto más del juego mientras que  otros,   perciben la responsabilidad de ser líderes y trabajar en su equipo  lo cual está relacionado con una mejora de la asertividad . En el primer caso por el hecho de aprender a valorar la victoria en su justa medida. En el segundo caso porque los niños perciben con normalidad, sin tendencias a la pasividad ni a comportamientos negativos por abuso, que el asumir el liderazgo en determinadas circunstancias de trabajo en equipo es necesario.

·       Las habilidades sociales: configuran la capacidad de mantener relaciones positivas con otras personas, en algunos casos guiadas por un propósito. Los niños con buenas habilidades sociales suele tener un amplio círculo de conocidos y un don para encontrar cosas en común con personas de todo tipo. El fútbol parece favorecer la integración de los niños que suelen estar discriminados (MacPhail, Kirk y Kinchin, 2004).

¿CÓMO SE COMPORTA UN  CAMPEÓN?

El comportamiento de un campeón se encuentra organizado y dirigido siempre a un objetivo, en respuesta a las que pueden ser sus necesidades. Entre ellas, la necesidad de tener éxito es la principal motivación que empuja a los futbolistas a hacer algo que parece difícil, a superar los obstáculos, a demostrar gran pericia, a competir con otros para superarlos y a incrementar su autoestima sirviéndose de su talento. El campeón, en particular, libre de complejos de inferioridad, no se deja llevar por preocupaciones relativas a la proyección de una imagen positiva de sí mismo, sino que se centra en el problema y en la tarea, y fija su atención más allá de lo que está haciendo, pensando ya en alcanzar su próximo objetivo.DSC 0197

Para que un futbolista desarrolle su actividad de un modo eficaz, es importante señalar la continua necesidad de desarrollar nuevas habilidades y competencias y poseer una gran capacidad de determinación y perseverancia.

Para conseguir realizarse a sí mismo, sin duda desempeña un papel fundamental la estructura de la personalidad del individuo, es decir, el conjunto de hábitos que caracterizan su forma de dirigir su vida cotidiana.

En el estudio de los motivos por los que uno se convierte en un campeón, es importante conocer sus comportamientos, sus causas y los acontecimientos que los hacen aflorar, como las motivaciones, las emociones y el diálogo que mantiene consigo mismo.

·         Las motivaciones: son rasgos de la personalidad que empujan a alguien a luchar para conseguir determinadas metas. En particular, la motivación para alcanzar el éxito es el deseo de actuar bien de acuerdo con modelos internos que requieren grandes exigencias. Las motivaciones proporcionan energías al comportamiento y lo dirigen.

·         Las emociones: son estados de corta duración, varían en calidad e intensidad y presentan, al menos, cuatro componentes: los pensamientos, las sensaciones subjetivas, las modificaciones fisiológicas y los comportamientos expresivos.

·       Diálogo interno: Es una forma de comunicación que permite transmitir las emociones, actitudes e ideas y los actos a sí mismo y a los otros compañeros. Algunos mecanismos centrados en las emociones, particularmente eficaces cuando se trata de regular las sensaciones, consisten en negar el problema, en evitar pensar en él, en racionalizarlo y en verlo desde la distancia, además de reinterpretar los acontecimientos de forma que resulten menos preocupantes.

Por lo tanto, y en función de todo lo anteriormente expuesto la actividad futbolística en niños y  adolescentes tiene innumerables beneficios  . Además, la adolescencia resulta un momento evolutivo de gran importancia en la creación de hábitos de vida saludables, ya que la incorporación de cualquier actividad física y deportiva regular en la vida del adolescente se asocia no sólo con estilos de vida más saludables durante esta etapa  sino también con una mayor probabilidad de mantener dichos hábitos de vida saludables en momentos evolutivos  que facilitan el crecimiento personal , ofreciendo oportunidades para el desarrollo de habilidades prosociales y reduciendo la probabilidad de implicarse en conductas de riesgo, además de fortalecer la autoeficacia del adolescente y la integración con sus iguales.

El deporte ha sido considerado como un instrumento y un medio adecuado para conseguir y transmitir, mediante su práctica, valores de desarrollo personal y social: superación, integración, respeto a las personas y a sus diferentes capacidades, tolerancia, cooperación, fair play, cumplimiento de normas, etc., sin embargo existen numerosas situaciones que pueden provocar la aparición de tensión emotiva y malestar, entre las que se encuentran las siguientes: la competición unida al deseo de vencer, la frustración de la derrota o de un rendimiento insatisfactorio, el miedo a un adversario fuerte, los sacrificios excesivos del esfuerzo , la evaluación del entrenador, la opinión de los amigos y de las personas importantes.

Autora: María Teresa Vallejo Laso

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GUILLET, B. (1971): Historia del deporte. Barcelona, Oikós-Tau

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DIEM, C. (1966): Historia de los deportes. Barcelona, Caralt

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